LOS MEDIOCRES ODIAN A LOS EXITOSOS Y ADORAN A LOS APACHES

 Ricardo Valenzuela

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No hay duda de que esa milagrosa llama divina, para quienes defendemos causas justas, cuando más la necesitamos puntualmente llega para sostenernos. Hace un par de días, pensando que fuera una referencia interesante, publiqué la foto de aquel ganadero de la sierra de Sonora quien, después que los apaches atacaran su rancho asesinando a su esposa y secuestrando su pequeño hijo, de forma heroica buscara a esa banda de salvajes durante mucho tiempo. Al localizarlos, en feroz enfrentamiento matarían a casi toda la banda y en la foto enseñaban sus cabelleras. 

Pero, en lugar de referencia interesante, se convirtió en una explosión del famoso subdesarrollo mental, intelectual que ha llevado al país, ya no al subdesarrollo, sino a una condena final ejecutada por el mexicano enano de Monroy. Ese que como el Peje odia a España, porque odia su historia, odia al Cid Campeador porque no calza guaraches, odia a Bécquer porque él solo rima sus complejos que se acaban de mostrar en los ataques a Isabel Díaz Ayuso presidenta de Madrid, porque les han castrado el cerebro. 

Y en el avance de esa explosión con infinidad de sangrantes herederos de Cuauhtémoc, ya con aviada, después de insultarme por mi pecado, pasarían a expresar su odio a los gringos que nos robaran la mitad del país. Pero, olvidan esa región hoy día tiene un PIB seis veces superior al de todo México. Ese enano mental que siempre culpa a los gringos de todas las desgracias globales. Vigilante eterno de los pecados de los gringos, no alude a la forma en que sus compinches tienen el territorio desolado, destruido, porque la retina de sus ojos también es enana. 

Así, la gloriosa historia de un hombre que, después que le asesinaran a su esposa, durante dos años, jamás abandonara la búsqueda de su hijo al que los apaches asesinarían, se convirtió en un desfile de moralistas con sus clásicas afirmaciones enanas de que los indios eran los buenos, y había que mostrarles la otra mejilla y, por supuesto, sumarse a las exigencias del Peje para que España pida perdón por haber rescatado a “nuestros antepasados” de la edad de piedra y su canibalismo. Porque son malagradecidos porque es la sangre que nutre su adicción, el odio. 

Y después de una larga búsqueda que me diera herramientas para entender mentes indescifrables, he llegado a la conclusión que México es el país donde la moral de esclavos sentó su comandancia general. La declaración del gran Harrison en su libro tan cierto; Subdesarrollo es un Estado Mental, en el caso de México requiere de nuevas aportaciones porque, los cortos vientos que provocaran fugaces escapes en países como Argentina, Chile, fueron tan breves que ni se recuerdan. Por eso hice a un lado la historia para ejercer de psiquiatra para explorar la mente tan ilógica de la gran mayoría de los mexicanos    

Los resultados no los quise presentar, por lo mismo, son mentes tan envenenadas que no le veía caso. Porque la raíz de todos sus males es la moral del esclavo, esa moral de humildad, sumisión, desinterés, obediencia, dependencia que forma complejos. Pero, para lograrlo, la naturaleza de los rebeldes debían condenarse como hipocresía, tormentos de conciencias aspirantes a rebeldes, su creatividad y temeridad eran pecados y se debían de paralizar por los nuevos programas. Fue lo que destruyera a Roma. 

Así como al invencible soldado romano que blandía los valores del que cabalgaba fogoso corcel hacia la victoria. La mediocridad de las naturalezas débiles sustituyo la fiereza y el indomable valor del centurión. Los grandes oficios se difamaron porque los débiles los cubrían con tenue luz, y los mejores neutralizados. Valores como el éxito, la fuerza, la belleza, la riqueza, independencia serían pecados, y el gladiador se hacía monje. Era lo que había ordenado el emperador Constantino en Nicea      

Así los corruptos y destructivos establecerían su influencia venenosa sobre los viejos valores y sanas ambiciones. Ello provocaba surgiera una horrible barbarie de las costumbres que derivara en una auténtica liga de una especial y novedosa virtud, complementada por las agresiones de lo que realmente había formado el valor del hombre y causa justa. La civilización combatiente de causas justas fue domesticada para sumarla a las víctimas de los animales de presa, y formarían la base de los nuevos gobiernos que permanecen hasta la fecha 

La degeneración de los nuevos líderes y sus clases dominantes durante muchos años han estado creando el mayor abuso de la historia. Sin los invencibles césares romanos y sus falanges, el cristianismo no habría sobrevivido. Desde el momento que a los hombres inferiores les asaltaba la duda de que existan los caracteres superiores, el peligro explotaba. Y se descubría que hay también virtud entre los inferiores, subyugados, pobres de espíritu y, según ellos, todos los hombres son iguales, el gran engaño. Por eso los hombres superiores terminaron evaluándose ellos mismos y, al medirse con las virtudes de los esclavos, sintieron que esas cualidades superiores eran despreciables y pasarían a formar parte del rebaño. 

Y ese proceso fue lo que llevara a México al nihilismo de Nietzsche que había atacado a Europa y que acertadamente predijo. Es proceso que llevara Europa a manos de los Rothschild y le colgaba gran parte de la culpa al cristianismo que, según él, era contrario a las enseñanzas de Jesús. Un movimiento acompañado de un gran escepticismo ante la moral, esa falsa moral de la decadencia que han aprovechado los gobiernos para crear zombis. Donde ya nada tiene sentido y todo lo que expresan son impulsos emanados de esas mentes programadas. 

Y teniendo ante nosotros ese vergonzoso ejemplo del Peje y sus asaltos, su liga con el narco, si prestáramos atención veríamos se inició la rebelión de los fracasados, de los criminales con la falsa bandera de enfrentar a los exitosos, a los constructores, seguían la receta de Venezuela. Ello nos debería haber llevado a temblar, pero ese nihilismo ha cegado a todos los mexicanos y ya en estos momentos se ha dictado su sentencia. Y la perdida de la mitad del país que me refregaba uno de los perdedores, no será nada comparada con lo que estamos por perder. 

Así, estimados atacantes de larga distancia, sin identidad, no traten de lincharme y salgan de ese soponcio espiritual, abandonen con urgencia la moral de los esclavos, y salgan armados a defender lo poco que les queda del que fuera aquel prometedor país.    

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SU ATREVIMIENTO LO CONDENO. LO ASESINARON