Ricardo Valenzuela

Sapo, ladrón y traicionero:
Estoy seguro te dará mucho gusto recibir este comunicado por varios motivos. Pero antes quiero sentar esta plataforma para transitar. Debo decirte que me tomó años convencerme de lo que diferentes voces me habían advertido durante mucho tiempo. El que tú me odiabas de forma enfermiza y, más increíble, que tu odio fuera provocado por envidia sin tener yo la menor idea, pues sería una sorpresa cuando me describieran el origen de ese odio con una sola frase; “porque tú tienes todo lo que él no tiene,” corta frase que me reveló una realidad desconocida.
Ahora, teniendo claro que siempre me has odiado, estoy seguro te dará mucho gusto enterarte que, con todo lo que me robaste, la consecuencia más dolorosa de un gran ramillete, tú me la señalaste como amenaza y la más grande sería enfrentar a mis hijas y enterarlas te demandaría. Pues mi abogado, después de entregarle las evidencias de tu robo que me tomara años conseguirlas, en el primer encuentro con mis hijas, al oponerse al juicio en tu contra, tuve que detener el proceso que causara la molestia de mi abogado, pero, siendo buen amigo, aceptaba.
