Ricardo Valenzuela

Ante la lucha de elementos como María Corina Machado y un puñado de valientes venezolanos que siempre se han batido en el campo de batalla para liberar su país, en estos momentos vale la pena llevar a cabo una profunda reflexión. Estos diez y siete meses transcurridos desde el robo de la elección de parte de esa banda de narcotraficantes criminales, han producido muchas otras cosas. Pero, en estos momentos, esta larga pausa, en mi opinión, ha sido una prueba para el mundo entero.
A la primera que me quiero referir, es esa actitud de un grupo creciente que, sin realmente entender esta complicada realidad, han iniciado afirmaciones como una que se me enviara: “Trump es puro cuento.” Es decir, la espera les ha estado provocando en perder la fe y dudar de los resultados tan esperados. Pero nunca en guerreros como María Corina a quien se le podría aplicar el título de una canción de Jose Alfredo Jiménez. “Aquel que doble las corvas le va a costar su dinero.” Y con dudas nada sucede.
Y esta larga espera también ha provocado la situación especial de un clásico caldo de cultivo para los odiadores de Trump. Y, frente a esta problemática, merecen especial nombramiento esos libertalibanes que, quien se aparte un milímetro de su receta, de inmediato es condenado. Y ya con esa aviada, aprovechan para llevar sus ataques a campos adicionales. Es cuando emerge ese estilo de los libertarios puristas que, en realidad, son agentes de ese libertarianismo especial que en el rancho se calificaba como lomos de liebre. Pues el lomo de las liebres cambia de lugar en cada uno de sus trotes.
Uno de ellos arremete contra los ataques a las lanchas de los narcotraficantes afirmando son crueles, despiadados, sin confirmación de su identidad. Pero, modernas lanchas con varios potentes motores que viajan a velocidades impresionantes y fotografiadas con decenas de sus conocidas pacas de cocaína. Lanchas que cuestan miles de dólares, solamente un iluso los puede confundir con pescadores. Una situación que, no por accidente, aparecieran en los radares, sino que es algo que se ha investigado durante mucho tiempo y se había ignorado.
Pero, a su ecuación acusatoria no le incluyen al costo que esas drogas provocan en la economía de EUA causando cerca de 200,000 muertes al año, los millones de usuarios detectados construyendo una capa social que, no solo no produce, sino que provoca costos billonarios destruyendo comunidades enteras. Además, como lo acaba de informar el ex brazo derecho de Hugo Chávez, es un programa de una magnitud, nunca visto, que Fidel Castro iniciara como agresivo ataque a sus odiados EUA.
Esta actividad, con participación de gobiernos, se ha convertido en un mercado de más de $2 trillones anuales que, además de engrosar las bolsas de narco países, son trillones que han creado una economía global falsa. Dinero que se utiliza para adornar estados financieros de compañías cuando debutan en los mercados de Wall Street, para cotizarlas a esos niveles artificiales. Dinero con el que se ocultan los problemas que provocan los políticos, y continue ese paso hacia el fracaso.
Y aprovechando esta aviada, surge otro afirmando las tarifas de Trump han provocado la perdida de miles de empleos, pero, con la misma miopía, no incluye otros factores a la una ecuación muy complicada. Una ecuación que no incluye los billones de los déficits en la balanza comercial del país siempre creciendo. La forma en que esa política comercial ha sido la herramienta de saqueo de EUA para impulsar países como China. Esa política inventada por Brzezinski llamada Tecnocracia, para impulsar ese nuevo Estado controlado por banqueros internacionales.
Tampoco, cómo todo esto también acude al crecimiento mortal de la deuda, que ya supera al PIB con seis trillones. No cita los casi $3 trillones que han entrado a la Tesorería producto de esas tarifas. Tampoco las miles de empresas internacionales que están llegando al país para evitar estas tarifas. Por supuesto, esos gritones no saben que todo este programa para desangrar a EUA está siendo implementado por la Comisión Trilateral, el brazo ejecutor de los Rothschild--dueños del FED y del Banco de Inglaterra. Un rompecabezas que se habia ejecutado durante ya casi 30 años y nadie protestaba.
Se ordenaba abrazar la globalización. Porque el globalismo daría paso a una igualdad globalizada, aun cuando provocara salarios deprimidos, trabajos perdidos, abuso de parte de los centros de poder. Nadie se preocupó de los efectos de algo tan trágico que se asumía sin consulta, el comercio sería destrabado, manufactura fuera de EU, se debería dar la bienvenida al proceso inevitable y moral para todos los estadounidenses.
En medio de este rompecabezas llegaba Donald Trump, descrito como un solucionador de problemas, arrogante, presumido, nacionalista, pero, sobre todo, un bocón que amaba a su país y lo veía en agonía. Obreros, mineros, leñadores, vaqueros, habían sido los baluartes tradicionales de las comunidades americanas. Era la pérdida de su medio vital cuando sus productos eran muy demandados, era una receta para el suicidio cultural y moral de gente desesperada.
Trump fue némesis que reconocía la arrogancia de todos los políticos. Cuando retó las noticias falsas, cuando en sus twits atacó a la media corrupta, cuando atacó la globalización, cuando se burló de los políticos de Washington, despotricó sin detenerse gritando con crudeza—gran parte del país sintió que finalmente tenían un aliado dispuesto a ganar con rudeza, en lugar de, en el caso de McCain y Romney, perder noblemente y dar las gracias.
Fue cuando alguien comentó de sus oponentes: “No lo entienden y lo quieren provocar, pero lo harán presidente.” Los blancos de la ira de Trump nunca entendieron que los ataques del grupo de poder, ni sus propios auto señalamientos, era lo que realmente lo impulsaba. Ellos sabían, haría que todo funcionara, aunque tuviera que tirar los manales con sus reglas manipuladas, esa fuerza hizo del Trumpismo algo tan atractivo. Ahora los gritones no hallan como detenerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario