Ricardo Valenzuela

“El hombre grande es aquel que en medio de la muchedumbre mantiene, con brillante luz, la independencia de la soledad.”
RW Emerson
No es secreto para quienes me conocen que soy un amante de la soledad, pero no es algo que me invadiera en esta etapa de la vida que a muchos nos lleva a la reflexión, es algo que me identificaba desde la niñez cuando, vigilado por mi abuelo, hiciera largas cabalgatas en mi soledad. Sin embargo, dicen que en los últimos años es algo que he llevado a niveles que me hacen merecer la etiqueta de locura. Pero, tal vez me motivaría lo afirmado por el gran Einstein: “El hombre que camina solo es seguro que encuentre lugares donde nadie hubiera estado.”
Y acepto mi pecado de soledad porque tengo poderosos motivos y, además, creo que el peor tipo de soledad es nunca sentirnos cómodos y plenos con nosotros mismos. Sin embargo, como lo indicaba Einstein, en la soledad he encontrado tantos lugares desconocidos, pero, especialmente, seres humanos de poderes intelectuales, filosóficos, espirituales que han permanecido, no solo desconocidos, sino prohibidos y castigados. Pero, tal vez lo que provoca algunos me cuelguen etiquetas desde fascista hasta intolerante, es el haber escalado alturas desde donde veo claro.










