Ricardo Valenzuela
Desde que terminó la revolución industrial y se inició la era de la información, constantemente hemos escuchado que la información es poder y quienes la poseen son los que controlan todas las avenidas de la humanidad. Sin embargo, en los tiempos que vivimos creo que sería más apegado a la realidad el afirmar: “los que controlan, manipulan y distribuyen esa información son los que verdaderamente dictan el contenido de los menús de lo disponible en todas las actividades políticas, económicas y sociales”. Porque, es un hecho que la media a nivel mundial opera controlada por los mismos grupos que luchan para esclavizar a la humanidad.
Este control ha provocado una situación especial, por un lado, emerge información manipulada a su conveniencia, pero, más letal, se oculta cierta información difícil de manipular y es lo que provoca malas decisiones sin considerar elementos importantes que deberían participar. El caso de Barack Obama es lo más clásico a lo que nos referimos. Un hombre cubierto de una bruma de misterio que nunca se ha permitido que realmente se conozca la verdadera naturaleza de alguien que, en una meteórica carrera y tiempos récord, llegara a la presidencia del país más poderoso del mundo portando una experiencia de solo dos años como senador, y su actividad como organizador social.
