EL SAGRADO MERCADO QUE DESTRUIMOS (SEGUNDO)

Ricardo Valenzuela

Karl Popper; La Sociedad Abierta y sus Enemigos 

Durante muchos años, como una enfermiza obsesión, yo he buscado respuestas, no para justificar lo que no tiene justificación, sino algo que me hicieran entender situaciones que por ninguno de sus ángulos encontrara alguna pizca de lógica o racionalismo, por más armado que acudiera a esa cita utilizando la mayéutica del gran Sócrates, las meditaciones de Marco Aurelio, hasta que, en medio de mi frustración, decidiera acudir al gran Diógenes y su filosofía del cinismo, sin resultados. 

Y en la ya larga trayectoria de mi recorrido, por alguna voluntad desconocida, me llevaría a conocer un filósofo verdaderamente admirable, Karl Popper. Un verdadero genio, pero, por algún motivo que me sorprendiera, no era lo suficientemente conocido ni siquiera entre intelectuales, y esto requería investigación. Isaiah Berlin, en su biografía de Karl Marx escribía. “La obra de Popper, “La Sociedad Abierta y sus Enemigos,” contiene la más formidable y destructora crítica de la filosófica e histórica doctrina del Marxismo, algo que nunca alguien se hubiera atrevido hacer, y esto ha tenido consecuencias y si este juicio es, siquiera remotamente, sensato, Popper es—en un mundo donde más de la mitad de sus habitantes viven bajo gobiernos opresores—una figura de importancia mundial. Campo fértil para el globalismo.

 Sin embargo, muchos de los grandes filósofos afirman Popper es, incomparablemente, el filósofo de la ciencia más grande que haya existido. Sin lugar a duda, Popper fue un indeterminista aplicando su filosofía en dos áreas claves, física y política. Y su argumento de la imposibilidad lógica para hacer predicciones del curso de la historia. Sería su defensa de la libertad política y su agresiva crítica del marxismo. Además, su trabajo en la teoría de la proporción de probabilidades que, aplicada a la física cuántica, ofrece solución a problemas en la teoría conectando las revolucionarias ideas de Einstein y el famoso dios de Spinoza. 

Y es cuando surgiría el verdadero apocalipsis. Uno de los estudiantes de Popper en el London School of Economics en Londres, sería nada menos que el gran destructor, George Soros, el prospecto enviado a esa institución de sabiduría por sus amos, los Rothschild. Pero, para despistar enemigos, se provocaría una tormenta de confusiones que a su pupilo le surtiera su disfraz y debutar como promotor de la Sociedad Abierta. Soros, sin lugar a duda, es un verdadero genio, pero genio de la maldad. Y, sobre todo, las ideas de sus amos, los Rothschild, las podemos ver operando en su Unión Europea que los expertos definen como el 4th Reich Nazi. Por eso, solo un genio como Soros les debía dar seguimiento, y afirmaba. 

“Capitalismo y democracia no necesariamente van de la mano, pero hay cierta correlación: Niveles de vida crecientes y la formación de clase media tienden a generar presiones por la libertad y democracia; pero también tienden a soportar una gran estabilidad política. Pero la conexión no es automática. Los regímenes represivos no aflojan voluntariamente su control sobre el poder, y casi siempre son apoyados e instigados por intereses de negocios, foráneos y domésticos. Lo podemos ver en muchos países, especialmente donde los recursos naturales están en juego. “Quizá la amenaza más grande para la libertad y la democracia en el mundo actual surge de la formación de alianzas entre gobiernos y negocios.” Estaba definiendo su plan de acción. 

Soros, el falso apóstol de Popper, en un libro titulado; “El Asesino de la Oligarquía Británica,” lo describen así. “Soros iniciaría su carrera criminal en la Segunda Guerra Mundial, con la tarea de saquear las pertenencias de judíos presos y venderlas, trabajando para el líder de Waffen SS.” Debutaría luego como promotor del narco terrorismo en Suramérica. Y ya como abanderado de su Sociedad Abierta, explicaba que la sociedad abierta ideal se olvidaría de intereses nacionales, para entregarlos a una estructura política y financiera internacional. “Cualquier nación que no acepte globalización, la tomaremos como sea necesario.” 

En estos momentos podemos ver la mano de Soros en México apoyando a Morena y su narco gobierno ya con descaro, en Colombia se asociaría con la familia Glenski invirtiendo en su Banco de Colombia. Una familia citada por la inteligencia rusa y de EUA como los financieros del narco. En Perú había financiado al candidato del narco Alejandro Toledo y el derrocamiento de Fujimori. Pero, la obra maestra de Soros ha sido definida EUA, en donde ha residido mucho tiempo apoyando todas las causas destructoras de los demócratas.        

Documentos recién desclasificados revelan que Soros asistió a Hillary Clinton en la creación de la falsa descarada colusión rusa en el 2016, en un intento por desacreditar a Donald Trump y engañar a los votantes estadounidenses de cara a una elección presidencial. El informe de 2023 del fiscal especial John Durham, ha sido desclasificado en gran medida, para revelar el vínculo durante mucho tiempo entre la Open Society Foundation de Soros, los Clinton y llega hasta los fraudes billonarios de USAID. 

Obama, exigido por Soros, nombró a Carol Browner, ex comisionada de la Internacional Socialista, zar del medio ambiente, directora de comunicaciones de la Casa Blanca, Anita Dunn, citando a Mao Zedong como su filósofo favorito, zar de la ciencia, John Holdren, que describía al capitalismo como destructivo; Van Jones, conocido comunista revolucionario, zar de los empleos verdes; promotor de redistribución de la riqueza, tanto dentro de los EUA como a través de las fronteras internacionales. La lista de marxistas, en la administración Obama, por supuesto, podría extenderse indefinidamente. 

Se detectó que las investigaciones y los procedimientos legales contra el presidente Trump, durante diez años, siempre estuvieran estructurados en una ilegal red de conexiones de la familia Clinton, George Soros, todo el partido demócrata y las figuras jurídicas clave que encabezaron estos ataques. El informe exhaustivo pudo desentrañar estos intrincados lazos exponiendo las contribuciones financieras, conflictos de intereses y todas las graves repercusiones que han afectado profundamente la integridad del sistema judicial estadounidense. Al adentrarse en la compleja red de relaciones y en el flujo de fondos, se encontró influencia indebida y la erosión de la imparcialidad del proceso legal solicitado por Soros. 

Aunque, en estos momentos siento entender un poco más lo que me frustraba, no siento alivio, pues mi frustración se ha convertido en tristeza. Y, sobre todo, crece mi admiración por Trump.

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