Ricardo Valenzuela

Soy un toro mostrenco que nunca han podido lazar
Y a los que se atreven siempre les reviento la reata
Me pierdo entre chirahuales pa seguir mi caminata
Me subo a la sierra y de allá ya nunca voy a recalar
Voy tumbando mojoneras y no me puedan huellar
Mi territorio es el mundo y por allí siempre camino
Y lo recorro solo y libre como todo buen peregrino
Voy tirando alambres pues no me gusta respetar
Voy sin ningún papel que me puedan identificar
Los machos mostrencos siempre andan alzados
No los pueden encontrar ni dejarlos empalmados
Yo soy ya becerro orejano sin fierro y sin señalar
La licencia y casorio fue nomas cencerro ruidoso
Me querían manear y no vagara por donde quería
Siempre me cortaban huella de tarde, noche, día
Si oía el chillido de la reata se me salía el pajoso
Y me di cuenta del gobierno tan abusón y lamido
Nos querían arriar con seis vaqueros en aventada
A donde tienen su reparo y juntan toda la manada
Y cabrestearnos a otro potrero seco y desconocido
Quise salir del montón y ya no vivir compungido
Potreros sin candados ni esos cercos prisioneros
De la gente libre, sin apuro, caponera ni linderos
No hacen caso de reglas que dicen no permitido
Pues lo prohibido nunca ha sido mi incumbencia
Si no me permiten luego ya se me hace adicción
Mientras más reglas arrimen crece la pudrición
Para esos que no permiten yo soy su penitencia
Yo he bebido el agua de muchos manantiales
En oasis de aguas dulces, limpias, y cristalinas
Y el veneno en esos pozos de aguas alcalinas
Y he sido residente de palacios y de arrabales
Los palacios son hermosos con muchos oropeles
Iluminados con candeleros y velas tan coloridas
Allí transitan gentes pálidas y siempre dirigidas
Y saben muy bien que residen en puros burdeles
Sigo mi jornada sin cencerro, manea, falsa rienda
Camino por los llanos donde reside esa gente libre
Cuidan su libertad y lo suyo con la fiereza del tigre
Y la mantienen porque no abandonan la contienda
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