Ricardo Valenzuela

Parece que finalmente nuestra región de América Latina está a punto de atestiguar algo verdaderamente histórico, la ansiada caída del régimen chavista que, sin lugar a dudas, deberá pasar a la historia como el peor ataque moderno a la libertad, dignidad y el bienestar de nuestros países. Y siendo su historia, la clásica de todos los tiranos de la región siguiendo el mismo guion, rebelión contra un tirano para derrocarlo, y surja otro peor se atornille al poder en su especial nueva tiranía, pero en Venezuela, donde ya se había cumplido con ese guion, tiene un tinte diferente.
Histórico porque Venezuela es el país con las reservas petroleras más grandes del mundo, lo que provoca la gran envidia global. Un proceso en el cual, una horda de verdaderos barbajanes, no solo sin la educación requerida para manejar un país, sino con una escala de valores totalmente putrefactos que, sumados a su ineptitud profesional, al ritmo de su destrucción construyeran el imperio del narcotráfico más grande de la historia. Un imperio formado por Venezuela con países como México, Colombia, Nicaragua, Perú, Ecuador, Bolivia, Honduras con etiqueta formal, coordinados por Fidel Castro.








