Ricardo Valenzuela
Durante mucho tiempo hemos señalado el vergonsozo atraso de Mexico que, el gran Milton Friedman, describiera como su increíble eterna mediocridad. Una situación que, para medirla de forma indefendible, siempre acudimos a una comparación que no deje dudas. El PIB de Mexico no alcanza ni el 10% del reportado por EU, es más, el PIB de Mexico no alcanza el 20% del que reporta la región del suroeste de EU que fuera parte de Mexico, siendo que ambos paises nacieran al mismo tiempo, en la misma ubicación geográfica, y con semejanza en las estructuras físicas de sus territorios.
Y para quien le surja algún interés en este tema tan relevante, yo recomiendo acudir al interesante libro de Lawrence Harrison; Subdesarrollo es un Estado Mental, o al del chileno Claudio Véliz; El Nuevo Mundo del Zorro Gótico, describiendo la cultura y economía de la America inglesa y la española. Un tema que no se debe tocar superficialmente y profundizaremos en otra nota.
Así nos debería quedar claro que un elemento básico que ha provocado nuestra mediocridad, sin lugar a duda, ha sido la configuración de la mente de los mexicanos a donde acuden ideas, actitudes, creencias, valores, costumbres, que forman el carácter de las naciones para definir sus destinos. Y es muy obvio que la estructura mental de los mexicanos no es precisamente la de los triunfadores en este torneo global en donde nunca ganamos, pero, nos felicitamos por haber participado, es más, acudimos cargando la creencia de que no vamos a ganar. Sin embargo, Porfirio Diaz afirmaba que con el tiempo cambiaríamos, pues el era un verdadero ganador.
