MARX, CHAVEZ, PEJE,FIDEL ¿A DONDE NOS HAN LLEVADO?

Ricardo Valenzuela

 Fidel: “Chávez, Cuba's best friend” | Radio Mayabeque

Habiendo sido siempre feroz enemigo del socialismo, marxismo y demás etiquetas que se han usado para castrar la voluntad de poder del individuo, y así proceder a la formación de esas multitudes sin rostro donde se ocultan los mediocres. Durante mucho tiempo creí haber entendido la magnitud del destructivo poder de este mortal virus que, a pesar de tanta destrucción que ha provocado, sigue vivo y creciendo. Sin embargo, lo que nos ha mostrado la tragedia de Venezuela, es un infierno superior al que algún modero Julio Verne que, con su atómica imaginación, podría haber construido. 

Y ante ese cementerio construido sobre la capa de petróleo más grande del mundo que representa Venezuela, pregunto ¿Qué sucedió con el trillón de dólares por la venta de petróleo recibido desde que los criminales llegaran? ¿Cómo es posible que, además, la deuda sea 200% de su PIB? Ahora me han surgido dos interrogantes. La primera es la que describo con un pasaje de la cinta Rambo cuando, el sheriff del pueblo agobiado por el desastre que provocaba desesperado pregunta ¿Quién pudo haber construido de esta máquina destructiva? Fue cuando aparece el coronel para afirmar; “yo la construí y les aseguro no lo podrán detener.”

 Para recordar lo que pensaba ya conocer, la fuerza destructiva del socialismo, pero, el socialismo en su versión tercermundista de nuestras multitudes aztecas, totonacas, mayas, quechuas etcéteras, acudí a unas notas tomadas hace muchos años de una conferencia del gran Mises a la que asistí. La historia, un poco más reciente, se iniciaba cuando en Inglaterra habían surgido esa ola los apóstoles del comercio internacional acompañado de la división del trabajo, Cobden, Adam Smith, que sería la gran fuente de la creación de riqueza, luego John Locke con su nueva versión de gobierno y explotaban la revolución industrial. 

Pero aparecía el destructor Marx, con su Manifiesto Comunista, bien conciliado con el hegelianismo y su gran invento, la dialéctica. La receta ideal para el abuso de los socialistas en su novedosa ruta y gran objetivo. Dominar el pensamiento mediante vuelos arbitrarios de fantasía y verbosidad metafísica. Así, en Marx encontraban la solución a lo que los había frenado, la lógica y la ciencia que los reprobara. Pasaban a reclutar todas las corrientes socialistas que debían aceptar los principios básicos del marxismo, porque, según Marx y Engels, el marxismo era inevitable asegurando los llevaría hacia los pocos no marxistas de Europa Oriental, e inclusive a los de Europa Occidental, y a los EU donde ya había un robusto grupo de admiradores. 

Aparecían los profesados cristianos atacando el materialismo marxista, monarquías, su republicanismo, nacionalistas, su internacionalismo, porque ellos ya se surgían como piadosos Cristianos Socialistas, Socialistas Nacionales. Ellos tenían su particular socialismo y afirmaban era el bueno. Pero al mismo tiempo, de forma automática coqueteaban con las prohibiciones de Marx para investigar la institución de su economía socialista del futuro, e interpretaban las acciones del sistema económico presente, como el camino hacia el socialismo como proceso histórico. Eran muchos los que habían tenido que aceptar los arbitrarios y fácilmente refutables dogmas de Marx. 

El éxito inicial del marxismo se debía al futuro que ofrecía para el logro de esos sueños agresivos de venganza, que durante tanto tiempo habían estado profundamente enraizados en sus almas. Porque prometía el Paraíso en la Tierra, la tierra de los posibles, el edén de la plenitud total, de gozo y felicidad—endulzado hasta para los perdedores en este juego de la vida—y más importante, humillación de los fuertes que eran mejores que las multitudes. La lógica y la razón que mostrarían lo absurdo de esos sueños de felicidad y venganza, deberían manejarse con estrategia. Era la construcción de lo que Nietzsche llamaría la Moral de los Esclavos que se pierden en las masas. 

El marxismo sería, pues, la más radical de todas las reacciones contra el reino del pensamiento científico sobre vida y acciones establecido por el racionalismo. Era la negación de la lógica, del razonamiento inteligente, de la ciencia, el enemigo de la actividad del pensamiento mismo. En pocas palabras, enemigo de la verdad científicamente comprobada. Su principio básico sería la prohibición del pensamiento libre, de consultar, de cuestionar, especialmente exponer una opinión diferente, aplicados a todas las instituciones y, sobre todo, al proceso en marcha ya construyendo la economía socialista. 

Su bandera y gran identificación debería ser la adopción el nombre Socialismo Científico, de esa forma pretendían ganar el prestigio creciente que ya cargaba la Ciencia, y lo harían a través del incuestionable éxito de sus políticas esclavizantes para tener dominio total sobre la vida y las acciones de la gente, para así utilizarlo en su propia batalla contra cualquier contribución científica, nunca solicitada, a la construcción de la nueva economía socialista. Los bolcheviques siempre afirmaban que la religión era el opio de los pueblos. Pero, el verdadero opio sería el marxismo para aquellos que se atrevieran a pensar y deberían destetarlos. 

El maestro afirmaba, el socialismo era ruta segura para dar rienda suelta a lo que describan como transición de lo irracional a la economía racional (socialismo siglo 21) Así, el manejo planeado de la economía resultaría en anarquía de la producción, la sociedad, que se debe concebir como fuente de la razón, tomaría el lugar de los conflictivos objetivos de individuos irracionales e inmorales saqueando el país. La distribución justa de los mercados sería remplazada por la injusta manipulada, escasez y miseria serían el común denominador y la gente que les había entregado el poder (Chávez 1999) sería reprimida y encarcelada. 

Fue cuando recordé el pasaje bíblico de Samuel. Los judíos le pedían ir ante Dios y pedirle un rey para ellos. Y al presentar la solicitud, Dios le dijo: “Esta será la forma que el rey los gobernará, tomará a sus hijos como soldados para sus guerras. Tomará sus hijas como sirvientas en su casa. Tomará sus campos y sus olivos para sus amigos. Tomará parte de sus cosechas, de sus viñedos, de sus ovejas. Entonces llorarán por las acciones del rey que ellos pidieron. Y yo no los escucharé.” 

Vaya lección del maestro.

 

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