LA VERDADERA REVOLUCIÓN MUNDIAL EN PUERTA (TERCERA PARTE)

 Ricardo Valenzuela

Revolución industrial e industrialización. Curso Online Liceus
 

Ante una situación mundial que, los verdaderos pensadores profundos, claramente la definen de una gravedad que solo se pueda comparar con los sucesos de la década de los años 30 del siglo pasado. Aquellos días en que Hitler iniciaba aquel proceso para recuperar las regiones expropiadas en el fatal Acuerdo de Versalles, hasta encontrarse con la negativa de la tiranía militar de Polonia, y surgía ese pestilente aroma de la guerra que, al combinar la soberbia de los militares polacos, con la ineptitud de Chamberlain de Inglaterra con la garantía que le diera a Hitler de esa devolución, el mundo temblaba ante la guerra tocando puertas. 

En estos momentos el mundo tiembla de nuevo supurando el mensaje de no haber aprendido de la historia. Pues como lo afirma Javier Benegas. “Había sociedades muy conscientes del peligro y sabían qué había al otro lado del muro y lo que estaba en juego.” Pero continúa afirmando: “En Europa también existía una conciencia de la fragilidad de la libertad y de que su defensa no era una mera declaración de frases.” Con sus palabras metía el dedo en la llaga de inmoralidad que ha azotado al mundo durante tantos años y estamos viviendo las consecuencias.

Y yo pregunto ¿Cuándo perdimos el camino y estamos en oscuridad? Más importante ¿Cómo y por qué, perdimos ese camino? Consciente fueron muchas las especies que se mezclaran para cocinar este potaje, sí tengo claro lo que considero fundamental. La pérdida de una estructura de valores, moralidad, ética, en las conductas de tanta gente que ha provocado esta locura global. Porque en este vendaval de modernidad hemos perdido de vista al elemento básico en nuestra construcción, el individuo. Ese individuo que fuera la raíz de esta sociedad falleciendo en el mar de la colectividad. Por eso debuto con mi propia marca, cheroconomics, la verdadera libertad con el rifle a la vista.  

Porque solamente el individuo puede pensar, amar, actuar, perseguir sus sueños. Los grupos nunca han tenido planes, siempre se los dictan, solo el individuo debería ser capaz para decidir y anticiparse a los resultados de las alternativas y evaluar las consecuencias. Los individuos muy seguido crean grupos que nacen encadenados, pero es la mente individual la que finalmente decide. Más importante, solo individuos deberían tener la responsabilidad por sus acciones. Ese individuo que fue sacrificado en el altar del colectivismo donde todos se pierden en sus remolinos. 

Como afirmaba Thomas Aquinas en su obra; “Sobre la Unidad del Intelecto,” el concepto de la mente o voluntad grupal significaba que el individuo nunca sería el maestro de sus actos, sus actos jamás deberían ser admirando ni castigado. Cuando la realidad exigía con urgencia cada individuo fuera responsable de sus acciones; puesto que, es lo que le otorga sus derechos, pero le quitaron la molestia de sus obligaciones en el mar de la irresponsabilidad y su mediocridad. Nos habían expropiado el tesoro más preciado del ser humano, su libertad para elegir y enfrentar la consecuencia de sus acciones. 

Pero ¿Qué sucede en la sociedad? La sociedad debería ser importante para el individuo. Con ella logramos los beneficios de interactuar con otros. Y como lo expusieran Locke y Hume: los individuos participan en sociedad para establecer el sistema de sus derechos. Pero, al nivel conceptual deberíamos entender que la sociedad está compuesta de individuos. No puede existir independiente. Pero, han hecho tan difícil definir los límites de la sociedad por eso ahora alguien decide por ella. En contraste, es fácil ver donde un individuo termina y otro inicia, una ventaja importante para el análisis y la asignación de derechos, parte especial de la esclavitud moderna. 

Chodorow en su libro, “La Emergencia y la “Caída de la Sociedad,” afirma Sociedad es Gente. Pero es un concepto colectivo ya impuesto. Resulta conveniente para contabilizar un número de personas y controlarlas. La sociedad como concepto metafásico se derrumba al observar que la sociedad desaparece cuando las partes componentes se dispersan; como en el caso de un pueblo fantasma del que aprendemos a través de los artefactos que han dejado al partir. Cuando el individuo desaparece, también lo hace el todo. Ahora el todo es la falsa estructura moldeada. 

Nos quitaron la responsabilidad de nuestras acciones culpando a la sociedad. Otros nos imponen obligaciones apelando a los supuestos derechos de la sociedad. En una sociedad libre tenemos nuestros derechos naturales y la obligación de respetar los derechos de individuos. Las otras obligaciones son las que deberíamos elegir. Pero, no defiendo la clase de individualismo atomístico que los filósofos odian. El ser un individuo atomístico es especial. No somos esos que producimos todo lo que necesitamos. Los críticos del capitalismo tal vez simpaticen, pero, muy pocos amantes del nuevo cheroconomics se privarían los beneficios de Adam Smith y su Gran Sociedad, ese productivo arreglo que solo es posible con la interacción social en libertad y trabajando. 

Pero, todo nos regresa al individuo, ese individuo que debería ser soberano cuya dignidad amplía el bienestar de la gente. Pues la libertad es buena para el individuo, también para sociedades. Las bases de mi análisis de libertad social es metodológicamente individualismo, el reconocimiento que solo los individuos actúan. Las bases éticas y normativas de mi cheroconomics es un gran respeto por la libertad, dignidad y el valor de todos los individuos. Algo expresado en el dictamen del filósofo Kant en donde cada persona debe ser tratada, no meramente como un medio, sino como ese gran fin en sí mismo. 

Jefferson sería el abanderado del individuo con todos los derechos, pero que no incluían a todos. Los pensadores libres señalaban el problema aquel tiempo, empezaron la aplicación de frases de Locke en su Segundo Tratado de Gobierno y los de la Declaración de Independencia. La igualdad y el individualismo que subyacían al surgimiento del capitalismo, llevaron naturalmente a las personas a iniciar la reflexión sobre los derechos de quienes no los tenían. Las mujeres y los esclavos. No fue accidente que el feminismo y la abolición emergieran del fermento de la revolución industrial. 

Todo lo bello ha estado falleciendo ante talibertarios, conservatarios, politicarios, y los únicos claros con sus denominaciones son chavistas, morenistas, transexuales, islamistas, demócratas y estos si son venenosos.

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