Ricardo Valenzuela
Ante los truenos y centellas que han estado cubriendo al mundo como pocas veces en los rumbos de su historia. La gente en todo el planeta, desgraciadamente, en lugar de acudir a fuente que les puedan apuntar hacia la realidad, ciegamente buscan su nuevo chivo expiatorio y, al atacarlo, al parecer alivian sus confusiones y se sienten “un poco mejor.” Sin embargo, esto me ha provocado algo que me llena de satisfacción. Dos de mis nietas, asistiendo a la universidad en Texas, me han contactado pidiéndome les dé un poco de luz en esta confusión.
Ellas mismas organizaron un grupo que, aprovechando esta increíble emergencia de la tecnología, utilizando uno de esos programas, me han ungido como profesor cuántico emergiendo de la prehistoria, para intentar dar a esta generación un poco de sabiduría que, en gran parte, es esa sabiduría que dan los años. Y comparto resumen de este acercamiento a la realidad, iniciando con un poco de historia buscando las raíces de la gran problemática que parece amenazar al mundo y, que tal vez, sea solo una sacudida requerida y ejecutada por un presidente asertivo y decidido.
Para entender como gente influente de EU ha aceptado los embates de una organización que tienen como su propósito la destrucción de la Constitución y la soberanía del país, hay que acudir a la historia. Esa historia que nos muestra una poderosa elite que, bajo las sombras, tomaría control del gobierno de EU que describiera un miembro de la Corte Suprema de Justicia en 1939: “Los verdaderos gobernantes en Washington son invisibles y ejercen un gran poder tras bambalinas.” En 1933 el presidente Roosevelt escribía: “La verdad que claramente tenemos, es que poderosos elementos financieros se adueñaron del gobierno desde la era de Andrew Jackson.”
El capullo del problema nacía con la idea de quienes ya dirigían un esfuerzo diabólico, al darse cuenta de que podrían utilizar las confusas diferencias entre las llamadas ideologías cómo eran (marxismo/fascismo/socialismo) contra (democracia/capitalismo) que, a ellos, Illuminati, les sirviera para dividir las sociedades del mundo en porciones cada vez más grandes y en campos opuestos, para organizarlos, programarlos y armarlos. Pasar luego a enfrentarlos y se destruyan unos a otros. Claramente, la dialéctica hegeliana ya presente en EU.
Los globalistas—Illuminati—decidieron que destruir el gobierno de EU establecido bajo la Constitución era una necesidad vital para manejar el mundo, ejecutando su idea para estructurar un gobierno global. Y, como ellos eran expertos construyendo gobiernos esclavizadores—gente que depende del gobierno para sobrevivir—el comunismo sería el vehículo de su elección. Porque ellos podrían controlar los gobiernos corrompiéndolos, pero el control de las masas era algo muy difícil. Por lo tanto, esta moderna esclavitud era algo a la medida de sus ambiciones.
Entre comunistas hay la visión de un escenario del socialismo que la sociedad debe transitar antes de convertirse en una sociedad comunista. Este escenario transitorio, que también se refiere como socialismo marxista, era una ideología desarrollada por comunistas como paso para lograr su especial comunismo. Eso no significa todas las formas de socialismo tienen ese objetivo, solo lo tiene el Socialismo Marxista, y los Marxistas se oponían a ciertas formas de socialismo que no fuera el suyo.
El socialismo marxista, en teoría, es el que se ha estado practicando en países que llamamos comunistas. La estrategia de ese socialismo invisible ha sido usar el estado preparando la sociedad para el arribo del comunismo, comunizando todas las fuerzas productivas de la sociedad, es decir, convirtiendo todos los factores de producción en propiedad pública. Las políticas y procedimientos de la URSS no se consideraban instrumentos para un fin, sino como partes de un proceso. Era claro, sus políticas serían pasos para lograr un resultado final.
Y al decidirse la Kabal financiera global por comunismo, resultó ser un vehículo muy exitoso por un motivo. Los factores de producción, supuestamente, ya como propiedad pública, en realidad pasaban a su control y se convertían en monopolios. Al inicio del siglo 20 ya era muy clara la infiltración del Illuminati en el gobierno de EU y, sobre todo, que su tarea prioritaria era destruir su constitución y los derechos individuales. El Fondo de la Resera Federal, el impuesto sobre la renta, la ONU etcétera, era parte de la construcción de un esquema designado para establecer una dictadura socialista y esclavizar a la gente, ya sociedad con el Partido Comunista que ellos habían construido.
El primer paso sería el establecimiento de jueces activistas en la Suprema Corte de Justicia, con el objetivo la manipulación de la rama judicial a su favor. Y vergonzosamente, nadie tomaría alguna posición para defender el único documento que permanecía firme en la defensa de la libertad, la Constitución. Ni siquiera la prensa que parecía haber perdido valor en defensa de la única verdad. Pareciera que esos que hablaban de libertad en realidad eran traidores montados en el Caballo de Troya. Se ignoraría el gran documento de los derechos individuales que debía asegurar ningún gobierno federal tuviera el poder de esclavizar a la gente.
Para 1930, el presidente Roosevelt estaba rodeado de simpatizantes comunistas. Y todos sus consejeros económicos eran seguidores de las destructivas teorías económicas de Keynes. Esas ideas afirmando que individuos y corporaciones deberían conducir a resultados macroeconómicos crecientes en los que la economía opera por debajo de su producción y crecimiento potencial. Se archivaban las ideas del economista Say afirmando que la oferta creaba su propia demanda, de modo que un exceso general sería realmente imposible. Keynes afirmando que el gobierno debía usar para incrementar la demanda, incrementando la actividad a base de gasto, y se condenaba la economía de EU.
Políticas que de forma agresiva condenara Hayek en su obra; “Camino hacia la Servidumbre” que fuera ignorado y condenara al país y al mundo. Keynes respondía afirmando que su teoría solo podría funcionar en el esquema de un gobierno fuerte, dictatorial, y nunca admitió la gravedad de su teoría con la que condenara al mundo. Pero, Roosevelt, con su New Deal, crucificaba a Keynes y a EU con un gobierno socialista que emergía de la gran depresión que nunca se ha detenido.
Me impresionarían las preguntas de unas 15 chamacas.
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