Ricardo Valenzuela
Después de la avalancha que provocara Milei con su participación en el Foro Económico Mundial, avalancha que ha cimbrado al mundo entero y, sin lugar a duda, al anfitrión, Klaus Schwab, la clásica representación de los oligarcas globales, le causaría una tremenda urgencia de refugiarse en el baño, creo es importante hacer un importante señalamiento tratando de evitar más confusiones de las que hay.
Uno de los puntos que tocaba Milei y que yo estoy seguro pudo incitar cierta resistencia, puede haber sido su vigorosa defensa del capitalismo, muy merecida. Porque, desgraciadamente el verdadero concepto del capitalismo, después de casi dos siglos de haber sufrido los más inmerecidos y crueles ataques, se ha venido deformando de tal manera que, a quienes tenemos claro su verdadero significado liberador, conscientes de esa deformación, no solo nos cuesta trabajo defenderlo, nos provoca temor ante la posible reacción de la mayoría de los descerebrados que han sucumbido ante las constantes poderosas campañas para destruirlo.
Aquel esquema de libertad—cuando todavía no surgía la palabra capitalismo—que le diera el primer aliento a los EU iniciando como colonias y ya después como pais, definido de forma brillante en sus documentos originales de libertad, la Declaración de Independencia, su hermosa Constitución, y finalmente “Ley de los Derechos de los Ciudadanos”, se han olvidado apuntando hacia su extinción.



