Ricardo Valenzuela
Hace algunos años, muy seguido se comparaban Irlanda y Mexico señalando sus impresionantes similitudes. Dos paises con un ingreso per cápita de unos $800 dolares, identificando sus raquíticas economías, ambos paises católicos y vecinos de dos titanes económicos, prósperos, desarrollados y ambos protestantes. Creo que a esta fórmula se le podía haber agregado Singapur y Taiwan con su vecindad con China, con unas economías que daba risa y hasta lastima. De estos paises, solo uno había sido bendecido con infinidad de recursos naturales que los otros dos envidiaban, Mexico.
En diciembre de 1990, cuando Mary Robinson pronunciaba su mensaje al tomar la presidencia de Irlanda, sus palabras eran dirigidas a los 80 millones de seres humanos alrededor del mundo que ubicaban sus raíces en Irlanda. De inmediato señalaba el éxodo humano a gran escala que durante el último siglo sucediera en este pais. Pero, en estos momentos, ya navegando en el nuevo milenio, la relación de Irlanda con la gran diáspora más allá de estas costas se ha modificado sorprendiendo al mundo y, por supuesto, surgia la pregunta. ¿Como fue posible lograr ese verdadero milagro?
