Lo mejor que pueden hacer los gobiernos, es permanecer al mínimo en su tamaño y practicar inacción, porque de esa forma permite al individuo florecer y alcanzar su felicidad.
El paisaje del rancho al iniciarse la noche era espectacular. Había un poco de bruma entre los bosques de cedros a las orillas de los riachuelos, que como magia los teñía de un color casi azul. Las sierras que formaban el valle donde se ubicaba el rancho, emergían como imponentes creaturas bajo el reflejo de la luna. El ganado bramando ya se reunía en sus echaderos preparándose para la noche, y se escuchaban los aullidos de lobos nocturnos. Vallien le dice al hacendado; don Julián, su rancho es realmente un paraíso de belleza difícil de describir. El hacendado sonriendo le revira, pues ¿qué te parece si lo convertimos en un verdadero paraíso de libertad?
De repente don Julián pregunta ¿de dónde vienen todas tus ideas de libertad e individualidad? El vaquero responde; yo pienso que es algo con lo que yo nací, pues desde que tengo uso de razón, siempre he luchado por ser libre. Cuando estaba en la escuela y que me sentía atrapado, uno de mis maestros, inclusive antes de involucrarme en las ideas de Locke, me abrió la puerta de la filosofía del Tao y, en especial, a los pensamientos de Lao Tse y desde las primeras líneas que leí, me hechizaron:

