Ricardo Valenzuela

Ante una situación mundial que, los verdaderos pensadores profundos, claramente la definen de una gravedad que solo se pueda comparar con los sucesos de la década de los años 30 del siglo pasado. Aquellos días en que Hitler iniciaba aquel proceso para recuperar las regiones expropiadas en el fatal Acuerdo de Versalles, hasta encontrarse con la negativa de la tiranía militar de Polonia, y surgía ese pestilente aroma de la guerra que, al combinar la soberbia de los militares polacos, con la ineptitud de Chamberlain de Inglaterra con la garantía que le diera a Hitler de esa devolución, el mundo temblaba ante la guerra tocando puertas.
En estos momentos el mundo tiembla de nuevo supurando el mensaje de no haber aprendido de la historia. Pues como lo afirma Javier Benegas. “Había sociedades muy conscientes del peligro y sabían qué había al otro lado del muro y lo que estaba en juego.” Pero continúa afirmando: “En Europa también existía una conciencia de la fragilidad de la libertad y de que su defensa no era una mera declaración de frases.” Con sus palabras metía el dedo en la llaga de inmoralidad que ha azotado al mundo durante tantos años y estamos viviendo las consecuencias.


















