Ricardo Valenzuela

“Cuando tú vas por la leche, yo ya vengo con los quesos”
El churi, mayordomo de mi abuelo
El mensaje del presidente Trump dirigido a la nación la noche de ayer, me impresionó de tal forma que, de inmediato, mi mente hacía su identificación y conexión con la escena de Sócrates dirigiéndose a un senado ciego que lo condenaría a muerte. Creo que nunca alguien habría descrito con tal asertividad, no solo la situación del país ante un mundo que se ha llevado al filo de un gran precipicio, sino también cómo se propone actuar para rescatar EU de esa destrucción amenazante, que ha seguido la magia del flautista con su diabólica melodía que ya ha convencido al mundo para que se tire a ese precipicio.
Y algo inusual, acepté verlo con un par de amigos con mentes un poco más abiertas que las del rebaño. Y, al finalizar el mensaje, casi con temor, me pedían que lo analizara consientes de mis “visiones agresivas.” Después de finalizar exponiendo el resultado de mi auscultación, me sorprendía no explotaran calificándome de orate y, sobre todo, me preguntaran cómo había yo llegado a esas conclusiones pronunciando las palabras clave, información especial, ese producto tan escaso que muy pocos conocían. Y por primera vez habría las cartas de mis inspiraciones.