Ricardo Valenzuela
La primera vez que leí la acusadora frase de J Edgar Hoover, el fundador del FBI y el más grande chantajista político y moral en la historia de EU, pensé que era una gran exageración: “Cuando los seres humanos enfrentan situaciones tan aberrantes, los desarma y presos del miedo, simplemente la declaran falsa conspiración”. Es lo que yo estoy sintiendo en estos momentos ante el panorama global que cada día se torna más negro y, sobre todo, más difícil de creer. Y esa cobardía ha sido la mejor aliada de seres tan diabólicos y sigan operando en impunidad.
Lo que vivimos en estos momentos es el nihilismo de Nietzsche de una miseria espiritual, moral e intelectual. Una decadencia que se ha estado alimentando por infinidad de estimulantes invisibles. Y así surge el gran escepticismo y la decadencia con esas conductas, no solo permitidas, sino promovidas y hasta premiadas. Conductas de una nueva moral donde todo es relativo. Y las consecuencias nihilistas en política y economía alientan la mediocridad para entregar los destinos a los peores verdugos de la humanidad, sus gobiernos.
Desde su primer periodo de Trump había iniciado un plan diferente para combatir, no solo el narcotráfico, en donde narcos eran solo peones en una gran mesa de póker con jugadores profesionales. Pero las intenciones de Trump, sin su credencial globalista, eran tan amenazantes que por todos los medios disponibles debían detenerlo, hasta que lo retiraban de la casa blanca con el fraude electoral del 2020, para iniciar los 4 años mas fatales y destructivos de la historia de los EU.

