Mostrando entradas con la etiqueta diogenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diogenes. Mostrar todas las entradas

DIÓGENES, EL CANTINFLAS DE ATENAS

Ricardo Valenzuela

The Living Philosophy of Diogenes the Cynic 

Siempre que se pronuncia la palabra, filosofía, de inmediato acude a nuestra mente las figuras de los grandes pensadores que, con cierta capacidad monopólica, nos los mostraban como los cinceladores de la humanidad en aspectos políticos, retóricos, militares, moral etcétera. Así hemos conocido a Sócrates, su alumno Platón, Aristóteles y muchos de sus seguidores ya en el Partenón de la inmortalidad.   

Sin embargo, pocos han conocido a Diógenes de Sinope. El discípulo más destacado de Antístenes, fundador de la escuela cínica. Dado que no existe ningún escrito suyo, ha sido posible reconstruir sus ideas a través de múltiples anécdotas que reflejan más un modo de vida que un discurso filosófico articulado, pero, de gran profundidad. Bautizado por Platón el “Sócrates en la locura,” Diógenes siempre descalzo y vistiendo una capa vivía en un tonel, rechazando los convencionalismos, los honores y riquezas e incluso toda tentativa de conocimiento; para él, la virtud era el bien soberano. Objeto de burla y también respeto de los atenienses, para el estoico Epicteto fue un gran modelo de sabiduría.

GRAN DESCUBRIMIENTO, MI SENTIDO DE PERCEPCIÓN

Ricardo Valenzuela

 Best 25 Thought-Provoking Quotes By Diogenes Of Sinope - YouTube

Siempre he sido gran admirador de Ayn Rand, especialmente en su invasión de esos campos secos acerca del conocimiento que, en cierto momento, me llevarían a los terrenos de otros genios malentendidos como fue el gran Tesla y, como un agradable rebote, hacia Einstein, pero, no al sabio de la física, sino a quien yo lo identificaba con ambos, Spinoza y Tesla. Porque, en diferentes latitudes los tres, en sus aportaciones al conocimiento con potencial de sabiduría, tocarían un punto que me llevaría años darle la importancia que merece, la percepción humana. 

Durante todo momento consciente en nuestra vida, todos nosotros somos parte de una transacción asombrosa. Vivimos nadando en ríos de energía física, poderosas olas cuánticas, campos electromagnéticos, potentes fuerzas mecánicas. Y toda esta energía pasa frente a nosotros sin dejar rastro discernible. Pero algo de esto, en cada momento, provoca reacciones en nuestras células que llamamos receptores, y ellos, a su vez, provocan impulsos electromagnéticos que reverberan a través de la estructura física que conocemos como sistema nervioso. Como radios nosotros estamos sintonizados a una “porción de energía” que forma potentes remolinos alrededor del mundo.

LA SOLEDAD DEL PERRO

Ricardo Valenzuela

Archivo:Caspar de Crayer Alexander and Diogenes.jpg - Wikipedia, la  enciclopedia libre 

Uno de los personajes más desconocidos en la historia de las ideas, fue un filósofo verdaderamente especial y diferente a los que permanecen en ese olimpo de los grandes. Su nombre era Diógenes, el perro, que viviría durante el siglo IV AJ. Un hombre que la gente identificaba como orate y el pensamiento que representaba se le conocería como el cinismo. Un hombre que, al analizar su vida de protesta, nos daremos cuenta de que, hace 2,300 años, nos enviaba una advertencia de la forma en que la sociedad avanzaba hacia los infiernos del futuro, que se ha convertido en nuestro presente de incongruencias y amenazas. 

Ese hombre que decidió vivir como vagabundo en Atenas. Pues, para él, la virtud era el bien soberano. Los honores y riquezas eran falsos bienes que había que despreciar. El principio de su filosofía consistía en renunciar a lo convencional que todo mundo buscaba y no era de su naturaleza. Afirmaba que el sabio debía tender a liberarse de tantos deseos y reducir al mínimo sus necesidades. De día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo que “buscaba hombres honestos”.  Diógenes muy pronto superó a su maestro Antístenes, discípulo de Sócrates, en reputación y austeridad en el modo de vida que había decidido. Al contrario que los otros ciudadanos de Atenas, vivió evitando los placeres terrenales.

DIOGENES. PARA EL NOBEL DE ECONOMIA

Ricardo Valenzuela

 Diogenes of Sinope's life and philosophy

Yo siempre he agradecido a la vida el haber ubicado mi niñes y adolescencia bajo la influencia de dos hombres que no podrían ser mas diferentes. Mi padre educado en Europa entre la Universidad de Bruselas y London School of Economics, y mi abuelo materno, Manuel P Torres, con una educación primaria en el pueblo donde naciera, Minas Prietas, un suburbio del mineral de La Colorada. Ese contraste fue lo que me provocara transitar por la vida en una carambola a dos bandas. 

Mi educación sería de lo más materialista en negocios, economía, banca, finanzas. Pero, cargando una curiosidad al ver la biblioteca de mi padre con los grandes de la filosofía. Y se iniciaba esta carambola muy a favor del campo materialista. Pero los últimos años mi proa apuntaría hacia las ideas filosóficas que, habiéndolas conocido, no les diera la importancia que merecen. Y al ir avanzando, se me abría un mundo que me cautivaría como pocas cosas en mi vida.

TODO HA SIDO DESTRUIDO