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LA FALSA RIENDA DE LA VIDA EN SOLEDAD

Ricardo Valenzuela

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 “El hombre más fuerte del mundo es aquel que  siempre se mantiene de pie, estando ya solo, cuando todos han caído.”

Henrik Ibsen  

Un par de amigos, no de esos que lo han sido toda la vida que me conocen bien, al leer mi nota de ayer me contactan pidiéndome expandiera esa línea donde describo mi soledad como un gran elemento del hombre, siendo que, para la mayoría de la gente es un estado de ausencia, es esa sombra negra que, armada con su silencio, surge como ese demonio que todos temen y siempre han tratado de evitar. 

Y debo iniciar afirmando que, en mi caso, ese ha sido un estado natural desde que tengo uso de razón. Dese niño se me etiquetaba de antisocial, alguien alérgico a las actividades sociales y, de forma especial, mi madre se preocupaba porque siempre buscaba estar solo, porque jugaba solo en un mundo imaginario que yo mismo construía. Y cuando mis amigos de la escuela ya debutaban en actividades sociales clásicas de adolescentes, yo prefería ir a lazar becerros en mi mundo imaginario. Porque con esa imaginación construía mi realidad sin quien me detuviera.

LOS NUEVOS EVANGELIOS Y NIETZSCHE (SEGUNDA)

Ricardo Valenzuela        

Thus Spoke Zarathustra Book by Friedrich Nietzsche Ahora en su jornada Zaratustra se encontraba con los predicadores de la muerte. Los que desprecian la vida y abrazan la muerte. La estrategia para vender el valle de lágrimas con el atractivo de la muerte como la vida eterna. Se daba cuenta eran los mismos que, sin darle su significado real, describían la función del sufrimiento, no de purificación, ni para quemar lo inútil y lo impuro, sino ese precio obligatorio. Falsos profetas que nunca han permitido considerar que el dolor solo vale cuando hay arrepentimiento, o iluminación para fijar otros valores, no los que les han dictado como precio de una nebulosa recompensa. 

Por eso Nietzsche afirmaba. “Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. Sin embargo, su sombra aún acecha. ¿Cómo nos consolaremos siendo asesinos? Lo más sagrado y poderoso que el mundo habría poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos; ¿quién nos limpiará esta sangre? ¿Con que agua podremos ahora purificarnos?” Es decir, Dios no había sido el malo y por eso decidieran matarlo, no, habían matado su mensaje con la inmoralidad de sus reglas falsas.