Ricardo
Valenzuela
Después de un largo intercambio con el Dr Roberts en el cual, como estaba planeado, acudimos al legado de aquel hombre visionario del desarrollo global y profesor ilustre en el London School of Economics, Peter Bauer, llegaba a mi mente una carta que yo había recibido de William Buckley aquellos dias. Era respuesta a una mía en la cual, como tantos otros, embriagado con Salinostroika, expresaba el brillante futuro de Mexico al cual invitaba a participar. Y, Buckley, a diferencia de tantos otros embriagados, el simplemente me decía; “no hay que cantar victoria, y cuando esto sea realidad, yo seré el primero en manifestarlo.”
Es decir, este hombre sabio, simplemente me decía no será tan fácil conquistar una jungla tan profunda en la cual Mexico, durante toda su historia, ha estado residiendo y que lo ha postrado en aquella eterna mediocridad de la que Milton Friedman había advertido unos años antes. Algo que, en mi borrachera, consideraba casi un insulto el dudar de ese futuro. Poco antes de fallecer, ante el naufragio del Mexican Miracle, recibía otra casi afirmando te lo dije. Y, en estas latitudes, si todavía viviera, creo que seguramente le notificaría “tenías toda la razón,” puesto que, en estos momentos, Mexico está peor que en aquellos lejanos años, pues a la tragedia tradicional, ahora le agregamos el narcotráfico que ha cubierto toda la región.

















