Ricardo Valenzuela
Provocado por los rumores que los científicos más importantes de los nazis, cargando sus inventos más increíbles que nadie conocía habían escapado y se establecían en Antártica. Al inicio del verano de 1947, autorizado por Truman, una poderosa flota de la armada de EU encabezada por el Almirante Richard Byrd arribaba a la Antártica bajo un manto de misterio y anclaban sus buques en una bahía. Después se sabría que iban en busca de un asentamiento subterráneo a donde, después de la guerra, habían llegado esos nazis de los niveles más altos, junto con su tecnología. Un grupo de científicos de nivel superior de los que llegaran a EU en el proyecto paperclip. El mandato de esa flota era encontrar sus asentamientos y destruirlos.
Unas horas después de su llegada, aparecían unas naves extrañas volando a velocidades que se calcularon varias veces la velocidad de la luz, y haciendo maniobras igualmente increíbles. El Almirante alarmado dio la orden de abrir fuego contra ellos y las desconocidas naves respondían al ataque lanzado algo que describieran similar a rayos láser y, de inmediato, hundieron algunos de los buques de la Armada, destruían cerca de 20 aviones, y perdieran la vida unos 20 marinos. En medio de la sorpresa y el terror, Byrd ordenaba la retirada de la flota ante la clara posibilidad de ser totalmente aniquilada.



