Ricardo Valenzuela
Uno de los grandes misterios de los últimos casi doscientos años, sin lugar a duda ha sido, primero, cómo no solo se permitió, sino que se ayudó y se financió el nacimiento del socialismo de parte de toda la gran oligarquía mundial y gobiernos controlados por ellos. Segundo, cómo fue posible permitiera su desarrollo durante todo el siglo 20 a pesar de sus destrozos ya muy bien conocidos, especialmente con los ejemplos de la Union Soviética y China. Tercero, cómo es posible que, conociendo su capacidad para destruir, en estos momentos siga avanzando por todo el mundo infectando todas las organizaciones globales.
Pero, ante lo que pareciera una sospechosa irresponsabilidad del mundo, a diferencia de la gran intelectualidad, estos tres hombres decidieron no permanecer callados ante lo que, para mí, es una entrega total de la humanidad a los verdugos del socialismo. Hay otros, pero yo siento que estos son los que dejaron sus huellas más profundas; Isaiah Berlín, Karl Popper, y Ludwig Von Mises. Los dos primeros identificaron sus raíces más profundas a través de los siglos, y el tercero la realidad sin filtros de este horroroso elemento amenazando.
