Ricardo Valenzuela
El envío restringido de mi nota de ayer comparando Irlanda y Mexico, incluyendo al margen, Singapur y Taiwan, ha provocado algo que realmente me ha sorprendido pues, a pesar de ser muy pocos los recipientes de mis notas, he recibido infinidad de mensajes “positivos”. Mensajes como en aquellos años cuando mis escritos, antes de ofender oídos castos, se publicaban en medios de Sonora, Sinaloa, el DF, Guadalajara, Monterrey y, de forma especial, en paises de AL y España. Y al darme cuenta del interés de este tema, he decidido escribir una serie al respecto.
Y esos mensajes me han sorprendido por algo especial, el desconocimiento total de una historia que, no solo se debería conocer, que se debería presentar al mundo como el ejemplo probado y comprobado, de políticas que provocan eso, milagros de crecimiento económico, prosperidad. Es decir, la receta, no solo para rescatar paises de sus verdugos y, con la ruta ya limpia, ejecutar las políticas probadas que son las únicas que los pueden elevar a la grandeza que merecen, y vacunarlas contra los destructores. Por primera vez ante sus ojos vean un manual con instrucciones claras de cómo es posible merecer un lugar en ese paraíso.
