Ricardo Valenzuela
Si alguien me presionara para identificar la fuente ideológica del destructivo ataque sufrido por el mundo y, en especial EUA, en su tránsito hacia el sueño de sus fundadores de una república liberal de hombres morales, sin pensarlo mucho de inmediato respondería Hegel (inspirador de Marx) Un filósofo alemán cuyo sistema ha tenido, sin la menor duda, la influencia mundial más importante en el pensamiento contemporáneo. Una vasta mitología que, como muchas otras, tiene grandes poderes de iluminación, así como también grandes poderes para oscurecer todo lo que tocan. Hegel ha derramado luz y oscuridad—quizá más oscuridad que luz, sin que se haya logrado un acuerdo para señalarlo.
Un controversial escritor que, aunque no se haya señalado su realidad, si ha sido sujeto de la critica de dos grandes filósofos como fueron Isaiah Berlin y Karl Popper, en sus dos denuncias de los grandes enemigos de la libertad a través de los tiempos.
De cualquier modo, ha sido como un bosque muy oscuro y, los que lo han penetrado, muy pocos han regresado para decirnos lo que ellos han encontrado. O, cuando alguno regresa, como esos adictos a la música de Wagner, sus oídos parecen estar permanentemente sintonizados con notas y sonidos muy distintos a las más antiguas, sencillas y nobles harmonías que antes escuchábamos. Esto ha resultado, siempre, en algo imposible de entender a través de la nueva terminología que pareciera ese sistema les ha programado, y no podemos descifrar que realmente es su visión.
Hegel, la fuente de todo el historicismo contemporáneo, fue sucesor directo de Heráclito, Platón y Aristóteles, logrando hacer milagros fabulosos. Maestro de la lógica, para él era un juego de niños extraer, mediante sus poderosos métodos dialécticos, conejitos físicos de sus galeras metafísicas. De esta forma, partiendo de Timeo de Platón y su misticismo del número, Hegel logró “probar”, mediante métodos puramente filosóficos, antes que Newton, que los planetas se movían de acuerdo con las leyes de Kepler. Llegó a elaborar, incluso, la deducción de la posición real de los planetas, demostrando que no había ningún planeta entre Marte y Júpiter. Y muchas otras magias.
Ello provocaría que algunos creyeran en la sinceridad de Hegel ante tan increíbles afirmaciones, y otros que dudaban que su fuerza secreta no residía en la profundidad, en la plenitud del pensamiento, sino en su ausencia total. Y surgía la duda de que Hegel se engañaba a si mismo, o, si audazmente se propuso engañar y fascinar a la gente. Popper se inclinaba por la segunda, especialmente sabiendo Hegel escribía en una de sus cartas, fechada dos años antes de la publicación de Filosofía de la Naturaleza, en donde se refería a otra la obra similar de su amigo Schelling, en un claro plagio filosofando en puras fantasías copiadas.
Así construía su hegelianismo que requería del apoyo en Gran Bretaña que ya buscaban el “secreto de Hegel” y, ya vistiendo la armadura de su espiritualidad, lograría un éxito incomprensible ¿Cómo fue posible? Algunos filósofos han logrado, aun en nuestros días, algo de la atmosfera que rodea a los magos. Es cuando filosofía se confunde con religión y teología. El hegelianismo fue el campeón. El hegelianismo se constituía como el renacimiento del tribalismo. Ese eslabón perdido entre Platón y el moderno totalitarismo. Los totalitarios modernos aceptan su deuda con Hegel, pues, además, todos han sido educados en esa densa atmósfera hegeliana visible en los sistemas educativos.
Esa filosofía que sustenta el Estado es todo y el individuo nada, porque todo se lo debe al Estado y lo manifestaba Hegel de esta manera: “Lo universal ha de hallarse en el Estado. El Estado es la Divina Idea en la tierra, tal como existe. Entonces, debemos de adorar al Estado en su carácter de manifestación divina, y considerar que, si es difícil comprender la naturaleza, también lo es captar lo divino de la esencia del Estado. El Estado es la marcha de dios a través del mundo. La conciencia y el pensamiento son atributos del Estado. El Estado es lo que realmente existe, es la vida moral materializada.” Proceso similar al Concilio de Nicea
Hegel no tenía talento, fue un autor indigerible que hasta sus admiradores han admitido, fue un plagiador de ideas de muchos que lo antecedieron que siempre servía a su amo, Federico Guillermo de Prusia. La verdad es que no valdría la pena relatar su historia si no fuera por sus funestas consecuencias, lo cual demuestra que fácilmente un payaso puede convertirse en realizador de la historia. Una historia que siempre se ha ocultado. Pero, el mejor testigo fue Schopenhauer, él mismo idealista platónico y conservador, pero un hombre de gran integridad siempre buscando la elusiva verdad. Él conoció a Hegel y lo describiría con palabras de Shakespeare en este cuadro genial:
“Hegel, es solo un bufón impuesto desde arriba por un poder circunstancial, con carácter de su gran filósofo oficial. Es un charlatán de estrechas miras, insípido, nauseabundo e ignorante, que alcanzaría el pináculo de la audacia garabateando e inventando las mistificaciones más absurdas. Toda esta absurda tontería ha sido calificada ruidosamente como sabiduría inmortal por los secuaces mercenarios pagados, y gustosamente aceptada como tal por los necios que unieron así sus voces en un perfecto coro laudatorio, como nunca en la historia se hubiera conocido. El gran campo de influencia espiritual con el que fue dotado este payaso por los bufones que estaban en el poder, que le permitió llevar a cabo la corrupción intelectual de la generación actual y a muchas del futuro.”
El hegelianismo le daría vida y estructura al Illuminati en sociedad con la Vril Society y la Thule Society que nacía en Bavaria, una fuerza que luego mutara en el nazismo. Pero, ese hegelianismo habia llegado a EUA a fines del siglo 19 cortesía de dos estudiantes que regresaban a EUA de Bavaría. Pasaban luego a establecer la sociedad secreta Skull & Bones con residencia en Yale, el capullo de los Bush I y II, de los Taft, John Kerry.
Desde entonces esa destructiva filosofía ha sido la bandera del gobierno de EUA que, básicamente, a través de su control del sistema educativo, los soldados de Hegel han avanzado agresivamente en su control del gobierno y de los partidos. La dialéctica de Hegel fue utilizada para las dos guerras mundiales, y ha estado operando en todas las avenidas globales que ahora apuntan hacia el control total del mundo con su Agenda 2030.
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