Ricardo Valenzuela
En estos momentos en que los hermanos venezolanos se enfrentan a ese horrible apocalipsis, en los que Mexico ya de forma descarada ha caído en manos del narcotráfico, que la ola global del wokkismo avanza destruyendo sociedades. Emerge algo más evidente que la destrucción que se esta llevando a cabo con etiqueta de ese diabólico socialismo, el gran cinismo con el que manejan sus conductas sus actores ante lo que lo que destruyen que, como buenos psicópatas, no solo evaden la culpa, sino que las describen como logros que les provoca gran orgullo.
Un fenómeno especial que se suma a la fingida incapacidad de reconocer responsabilidad en las destrucciones provocadas, sino que, aun ante las evidencias que los condenan, siempre lejanas a los datos, números, estadísticas, inventarios que los pudieran confrontar, con ese gran cinismo sonríen ante sus ataques por el mundo. Y, sobre todo, con la seguridad de no sufrir algún tipo de consecuencia, simplemente los barren debajo de la alfombra ante sociedades inmovilizadas y sieguen avanzando con sus mismos argumentos.
