UN MUNDO RAQUITICO DE SU SANGRE, MORAL (SEGUNDA)

 

 La Escuela de Salamanca: El verdadero origen de la Economía. Contexto. -  Luis de Rebecaicardo Ricardo Valenzuela

En este siglo 21 cabalgando ya las primeras décadas que, lejos de presentar esa vía iluminada hacia un mundo mejor, es aterrador atestiguar situaciones en infinidad de paises en manos criminales que, con sus cínicos manejos, pareciera que su verdadero objetivo es su destrucción ante una humanidad que, no solo lo permite, lo celebra, lo aplaude, lo glorifica y, lo mas grave, de forma entusiasta participa en esa destrucción. Y en esta ruta que yo iniciara hace muchos años, al tratar de identificar las causas, las raíces de este asalto en contra de la lógica y la razón, me encontraba de frente con un arruinado concepto de moral. 

Y como ya tengo experiencia en provocar la histeria de tantas mentes irracionales y sus conductas, con toda premeditación tiro sobre el panorama algo similar a una de las viejas técnicas para eliminar moscas, una tira de papel cubierto de goma dulce, que, al llegar las moscas al banquete, se quedaban pegadas. Tal vez inspirado por la mayéutica de Sócrates para provocar realmente no sé qué, publico pequeñas frases, sin insultar a nadie, pero conociendo sus reacciones, de inmediato recibo, no invitaciones a debatir, sino insultos que definen sus pobrezas intelectuales, irracionales y, sobre todo, ignorancia total.

Con ese objetivo, exponiéndome al regaño de mis hijas, ayer publiqué el pensamiento de uno de esos ateos que, en algunas ocasiones, son realmente invitaciones interesantes a pensar. Alguien me ha preguntado ¿para que le tiras piedras al panal de abejas agresivas? Mi respuesta fue provocar una mayéutica especial y darle algún tipo de claridad a una pregunta ¿se necesita ser religioso para ser moral? Algo que un familiar me señalaba de mi padre y su hermano Gilberto. No eran religiosos, no iban a misa, no comulgaban, pero sus conductas eran casi de monjes. 

En el caso ejemplar de los padres fundadores de EU hay algunas contradicciones. Por un lado, Adams afirmaba que la Constitución era solo para hombres religiosos y morales. Sin embargo, sabemos que algunos de ellos eran masones como George Washington, Benjamin Franklin, John Hancock y Paul Revere y otros ocho firmantes de la Constitución. Y el gran Thomas Jefferson, en alguna etapa de su vida, mantenía comunicación fluida con Adam Weishaupt, un masón, exjesuita fundador del Illuminati, el gran promotor de la revolucion francesa 

Al finalizar la guerra de independencia el General Cornwallis, comandante de las tropas inglesas afirmaba: “Una guerra santa se iniciará en America, y al final, sus habitantes sin estar enterados serán sujetos de una Corona diferente. Sus iglesias serán usadas para enseñar cristianismo, pero, en menos de 200 años, toda la nación estará trabajando para un gobierno mundial. Ese gobierno que ellos creen es divino será el Imperio Británico. Todas las religiones estarán impregnadas de judaísmo bajo el invisible ojo del Gran arquitecto de la Masonería”. 

Las primeras señales eran visibles con el sello de la masonería en su moneda, su monumento en Washington y el control de su sistema financiero. Y, dejando de lado el Concilio de Nicea, con la fundación del cristianismo y la primera modificación de valores, podemos rastrear las creencias cristianas hasta la edad media, que ya habían sido penetradas por varios elementos. Aquella era cuando los asuntos económicos no eran prioridad en una humanidad ya moldeada que así debería permanecer estática. Y su control viajaba del imperio hacia la iglesia. 

Pero, ya se presentaban flashazos de lo fuera el nacimiento de la economía como ciencia y, sobre todo, el papel que debería jugar la moral que, desde sus inicios, el concepto de la moral cristiana había sido el acérrimo enemigo de lo que ya estaba emergiendo como los cimientos formales de esa nueva economía, con una iglesia alarmada por mantener sus herramientas. La caridad, los diezmos y primicias y, sobre todo, la venta del "perdón de pecados" con sus indulgencias, acompañadas por el celibato sacerdotal para mantener su riqueza sin no surgieran herederos. 

Y ante los conceptos económicos que estaban naciendo, como la creación de riqueza abandonando la idea de que fuera un ente estático e inamovible, que, con ingenio, trabajo, creatividad se podía acceder a ella, debilitaban el concepto moral de la iglesia con el que la había monopolizado. Y continuaban surgiendo ideas como la división del trabajo, la de comerciar con paises y, en especial, nuevas reglas de conductas que redituaban a sus participantes más que las amenazas, y se asomaba algo liberador, el mercado demandante que se debía satisfacer. 

Junto a la emergencia del Estado absoluto, las teorías del absolutismo también habían surgido para cubrir todas las actividades de las sociedades. Ello habia provocado que se archivaran las doctrinas debilitadas de la ley natural o el orden divino. Así, crecía de nuevo la glorificación del Estado como supremo, de la mano con la negación de la razón y toda ley natural, que no fuera la de los edictos del Estado. Afirmaban, “la razón debía ser separada de la justicia que no tenia bases racionales, era esa falsa esperanza de la fe. Los mandatos de Dios eran arbitrarios, sin campo en la racionalidad. Las naciones eran organismos y el Estado su cabeza”.   

La iglesia se había hecho senil e inservible y aquel imperio que le diera vida en Nicea, ya no existía. Ahora surgía un nuevo estado que, fuera un reino o ciudad república, debería ser un ente absoluto, arbitrario, represivo, cruel, siempre apoyado con sus nuevas reglas de moral, y se desahijaba de la iglesia señalándole claramente ya no tendría poder estatal. Y surgía la hipocresia de la religión cuando el autor de esto, Marsiglio de Padua, un ferviente católico, destituía todos los poderes de la iglesia con sus propios mandamientos. Sus acciones provocarían la disolución del orden medieval en Europa y se calentaba el horno. 

Y ese horno recibiría un potente soplo, la emergencia ideológica del Tomismo. Las ideas un fraile dominico y sacerdote, teólogo y filósofo italiano. Es considerado uno de los pensadores más influyentes en la historia de la teología católica y de la filosofía occidental. Un santo cuyas ideas rescatarían a la iglesia durante muchos siglos y, en los momentos más negros de su historia, siempre acudía el recuerdo de Santo Tomas. Pero, creo que la más milagrosa de sus aportaciones, sin duda fue el haberse convertido en la inspiración de la Escuela de Salamanca, la más brillante expresión del catolicismo aplicado a la libertad económica y la moralidad requerida, abarcando todos los espacios de la ciencia. 

LA SIGUIENTE NOTA SERA DE SAN AGUSTIN

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