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DESCARTES Y LA CELESTIAL GLANDULA PINEAL

Ricardo Valenzuela

Meditación para estimular la glándula pineal - Curliva 

En el largo y penoso camino que la humanidad tuvo que transitar para abandonar el control de la monolítica iglesia y sus pesadas cadenas, tan potentes como los mandamientos que se le instalaran hace tantos siglos y, sobre todo, la amenaza ante el incumplimiento de sus reglas, se iniciaba un periodo que su etiqueta lo describiría con claridad, renacimiento. Una nueva era donde la gente se atrevería a mirar hacia otros lugares que desde el inicio de la historia, no le fuera permitido, hacia la liberación. 

Y en ese entorno surgía René Descartes, un filósofo matemático considerado padre de la geometría analítica y la filosofía moderna, así como uno de los protagonistas con luz propia en el umbral de la revolución científica.Un hombre de cuna noble que, dirigido por su padre, recibiría una educación superior hasta terminar recibiendo el título de abogado. Sin embargo, su inquieta mente constantemente lo dirigía a mantener una serie de dudas sin resolver. En sus inquietudes identificaba la filosofía como un edificio que se había construido con cimientos arenosos donde nada se comprobaba.

EL VERDADERO PELIGRO MUNDIAL ¿LAS MUJERES? SEGUNDA

Ricardo Valenzuela

Nag-Hammadi: los evangelios apócrifos (la Palabra de Dios se tambalea,  parte 2) – DENTRO DEL PANDEMONIUM

Al terminar mi carrera en el Tec de Monterrey, con mi inquietud de vivir y trabajar en una ciudad grande, decidí iniciar mi carrera bancaria en la ciudad de Mexico. Y debo iniciar lo que pretendo comunicar, utilizando una experiencia que me abriría la puerta de escape de la mediocridad tradicional. No para encontrar alguna mina de oro o de diamantes, sino algo más valioso, nuestro circuito divino y, sobre todo, el significado de “ayúdate que yo te ayudaré.” 

Desde muy niño acompañaba a mi abuelo, Manuel P Torres, a las oficinas del Banco Ganadero en Hermosillo, del cual él habia sido fundador, era importante accionista y miembro del consejo de administración. Me impresionaba el gran toro hereford en la puerta de entrada y en los cheques de mi abuelo. Él lo notaba y algunas veces me preguntaba “¿no te gustaría ser el jefe de este banco?” Con una gran sonrisa le respondida, “seguro que sí.” No tenía idea de lo que se estaría formando en mi inquieto cerebro.

TAIWAN ENCONTRO EL NUEVO PETROLEO