Ricardo Valenzuela

Creo que nunca se me había presentado una oportunidad tan especial para exponer una desesperante ausencia de sabiduría, lógica, historia real y, sobre todo, la renuncia a la razón, como la que tengo ante mí, describiendo lo que está sucediendo en ese destrozado país llamado Venezuela. Pero, para centrarnos, es importante puntualizar ciertas bases. Venezuela es el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo, con yacimientos de oro, plata y minerales raros, que se podrían catalogar en niveles similares, lo que presagiaría un futuro único.
Pero, un país que, durante un cuarto de siglo, había estado en manos, no solo de criminales, sino criminales ineptos y ladrones que, se estima durante estos años, se han robado unos $500 billones de dólares-500,000 millones. Lo han hecho un dramatismo dantesco difícil de explicar, pero, podemos dar algunas pistas describiendo su gente buscando alimento en sus basureros, muriendo por falta de medicinas, de cárceles abarrotadas por disidentes. En pocas palabras, un país en una quiebra económica, moral, social y espiritual pocas veces atestiguada.