Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas

LA SOLEDAD DEL PERRO

Ricardo Valenzuela

Archivo:Caspar de Crayer Alexander and Diogenes.jpg - Wikipedia, la  enciclopedia libre 

Uno de los personajes más desconocidos en la historia de las ideas, fue un filósofo verdaderamente especial y diferente a los que permanecen en ese olimpo de los grandes. Su nombre era Diógenes, el perro, que viviría durante el siglo IV AJ. Un hombre que la gente identificaba como orate y el pensamiento que representaba se le conocería como el cinismo. Un hombre que, al analizar su vida de protesta, nos daremos cuenta de que, hace 2,300 años, nos enviaba una advertencia de la forma en que la sociedad avanzaba hacia los infiernos del futuro, que se ha convertido en nuestro presente de incongruencias y amenazas. 

Ese hombre que decidió vivir como vagabundo en Atenas. Pues, para él, la virtud era el bien soberano. Los honores y riquezas eran falsos bienes que había que despreciar. El principio de su filosofía consistía en renunciar a lo convencional que todo mundo buscaba y no era de su naturaleza. Afirmaba que el sabio debía tender a liberarse de tantos deseos y reducir al mínimo sus necesidades. De día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo que “buscaba hombres honestos”.  Diógenes muy pronto superó a su maestro Antístenes, discípulo de Sócrates, en reputación y austeridad en el modo de vida que había decidido. Al contrario que los otros ciudadanos de Atenas, vivió evitando los placeres terrenales.

SOLEDAD MI AMIGA, NO MI ENEMIGA. PRIMERA

Ricardo Valenzuela

Física Cuántica Valida Las Enseñanzas de Jesús: El Poder del Observador 

Afirmaba Blaise Pascal que “todas las desgracias del hombre se derivan solo de su incapacidad para estar tranquilamente sentado solo en una habitación." Me llevaría mucho tiempo entender el potente significado de su afirmación, porque, sin mencionarla, Pascal se refería a la soledad, ese demonio tan temido por la mayoría de la gente que cuando yo desde niño ya la practicaba. Y esa horrible costumbre, entre otras cosas, me surtiría el sobrenombre de chero acompañado de la fama de ser antisocial. Sin embargo, el que me consideraran una mula espantada sin obedecer la rienda, nunca me preocuparía. 

Una mala costumbre que, al acudir al Tec de Monterrey, en el piso del dormitorio que me asignaran residían otros diez sonorenses, y se iniciaba el abandono de ella, puesto que, ante el sentimiento de un chamaco de 16 años extrañando su tierra, ese grupo sería un antibiótico especial y el abandono se hacía cada día más intenso. Después, a prematura y temprana edad, mi vida se desarrollaría entre un esquema de grandes éxitos profesionales que, no solo me apartaran de mi soledad, sino que era una importante obligación que debería cumplir y abrazaba ese mundo de los grandes reflectores y multitudes, pero, siempre extrañándola.

LA FALSA RIENDA DE LA VIDA EN SOLEDAD

Ricardo Valenzuela

Photo

 “El hombre más fuerte del mundo es aquel que  siempre se mantiene de pie, estando ya solo, cuando todos han caído.”

Henrik Ibsen  

Un par de amigos, no de esos que lo han sido toda la vida que me conocen bien, al leer mi nota de ayer me contactan pidiéndome expandiera esa línea donde describo mi soledad como un gran elemento del hombre, siendo que, para la mayoría de la gente es un estado de ausencia, es esa sombra negra que, armada con su silencio, surge como ese demonio que todos temen y siempre han tratado de evitar. 

Y debo iniciar afirmando que, en mi caso, ese ha sido un estado natural desde que tengo uso de razón. Dese niño se me etiquetaba de antisocial, alguien alérgico a las actividades sociales y, de forma especial, mi madre se preocupaba porque siempre buscaba estar solo, porque jugaba solo en un mundo imaginario que yo mismo construía. Y cuando mis amigos de la escuela ya debutaban en actividades sociales clásicas de adolescentes, yo prefería ir a lazar becerros en mi mundo imaginario. Porque con esa imaginación construía mi realidad sin quien me detuviera.

EL GRAN AMOR DE MI VIDA, SOLEDAD

Ricardo Valenzuela

 


Hace algunos años, cuando todavía cabalgaba en las secas llanuras de las ideas libertarias, uno de sus participantes me obsequiaría el sobrenombre de llanero solitario, algo que me hizo meditar para luego darle la razón. La soledad es algo que me ha atraído desde que fuera niño y la disfrutaba en unas muy largas cabalgatas en el rancho siempre solo. Hace algunas semanas, me reencontré con uno de mis mejores amigos que habia dejado de frecuentarlo por algunos años y, de inmediato, asertivamente me señalaba el haberme convertido en ermitaño preguntándome ¿por qué? Le respondí, dame unos días para contestar tu pregunta. Y me di a escribir mi definición. 

Soy hombre solitario porque soy alguien con ideas especiales y creo son profundas, soy un hombre inquieto siempre en busca de respuestas. Me identifico con la opinión de uno de mis filósofos que afirma, el hombre solitario es el que no hace ruido, pero puede ser muy peligroso. Es al que no se puede comprar ni manipular pues no tiene precio porque tiene una gran riqueza interior. Es el que está solo porque no necesita la falsa algarabía de la sociedad, porque considera su soledad como un acto de poder interno y no necesita aplausos, sobre todo, si los ha tenido. Es alguien que escribe, aunque nadie lo vaya a leer, pues escribe para él mismo. Es una roca en arenas movedizas como lo fueron Buda, Marco Aurelio e inclusive, Jesus de Nazaret. 

GRACIAS A MI HERMOSA SOLEDAD

Ricardo Valenzuela

 Official: Eva Green.

Gracias por mi nueva vida querida soledad

Me llevaste de la mano a este nuevo mundo

Donde mis reglas las tengo en lo profundo

En este nuevo y celestial edén de felicidad

 

Así pude abandonar el mundo de frivolidad

Para de esa forma finalmente tener solvencia

Porque me ayudaste a surtir la gran carencia

Y construir mis nuevas reglas y su moralidad

 

Porque pude abandonar el rebaño de igualdad

Rompiendo asesinas cadenas en mis interiores

Y dejar en el pasado tantos papeles impostores

Y así pude encontrar una verdadera honestidad

TODO HA SIDO DESTRUIDO