Ricardo Valenzuela
Habiendo establecido que los seres humanos actúan impulsados por esas dos fuerzas, obtener placer y evitar el dolor, la primera crítica de la idea que blandía Helvétius, señalada sus enemigos, ante esa aspiración de crear una nueva rama de la filosofía, la filosofía de la mecánica o cuántica en donde fuera posible tener herramientas para, al estilo de lo establecido para la ciencia por ese sabio llamado Newton, poder lograr los mismos resultados de medición y análisis de las conductas de los seres humanos, algo que nunca se había sido explorado.
Y con ese gran paso identificando placer y dolor como motivadores de conductas, las olas de críticos de inmediato desenfundaban el problema de la moral, argumentando no podría calificarse de la misma forma de la gravedad o del movimiento de los átomos etc. Es decir, la búsqueda de placer y la evasión del dolor era un concepto muy general describiendo el esquema, las relaciones entre las mentes, voluntades y acciones de hombres, de la misma forma que la geometría es la ciencia de las relaciones entre cuerpos, ahora debían definir la ejecución de la idea que fuera acompañada por la moralidad de esas conductas. Un concepto casi imposible de generalizar, y lo primero que surgia era la necesidad de una descripción profunda de esa moral, pero, sin poderla calificar.
















