¿FIN DE LA MODERNA ESCLAVITUD DE AMERICA LATINA?

Ricardo Valenzuela 

 Mass Rallies in Venezuela as Opposing Sides Up the Pressure - Havana Times

Parece que finalmente nuestra región de América Latina está a punto de atestiguar algo verdaderamente histórico, la ansiada caída del régimen chavista que, sin lugar a dudas, deberá pasar a la historia como el peor ataque moderno a la libertad, dignidad y el bienestar de nuestros países. Y siendo su historia, la clásica de todos los tiranos de la región siguiendo el mismo guion, rebelión contra un tirano para derrocarlo, y surja otro peor se atornille al poder en su especial nueva tiranía, pero en Venezuela, donde ya se había cumplido con ese guion, tiene un tinte diferente. 

 

Histórico porque Venezuela es el país con las reservas petroleras más grandes del mundo, lo que provoca la gran envidia global. Un proceso en el cual, una horda de verdaderos barbajanes, no solo sin la educación requerida para manejar un país, sino con una escala de valores totalmente putrefactos que, sumados a su ineptitud profesional, al ritmo de su destrucción construyeran el imperio del narcotráfico más grande de la historia. Un imperio formado por Venezuela con países como México, Colombia, Nicaragua, Perú, Ecuador, Bolivia, Honduras con etiqueta formal, coordinados por Fidel Castro. 

 

De esa forma, el narcotráfico surgiría como el nuevo elemento fundamental en la configuración económica y política de un mundo diferente a lo tradicionalmente conocido, un mundo en el que se destruía la fibra moral del continente y, sobre todo, la forma en que debe operar la economía real. Un mundo cincelado por dos psicópatas que lo sentenciaron. El primero sería Fidel Castro, un individuo de una criminalidad especial. Un hombre invadido de odios, complejos y una enfermiza ambición cuyas acciones tendrían un diabólico impacto en AL. 

 

Un hombre que, ante la destrucción de la URSS como su gran apoyo, la misma lógica de esa realidad le pasaba una factura presagiando la destrucción de su diabólica obra, se provocaba un milagro. Uno de sus más grandes admiradores que, embriagado con ese enfermizo y desviado amor semejante al de un hijo con la visión equivocada idolatrando a un padre criminal, de inmediato acudía a su salvación. Y surgía el segundo psicópata criminal, un Hugo Chávez, ya al timón de toda la gran riqueza de Venezuela para iniciar la gran tragedia de los siguientes casi 30 años.  

 

Surgía luego la gran ola de fervientes seminaristas del demonio mayor de ese infierno llamado Cuba, Fidel Castro, apoyado por su hermano Raúl, un homosexual oculto, siempre enviando a los homosexuales de su templo a campos de concentración. Una ola donde se distinguían AMLO en México, Santos en Colombia, Morales en Bolivia, Ortega en Nicaragua, Zelaya en Honduras, Lula en Brasil, Cristina en Argentina y, con sus diferentes Foros, atacando en grupo. 

 

Pero, haba algo que muy pocos detectaban. Para dar avenida a estos nuevos sacerdotes del infierno, debían detener y destruir la insipiente emergencia de políticos “equivocados” como Salinas en México, Fujimori en Perú, Uribe en Colombia, la segunda versión de Alan García, el peligroso intento de Colosio y, sobre todo, debían destruir el esquema de los Chicago Boys en Chile. Y la buena noticia era, los dioses del verdadero averno superior ya habían colocado a un colega en EUA, Obama, quien los apoyaría hasta vistiendo la camiseta del Che Guevara en Cuba y pondría a su disposición la Tesorería de su país. 

 

Pero, el demonio mayor, Fidel, para garantizar su saqueo de Venezuela y harto de las pegajosas manifestaciones de Chávez hacia su persona, decidía sustituirlo con otro más pendejo, y quien mejor que aquel joven que en los años 80 había sido programado en Cuba y, además, con coeficiente intelectual negativo, Maduro. Y repentinamente Chávez sería invadido por el cáncer que de inmediato debía ser tratado en Cuba, y muy pronto lo enviarían al cielo Marxista para canonizarlo como el santo patrón de la región.  

 

De inmediato, los envíos de petróleo y oro hacia Cuba establecían récord, lo mismo que droga hacia EUA, pues, el camarada Obama fingía demencia. Sus sociedades con Pablo Escobar en Colombia, con el Chapo Guzmán en México, con los Ortega en Nicaragua, Zelaya en Honduras, satisfacían sus requerimientos, como en la era de Félix Gallardo, en un mercado que ya alcanzaba los dos trillones de dólares anuales. 

 

El dinero de Venezuela campeaba ya por todo EUA, siempre con la ayuda de Soros y de la mafia Dixi, en donde los Clinton tenían gran injerencia. Y, algo muy importante, en la presidencia del Peje en México, la frontera con EUA prácticamente desaparecía ante su penetración de drogas, ilegales de todo el mundo y, lo más dramático, seres humanos en esa nueva modalidad de su vergonzoso tráfico para mercados especiales. Así, en el último año del gobierno de Biden, penetrarían 12 millones de ilegales permitidos y financiados, increíblemente, con dinero de USAID manejado por el gran destructor global, Soros. 

 

Porque finalmente estamos ya sufriendo las consecuencias de ese nuevo estilo de gobierno destructor. Un sistema donde los menos capaces para liderar son elegidos por los menos capaces para producir, y donde los miembros incapaces de mantenerse o de ser exitosos, son premiados con esa riqueza confiscada a ese siempre decreciente número de verdaderos productores. Y en el caso de Venezuela, ni siquiera tuvieron que recorrer ese camino, pues la ignorancia de Chávez fue suficiente para esa destrucción de los que producían.  

 

Sin embargo, la verdadera realidad de esta tragedia solo se puede apreciar mostrando números y estadísticas que los califiquen, y debemos hacer una pregunta ¿cuánto ha costado a estos países la sumisión ante estas diabólicas fuerzas? Y siendo un tema que requeriría una larga presentación a futuro, solo para tener una idea donde iniciar, acudimos a una comparación. El PIB de toda América Latina (valor de su economía) es poco más de un 20% del PIB de EUA. Países operando en la misma latitud y en la misma era de la historia.    

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