Ricardo Valenzuela
En medio de tantas diferentes reacciones ideológicas, religiosas, sociales y, sobre todo, emanadas a nivel global, Trump continúa avanzando sin recular, el programa en Venezuela recibiendo los dardos envenenados de los que más ha cimbrado, y ahora sale a la luz otro instrumento de sus agresiones. ¿Qué puede haber más poderoso que la Doctrina Monroe invocada por Trump? Nada como un crucifijo santo contra los arcontes, ahora Monroe vuelve a la vida para salvar a la humanidad. Pero, como siempre sucede cuando los despistados tienen prisa, toman lo primero que encuentran que suene poderoso, y se dan a utilizarlo.
Es claro que la idea de Trump no se limita a Venezuela, pero, al mencionar la Doctrina Monroe, de inmediato saltan expertos por todas las latitudes del campo y, en medio de su conocida ignorancia, con sus interpretaciones inician sus cargas de caballería contra el gran enemigo. Han tomado de forma literal la línea con lo que lo define como preámbulo: “América para los americanos.” Es decir, todo el continente solo para los gringos. Yo primero aconsejo enterarse de lo que están atacando. En primer lugar, la doctrina no emanó de Monroe, él era presidente de EUA cuando fue aprobada por el Congreso.




