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EL FILOSOFO QUE ABANDONO SUS NUMEROS Y SUS IDEAS

Ricardo Valenzuela

 Pitágoras, el filósofo y su secta

Al terminar la lectura que me habria llevado a conocer al verdadero Pitágoras, sentí era una historia que no terminaba en ese punto del sendero donde mi caminar me habia llevado, que la historia de un hombre tan sin usual debería de tener otros capítulos especiales. Y, activando mi personalidad compulsiva, de inmediato iniciaría la segunda etapa de mi ruta que, al ir avanzando, cada paso que daba era correspondido con capítulos que claramente me mostraba la magnitud de una historia decepcionante 

Al asomarme a esta segunda parte de la aventura, me llevaba a visualizar un evento a finales del siglo VI AC, de un gran establecimiento rodeado por una furiosa multitud que, hartos de lo que consideraban una secta maligna, pretendían linchar a todos sus miembros con su destructor y diabólico teorema matemático convertido en religión bajo la dirección de su líder, Pitágoras. Pero, para ubicarnos mejor, debo regresar el reloj unos años. 

Pitágoras, después de una larga ausencia, regresaba a la isla que lo vio nacer, donde le darían ese nombre que significaba; aquel definido por los dioses, y recibiera los primeros tintes de sabiduria de Tales de Mileto y Anaximandro. Habia pasado 20 años en Egipto donde aprendería sus matemáticas descritas como el lenguaje de los dioses, pues los números, ecuaciones, era lo único que permanecería cuando todo fuera destruido. En Egipto, ante una invasión, sería hecho esclavo lo que lo llevaría a Babilonia y allí aprendería las matemáticas como secreto del universo. De los sacerdotes babilónicos aprendió el poder de la matemática.

DIÓGENES, EL CANTINFLAS DE ATENAS

Ricardo Valenzuela

The Living Philosophy of Diogenes the Cynic 

Siempre que se pronuncia la palabra, filosofía, de inmediato acude a nuestra mente las figuras de los grandes pensadores que, con cierta capacidad monopólica, nos los mostraban como los cinceladores de la humanidad en aspectos políticos, retóricos, militares, moral etcétera. Así hemos conocido a Sócrates, su alumno Platón, Aristóteles y muchos de sus seguidores ya en el Partenón de la inmortalidad.   

Sin embargo, pocos han conocido a Diógenes de Sinope. El discípulo más destacado de Antístenes, fundador de la escuela cínica. Dado que no existe ningún escrito suyo, ha sido posible reconstruir sus ideas a través de múltiples anécdotas que reflejan más un modo de vida que un discurso filosófico articulado, pero, de gran profundidad. Bautizado por Platón el “Sócrates en la locura,” Diógenes siempre descalzo y vistiendo una capa vivía en un tonel, rechazando los convencionalismos, los honores y riquezas e incluso toda tentativa de conocimiento; para él, la virtud era el bien soberano. Objeto de burla y también respeto de los atenienses, para el estoico Epicteto fue un gran modelo de sabiduría.