Ricardo Valenzuela
La historia de la humanidad ha sido la historia de un proceso interminable de esa lucha para domesticar a la gente de acuerdo con propósitos criminales de los poderes que siempre han existido. Isaias Berlin en la introducción de su libro, Libertad y su Traidores, hace estas preguntas ¿Por qué un individuo obedece a otro individuo? ¿bajo qué circunstancias alguna gente obedece? ¿Cuándo la gente deja de obedecer? Pero aclarando que, a este potaje, además de obediencia, acudían otras especies como que significa el Estado, la sociedad, el individuo, las leyes etcétera. Pero, para propósito de filosofía política, la pregunta permanece ¿Por qué alguien debe obedecer?
Y en esta era en que finalmente nos abraza la revolucion del conocimiento liberador de la tecnología, las mismas fuerzas que siempre han coartado la libertad son las que han aprovechado esta tecnología para apretar las cadenas de la humanidad, cadenas cada día más invisibles y potentes. Y para poder entender mejor este proceso sumisión debemos partir de algo.
Una historia que surge de la popular idea de esa lucha de capitalistas versus comunistas totalmente falsa. Pero la historia también nos muestra la realidad de una sociedad entre el capitalismo internacional monopólico y la revolucion internacional del socialismo, para beneficio de ambos. El costo humano final de esta alianza siempre ha caído sobre los hombros de los individuos a nivel global. El concepto del emprendedor fue disputado y desprestigiado para impulsar al mundo hacia una planificación socialista ineficiente, como resultado de estas maniobras monopolísticas creando el mundo falso de la política y la revolución.







