Ricardo Valenzuela
Mientras Kessinger en los años 70 afirmaba lo siguiente: “el comunismo está condenado al fracaso y en unos cuantos años habrá fallecido, y será recordado como la más grande aberración económica, política y filosófica de la historia de la humanidad.” Al mismo tiempo que, su comodín de partidos, Zbigniew Brzezinski, establecía los diferentes esquemas con los cuales se sustituiría ese comunismo, todos con los mismos perfiles disimulados, pero siempre el mismo resultado, el control total de las sociedades.
Y, con el resultado de la dialéctica hegeliana aplicada en la segunda guerra mundial en donde la tesis sería el marxismo de la URSS, la antítesis el Nazismo de Alemania, la síntesis sería la Union Europea y pasar implantar el resultado de su gran invento bautizado como Humanismo. Esa nueva receta que su inventor describía así: “La nación-estado como unidad fundamental para la organización de la vida humana ha cesado de ser su principal fuerza creativa. Bancos internacionales y corporaciones globales, por cuenta de ellos, estarán planeando y actuando en términos más avanzados que los conceptos políticos actuales.”