EL VAQUERO LIBERAL Y POETA
La Economía Cósmica
Ricardo Valenzuela
A principios de los años 70, Ernesto Yberri y yo, recién graduados en el Tec. de Monterrey nos dirigíamos a al DF para iniciar nuestras vidas profesionales. Al llegar a una loma donde se observaba todo el valle de México, detuvimos el auto para admirar el monstruo que nos proponíamos conquistar. A lo lejos, un campesino trabajaba la tierra. Yberri, con su conocido romanticismo me dice: “Mira chavelo, los pinches ejidatarios sembrando con bueyes y arados de madera mientras los gringos juegan golf en la luna”.
Nos hemos preguntado ¿Por qué los billonarios de la tecnología han iniciado importantes inversiones en proyectos espaciales? Lo están haciendo Bezos, Branson, Musk y otros. No es un pasatiempo para divertirse los fines de semana. No es cumplir un deseo frustrado producto de una niñez de carencias. No, ellos son visionarios que han perseguido sus sueños y se han asomado a ese recinto de la grandeza y, al abrir ese portal, la experiencia ha sido sublime.
Arthur C Clarke, autor de ciencia ficción, respondía a la pregunta acerca de la existencia de extraterrestres: “Hay dos posibilidades, estemos solos en el universo o no lo estemos. Ambas son igual de terroríficas”. Pero ellos no tienen miedo explorar porque creen es lo que nuestra especie necesita para avanzar: “Podemos inspirar a la gente para que trabajen en la construcción de un futuro sin los tumores actuales. Esto es más que una misión espacial, estamos tratando de construir un mundo mejor”.
El Estado Profundo sale de su Cueva
Ricardo Valenzuela
Para
los observadores sagaces ya es muy claro que la epidemia es una carta
desesperada que juegan los señores de la oscuridad. Han cumplido su
objetivo de sabotear la expansión económica más larga de la historia de
EU. Han logrado aprisionar a la gente en un estado de pánico y, algunos,
con docilidad aceptar la pérdida de libertad y sus derechos expresados en la constitución. Pero ¡Cuidado! Porque hay muchos
que no están dispuestos a poner la cabeza sobre el promontorio para que
el verdugo descargue el golpe final. 90 millones de ciudadanos armados,
entrenados y organizados, se reportan listos para defender esa
libertad.
Los gobernadores demócratas, por instrucciones de sus amos, luchan para mantener la economía paralizada con dos propósitos, su destrucción y apretar las cadenas con las que cada vez controlan más a la sociedad. Los amos actúan como aquella patinadora de hielo quien, al no poder derrotar a su rival, enviaba un criminal para quebrarle las piernas.
La pandemia está siendo utilizada, como lo definen los demócratas, siguiendo las instrucciones del EP para transformar el país a imagen de los dictados de esa fuerza de la oscuridad. Es algo dibujado especialmente para, tomándola como pretexto, declarar una emergencia y se active lo que se tiene preparado bajo su Emergency Mobilization Preparedness. Suspender la constitución para que un gobierno emergente tome control del país, el gobierno de ellos.
EL FILOSOFO QUE ABANDONO SUS NUMEROS Y SUS IDEAS
Ricardo Valenzuela

Al terminar la lectura que me habria llevado a conocer al verdadero Pitágoras, sentí era una historia que no terminaba en ese punto del sendero donde mi caminar me habia llevado, que la historia de un hombre tan sin usual debería de tener otros capítulos especiales. Y, activando mi personalidad compulsiva, de inmediato iniciaría la segunda etapa de mi ruta que, al ir avanzando, cada paso que daba era correspondido con capítulos que claramente me mostraba la magnitud de una historia decepcionante
Al asomarme a esta segunda parte de la aventura, me llevaba a visualizar un evento a finales del siglo VI AC, de un gran establecimiento rodeado por una furiosa multitud que, hartos de lo que consideraban una secta maligna, pretendían linchar a todos sus miembros con su destructor y diabólico teorema matemático convertido en religión bajo la dirección de su líder, Pitágoras. Pero, para ubicarnos mejor, debo regresar el reloj unos años.
Pitágoras, después de una larga ausencia, regresaba a la isla que lo vio nacer, donde le darían ese nombre que significaba; aquel definido por los dioses, y recibiera los primeros tintes de sabiduria de Tales de Mileto y Anaximandro. Habia pasado 20 años en Egipto donde aprendería sus matemáticas descritas como el lenguaje de los dioses, pues los números, ecuaciones, era lo único que permanecería cuando todo fuera destruido. En Egipto, ante una invasión, sería hecho esclavo lo que lo llevaría a Babilonia y allí aprendería las matemáticas como secreto del universo. De los sacerdotes babilónicos aprendió el poder de la matemática.
HISTORIA ¿LA DAMA IGNORADA POR LÍDERES?
Ricardo Valenzuela
Cuando mencionamos la palabra, historia, de inmediato surgen una serie de frases para darle significado entre los cuales, una de las más completas es la de Santayana: “aquellos que no recuerdan la historia, están condenados a repetirla.” Pero, si lo enfrentamos con una de Churchill: “La historia siempre es escrita por los victoriosos.” Nos provoca una indecisión para establecer posturas y, hacer lo más importante, analizarla con profundidad para, con los Aces en nuestro poder, tomarla como una verdadera guía para no seguir engañados como las grandes mayorías.
En lo personal, la que me ha llevado hacia los lugares que trato de encontrar, ha sido la de Churchill pues, habiéndola tomado tal como la expresara, me he encontrado con infinidad de sorpresas en las páginas de una ola de falsedades que siempre han causado la gente nunca conozca la verdad. Y entre las principales víctimas de estos asesinos silenciosos, todo el siglo 20 ha sido el receptor de los engaños de una historia que nunca termina, y hemos permanecido ausentes de sus realidades que cincelaron esos cien años y, lo verdaderamente grave, siguen ese cincelado.
-
Ricardo Valenzuela El día de ayer, ante mi queja por las salvajes “protestas” que ya en estos momentos están destruyendo California,...
-
Ricardo Valenzuela “EU es un país libre, rico y próspero porque sus habitantes son hombres morales. Pero, si algún día abandonan esa moral...
-
Ricardo Valenzuela A finales de los años 60, después de haber permanecido cinco en Monterrey asistiendo al Tecnológico, me preparaba...