Ricardo Valenzuela

Cuando Maistre exponía su horrible visión de una vida como la lucha perpetua entre plantas, animales, y seres humanos, en aquel campo cubierto de sangre en el que los hombres—débiles y viciosos—estarían inmersos en una constante exterminación de unos y otros, a menos que fueran controlados por la más violenta disciplina, y solo a veces se elevaran por encima de sí mismos hasta alcanzar una dolorosa agonía de autoinmolación. Con sus afirmaciones cimbraban la ignorancia y miedo de la gente que le surtiría el titulo de la figura mas oscura de la Edad Media.
Era uno de esos filósofos operando como pronosticadores del futuro, que lo hacían con amenazas que se cumplían describiendo sus tiempos más acordes a la historia de violencia y sumisión que habia sufrido la humanidad durante siglos sin esperanzas. Pero, las hacían sin bases firmes y, tratando de mantener sus espacios, las estructuraban armadas contra enormes objeciones con lo que se consideraba armas defensivas, que fuera difíciles entenderlas y cuestionarlas, a menos que se profundizara con las mismas herramientas estilo crucigrama. Aparentemente no se había abandonado la mitología ancestral ni la de la magia de brujos de la Edad Media.

