Ricardo Valenzuela
En estos momentos, Trump, presente en esa extensión de la Sagrada Inquisición global, defensora de la política de ladrones, la explotación del mundo, esa herencia de los Rothschild con el título de Foro Económico Mundial y residencia en Davos. Donde ha debido comparecer para dar explicaciones por, en opinión de los obesos participantes, sus horrorosas conductas que pueden llegar a destruir a la humanidad, que a ellos los mantienen en un estado de oración permanente, y sus chequeras encogiéndose.
Porque en su regreso a la presidencia, ante su horror, está creando un nuevo mapa económico, político, militar, internacional y, en especial, con lo que está haciendo con Venezuela, mostrando que, puede ser posible para regresar a ese gran país, a la libertad y al potencial de su grandeza. Es algo que espanta a todos sus participantes. Ahora, si a este potaje le agregamos los rechinidos del fuste regional que apunta hacia una solución histórica de la gran cárcel del Caribe llamada Cuba, el potaje lucirá sabroso.