REFLEXION ANTE LA RESISTENCIA TRUMPISTA II

 Ricardo Valenzuela 

 Trump Targets George Soros In Federal Racketeering Case | WION

En aquel junio de 1963, en la ciudad de Berlin Occidental, el presidente John Kennedy, ante la erección del diabólico muro que dividiría la ciudad entre oriental y occidental, pronunció uno de los discursos más inspiradores, significativos y, sobre todo, premonitorio de la historia de la humanidad. Tres meses después sería asesinado en Dallas, Texas. 

 

Si hay algunos que todavía no entienden la diferencia entre libertad y la opresión del comunismo ¡Vengan a Berlín! Si algunos todavía afirman que el comunismo es el futuro del mundo. ¡Vengan a Berlín! Si algunos todavía dicen en Europa se puede trabajar con los comunistas. ¡Vengan a Berlín! E incluso si todavía hay quienes piensan que el comunismo es un sistema maligno, pero aun así permite que todos podamos progresar económicamente.  ¡Que vengan a Berlín! 

 

Creo que fue lo que impulsara a Trump al inicio de su primera administración afirmar. “Si alguien no entiende que las drogas están destruyendo este futuro y el potencial de nuestro pais, vengan a Washington. Invitaba luego a la destrucción de esa diabólica fuerza que lo está provocando. Y le daba esa vital tarea al Gral. John Kelly al establecerlo como secretario del Homeland Security, quien, de inmediato, con las clásicas trampas de esa fuerza, lo obligarían a renunciar. Pero eso no detendría al nuevo presidente y nombraba al nuevo Procurador, Jeff Session, como la cabeza de un combate contra esos enemigos de la nación. 

 

Tres meses después recibía un reporte de la magnitud de las organizaciones criminales ya cubriendo todo el pais. Y se daba cuenta de una horrible realidad ignorada. La sociedad estaba siendo drogada sin que la gente se diera cuenta del peligro que representaba. Un peligro que nunca el mundo había visto desde que la adicción al opio invadía a millones de chinos durante el siglo 19, cortesía de los ingleses. Un fenómeno que apuntaba hacia el Grupo de poder pro-drogas de Wall Street, de la media, de los políticos, el de la psiquiatría moderna y, en especial, el de Hollywood, promotor de todo lo ajeno a la virtud.   

 

En aquellos momentos se estimó que cerca de 40 millones de ciudadanos estaban usando drogas, una cifra superior al 15% de la población. Esos números provocarían el horror del presidente afirmando. “Tantas vidas de tanta gente están siendo truncadas y tantas muertes jóvenes. Se ha permitido la pérdida de un gran potencial. Tantos sueños truncados y destruidos. Decidía que debía combatir esa agresión y esperaba fuera soportado por aquellos que atesoraban la mente y el espíritu humano. 

 

Una guerra, criticada por Barak Obama quien había apoyado la legalización. Trump señalaba la importancia de un enfoque de capas que se extendían más allá de las costas de EU a través de todo el hemisferio, y la necesidad de cooperación de vecinos. Sus datos indicaban que el 99% de la heroína que entraba a EU era producida en Mexico. Las economías de AL se habían convertido en dependientes de la droga, requerían de verdadero desarrollo económico. No los falsos acuerdos de libre comercio. 

 

De inmediato surgían los ataques hacia el presidente de la media vendida, los lideres del partido republicano y de los demócratas en sociedad con Soros, y un completo silencio sobre la forma de operar el tráfico internacional de drogas, totalmente soportado por los más poderosos carteles mundiales de la banca y todos los gobiernos. Trump se enteraba que bancos en EU y en la UE ya estaban lavando más de $1.5 trillones al año de dinero criminal. Y la mitad de ese dinero permanecía en EU. Sin ese dinero ilegal, la economía de EU colapsaría. Algo se debía hacer. 

 

Y todavía más impactante, al retirarlo de la presidencia, en estos momentos, ese cartel bancario mueve unos $2 trillones diarios. Era obvio que Trump se convertía en su gran problema. Ya no era aquella época en que un cartel mexicano, liderado por Felix Gallardo, invadía EU solo con mariguana. El gran cartel global le encargaba a su mercenario mayor, Soros, el penetrar AL de forma más agresiva especialmente dos paises, Mexico, por su atractiva frontera con EU para las oleadas de su revolucion de color, que le inyectara 12 millones de ilegales solo en 2024. 

 

Y Venezuela por sus reservas de petróleo, las más grandes del mundo y, sobre todo, ya en manos de Chavez, todo estaba de venta. Pero, además, en sociedad con Fidel Castro, podrían deshacerse de Chavez y plantar en Venezuela un casi retrasado mental como MaduroSoros ya se habia convertido en accionista importante del Banco de Caracas. Pero, inclusive, ya había otros antecedentes de sociedad Maduro, Soros, pues con la magia de sus máquinas cuenta votos que se usaron el 2020, le entregaran la presidencia a Biden, por lo que Obama ordenaba se premiará a Soros con la más alta presea civil, la Medalla Presidencial de Libertad.  

 

Pero, durante los cuatro años de un Biden senil e incompetente, que en realidad fuera el tercer periodo de Obama, se consolidara el proyecto más ambicioso de los amos de Soros, la mafia de los Rothschild. Sentar en Venezuela la gran Confederación Global del narcotráfico y contrabando mundial, pero, no solo de drogas, también de oro, litio e infinidad de minerales raros que son más valiosos que oro y diamantes. Minerales que también existe en Rusia y no han podido adueñarse de ellos, pues Putin nunca les ha permitido la entrada. 

 

Y habiendo completado felizmente ese objetivo, proceder con el que había sido truncado cuando, sorpresivamente, apareciera Trump en la presidencia del 2016. La destrucción social, moral, intelectual, económica de los EU, un sueño perseguido por los Rothschild desde el siglo 19 en una sociedad con la monarquía inglesa, y los oligarcas globales que han reclutado durante dos siglos. Un objetivo que, como lo habían planeado en 1822, ha ido avanzando sin precipitación, pero con pasos firmes muy seguros el que debe quedar concluido con su agenda 2030. Si se pueden deshacer de Trump. 

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