Ricardo Valenzuela
Creo que en México muy pronto tendremos un nuevo benemérito, pero, ya no de las Americas, sino uno global que deberá sustituir a Benito Juarez pues, el aspirante en puerta se ha atrevido a lo que los mandatarios que han desfilado en esta fellinesca historia han ignorado desde su famosa revolución. Primero, a finalmente desmantelar ese sistema político que durante un siglo ha mantenido el país en su mediocridad permanente. Segundo, lejos de erradicar el azote del país, narcoterrorismo, no solo lo han ignorado, o protegido, se han convertido en su propietario y el gran negocio morenista.
Y para que eso fuera posible se tuvieron que dar dos eventos muy especiales. La elección del Peje a la presidencia de Mexico en 2017 liderando una nueva maquinaria diabólica, Morena. Y la elección de Trump a la presidencia de EU primero en 2016 y la segunda en 2024, y estas fechas son muy importantes. Al iniciar su mandato, el Peje de inmediato sentiría que, en la fuerza y la visión de Trump, había un interés muy diferente para Mexico, lo que lo incomodaba. Pero, al ver cómo sus amigos demócratas le robaran la elección de 2020, el Peje sintió que tenía barra libre para su transformación seductora de pendejos.
Porque su transformación era inspirada, no precisamente por Adam Smith, sino por Fidel Castro que tanto había soñado el incluir a Mexico en su entarimado destructivo y diabólico. Y, sobre todo, Trump no solo era evacuado, el gran Obama, otro admirador de Fidel, lo había sustituido con un monigote sufriendo de una agresiva demencia senil y Obama todavía al timón. Que mejor panorama podría tener el Peje para, con total libertad, acelerar su “transformación” ya seguro pues el país estaba en sus manos. En su enfermiza mente él veía su propio destino manifiesto, pero este, hacia la destrucción del país.
Pero, sorpresa, Trump tomaba de nuevo la presidencia fortalecido y ya sabiendo donde estaban enterrado tantos cuerpos y, con un equipo ya sin traidores, se convertía en un peligro que el Peje nunca imaginara. Y ese nuevo Trump, al mismo tiempo que atacara la gravedad de su país, como malabarista iniciaba la ejecución de su plan para rescatar esos países de sus vergonzosas tiranías que los estaban saqueando como Venezuela, Cuba, Irán y el recién agregado Mexico, pero, no solo por algún tipo de repulsión personal hacia el Peje o la manipulada presidenta, no, pues de inmediato exhibía sus profundas razones que ni los mexicanos, embriagados por sus mentiras, se daban cuenta y se lo estaban permitiendo.
Porque las ambiciones del Peje iban mucho más allá de adueñarse del país, como fácilmente lo había logrado. No, sus ambiciones eran convertir a Morena en un monstruo similar al que Fidel Castro había edificado en Venezuela para ser la comandancia de sus agresivas operaciones, que había bautizado como su gran Cubazuela. Pues habiendo unido sus locuras y las de su enamorado, Hugo Chavez, ahora con su potente Cubamex, convertir su nuevo juguete en una organización, no solo regional, sino, con el petróleo de ambos, una organización mundial para aventuras similares a su fracasado intento en Africa. Si moría, estaba Raul.
Y ese sería el gran pecado del Peje y su conocida soberbia que lo hacía sentirse Napoleon. Y como primer paso para competir con Cubazuela, el dinero mexicano surgía en borbotones para apoyar movimientos regionales e internacionales beneficiando a Evo Morales en Bolivia, a los Kirchner en Argentina, Petro en Colombia, Lula en Brasil y, sobre todo, debutando en su nuevo mercado del narcotráfico regional. Y para competir con Maduro, cometía el peor de sus pecados invadiendo el mercado de los políticos corruptos en EUA enemigos de Trump, pero al arreciar su locura, iniciaba lo que un periodista bautizara Militancia en EUA.
Poco antes de la elección del 2024 en EUA, más de 70 personajes se reunían en la caliente ciudad de Oklahoma, pero no porque el clima lo estuviera provocando. Ese país se dirigía hacia una elección muy caliente. Un grupo planeando intervenir la estrategia política americana. Y la reunión era en el consulado mexicano, pues Mexico tendría mucho que perder si la persona que llegara a la presidencia no le favoreciera. Incluía diplomáticos mexicanos de diferentes consulados como Phoenix, Los Ángeles, Boston, Chicago, San Francisco etcétera. Tenían huéspedes como activistas, oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores, otros políticos y empresarios preocupados.
El tema que los ocupaba era, cómo influenciar la política de EUA para beneficiar a los demócratas asegurando la elección con una masiva participación y acciones colectivas dentro del país, y desarrollar un sólido plan de acción para combatir a Donald Trump y sus políticas contra ilegales. Cristina Planter, Directora para Asuntos Políticos en Norte America de la Secretaria de relaciones Exteriores de Mexico, daba un mensaje del Secretario. La reunión fue un presagio de lo que se ha convertido en una indignante intrusión del gobierno mexicano en la política de EUA, que incluía participantes con instrucciones para influenciar la elección incluyendo votos de ilegales.
Un rebaño incluyendo Karina Ruiz, activista de Arizona que, viviendo en EUA, estaba elegida como senadora mexicana de Morena afirmando: “Ahora desde este lado de la frontera, soportaremos a Morena y la fuerza de paisanos disipados por todo el país.” Al final, se establecía como objetivo lo expresado por Ramiro Luna, miembro de un grupo marxista de Texas: “Somos activistas, somos revolucionarios. Y vamos a pelear por los nuestros derechos de inmigrantes legales e ilegales mexicanos. Esta es una guerra de quienes tenemos raíces indígenas, para asegurar las posiciones que nos deben en este país que es nuestro.”
Pero, al haber regresado Trump a la presidencia, el gobierno mexicano sorprendido y en pánico iniciaba mensajes para los millones de mexicanos en EUA, para incendiarlos con lo que describían como modelo Trumpista de Racismo, Odio, Negocios. Fue cuando, ante la nueva administración, emergía la verdadera extensión de los tentáculos políticos de Mexico dentro del país que, en gran parte, forman esas hordas destructoras. Morena, entre los ocho años de Obama y los cuatro de Biden, en sociedad con Soros, había construido una enorme red terrorista dentro de EU con movilizaciones asistidas por ellos y dinero de USAID.
El Peje ni su heredera han entendido el avance de los ejércitos de Trump, y el señalamiento del narco gobernador de Sinaloa, es solo inicio de lo que les espera. Y como ejemplo, vean la forma en que retiró a Maduro. ¡Hay un nuevo Sheriff en el pueblo!
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