Ricardo Valenzuela
En el proceso que me ha llevado a decretar y explicar que he dejado de ser libertario. Porque todas las organizaciones supuestamente libertarias, cada día me parece lucen más como lo que en los pueblos de la sierra en mi Sonora les llamaban, lloronas automáticas, invitadas a los velorios para que hicieran su trabajo, llorar, sin conocer al muerto. Y como despedida, presento credenciales que pensé, eran suficientes e indispensables para todo libertario. Y lo hago no para provocar un espectáculo, sino tal vez solo provocar una reflexión.
1) 1) Nací en mi Estado de Sonora en un hospital privado. No en alguno del Seguro Social y sus Estatales como Isteson. Es decir, no me recibieron médicos, enfermeras del gobierno.
2) 2) Fui a una escuela privada desde párvulos, primaria, secundaria, preparatoria. A mí nunca me educó el gobierno
3) 3) Hice mis estudios profesionales en el Tecnológico de Monterrey, en esa ciudad de Monterrey, y después los de niveles superiores el IPADE en la ciudad de México, ambos privados y pagados, y después en universidades privadas en EU
4) 4)Los servicios de salud en mis primeros años de vida fueron con médicos privados pagados por mi padre, hasta que ya como banquero recibir esos servicios del banco y privados, y viviendo en EU siempre cubiertos con seguros privados.
5) 5) Durante 20 años trabajé en bancos privados en México, recibiendo ingresos solo de esas instituciones privadas
6) 6) Los siguientes años me dediqué a negocios privados desde ganadería en mi rancho, privado, hasta los servicios financieros en mi empresa privada en EU, y evitando siempre atender gobiernos que solicitaban estos servicios.
Entonces, nunca he recibido absolutamente nada de los gobiernos, nunca le he vendido nada a gobiernos, nunca le he comprado nada a los gobiernos. Nunca he recibido honorarios, comisiones, subsidios, precios de garantía, tratos preferenciales, cancelación de pasivos de los gobiernos, ni becas de los gobiernos. Nunca he recibido préstamos subsidiados de organizaciones del gobierno, ni vivienda subsidiada del gobierno. Mis tres hijas y mis ocho nietos todos nacieron en hospitales privados y siempre han recibido servicios médicos privados, todos han recibido su educación privada. Nunca he participado en esos esquemas falsos como el FOBAPROA
Y estoy decretando esto como parte importante de mi amor por la libertad cabalgando sobre ella, porque siempre se me ha hecho contradictorio el promover la libertad cuando no se tiene la autonomía y, para poder acudir a su declaración de esa libertad, tengan que andar mendigando. Y, por otro lado, siendo yo un hombre que, soy amante de la libertad desde que nací, en mi vida ya madura fui especialmente inspirado por mi yerno fallecido. En una ocasión que explicaba con profundidad el concepto verdadero de libertad, al terminar, el clásico cínico le dice; todo muy bonito, pero ¿cuándo será realidad? Mi yerno, pecando de integridad y un poco en broma, responde. NUNCA
El cínico responde, entonces ¿por qué pierdes el tiempo con estas ideas? Mi yerno le respondía. Primero, porque amo la libertad y, segundo, porque soy consciente y tengo claro que aplicar esta receta con todos sus puntos y comas no es posible, pero si tengo claro mi deber de participar para, con una sabia estrategia, no de mente cerrada, poco a poco avanzar esta ruta porque es la única forma que se podrá demostrar es la mejor. Y para poder hacer algo así, la primera libertad que se debe decretar es la de quien la presenta.






