Ricardo Valenzuela
Recién llegado al Tecnológico de Monterrey a mis 16 años, poco antes de su asesinato John Kennedy, en una entrevista expresaba que llegar a la presidencia era la consumación de un largo sueño que había siempre tenido, sueño de reciprocidad para servir a ese país que tanto le había dado a su familia. Y afirmaba era algo que compartía con su hermano Joseph, el primogénito, porque era un sueño que ambos portaban. Joseph moría durante la guerra mundial en la cual John fuera premiado por su heroísmo.
Era la primera vez que escuchaba alguien expresando sentimientos tan positivos por un gobierno y, acostumbrado a las críticas del gobierno mexicano de mi padre y de mi abuelo terrateniente, sin más elementos iniciaba una gran admiración por el de EU. Y esa gran admiración crecería cuando, como residente de un estado fronterizo, siempre me impresionaba ver la diferencia entre los dos países. Y para mí era claro que ese milagro de EU y lo mismo que el vergonzoso atraso de Mexico, era consecuencia de sus gobiernos tan diferentes.
Pero, me esperaba una realidad mas complicada. Los intentos de asesinato que ha sufrido el presidente Tromp y, sobre todo, las respuestas de un segmento de la sociedad en el país y en el extranjero, reafirma algo que ha estado sucediendo durante mucho tiempo. El que un payaso tercermundista, Kimbel, se atreva a burlarse de la primera dama de forma tan cruel todavía no haya sido despedido y, sobre todo, la reacción de la izquierda inmoral. Me parece algo despreciable similar a la esposa siempre golpeada y abusada por el marido y, cuando alguien trata de ayudarla, furiosa grita no intervenga, para eso es su marido, para abusarla impunemente.
Aquella hermosa visión de JFK ha sido destruida por una desconocida izquierda y en su proceso destructivo han estada también destruyendo el gobierno que fuera ejemplar. Y como consecuencia ha surgido un gobierno de criminales operando en impunidad, con sus ejemplos reafirmando ser poseedores de cierta licencia para cometer todo tipo de crímenes sin consecuencia. Crímenes tan increíbles como los de Hillary Clinton, los de los Biden, los de los asociados con Soros saqueando USAID, el club de bandidos en California el ejemplo para otros que en la política se puede ser criminal, y lejos de castigos reciben protección.
Y cuando se grita el gran peligro del narcotráfico, es la cortina de humo para ocultar que el enemigo mas grande de la gente es su gobierno. Porque esos criminales se han dado cuenta que las leyes pueden ser reglas a su favor y medidas que protejan sus crímenes cada día mas grandes. La palabra criminal ya no tiene el mismo significado cuando el gobierno se ha convertido en la nueva mafia, y el atentado mas grande para la gente ordinaria sin defensa. Desde robos de elecciones como la de 2020, un endeudamiento criminal que incluye financiar a Soros, venta de uranio a países enemigos como lo hizo Hillary, los negocios de Hunter Biden con China con etiqueta de traición, la larga lista de políticos pagados por Maduro, Bill Clinton recibiendo los aviones con cocaína de Colombia aterrizando en Mena, Arkansas.
Los gobiernos del mundo, con el ejemplo de EU, han transitado una ruta partiendo de su única responsabilidad de protección de los derechos ciudadanos, para arribar a ser el instrumento para la comisión de todo tipo de crímenes siempre protegiendo a sus autores con su manto de impunidad. La misma impunidad que protegió a los asesinos de John y Robert Kennedy, a los asesinos de Charlie Kirk, los que han tratado de asesinar a Trump, los que provocaron el accidente del secretario de comercio Ron Brown, los que asesinaran a Forrestal en 1949 ex secretario de defensa partidario de la integración racial en las fuerzas armadas, y un potente enemigo del debutante Estado Profundo.
La historia siempre ha sido que, cuando un gobierno ha permitido libertad, justicia, crecimiento intelectual, siempre es destruido porque la crueldad y el fraude de la voluntad colectividad (incluidos en el gobierno) al darse cuenta de que su potencial es muy peligroso para ellos. Es cuando deciden nunca lo permitirían y proceden a convertirla en esa sociedad pasiva, centralizada, y controlada por la fuerza. Y si además la tiranía controla la información, ese control puede ser eterno y, en nuestra ceguera, la sociedad puede ser desangrada hasta su última gota.
Porque en ignorancia no se ven otras alternativas. No reconocemos a los opresores. Solamente cuando los seres humanos empiezan a rechazar con potencia esa tiranía disfrazada, la sociedad puede recuperar su libertad, la paz, la justicia y prosperidad real. Las sociedades solo se someten cuando se sienten inseguras mental y espiritualmente, sin darse cuenta de que tienen fuerzas interiores potentes, que tienen derechos y propósitos. Y cuando logran recuperar esa autoconciencia y confianza, surge esa gran fuerza dormida. Y cuando logramos operar con toda la potencia, es cuando tradicionalmente nos hemos liberado.
Trump en medio de sus agresores está tratando de revivir el espíritu que dictaran los padres fundadores, ese que quieren diluir importando millones de zombis de todo el mundo. El verdadero destino heredado por los fundadores es que todos los ciudadanos somos lideres, que cada uno es responsable de sus acciones, nadie más, y todos debemos tratar bien a nuestros semejantes, reservándonos nuestros derechos y el poder personal. Reservándonos todo el dominio sobre nuestro propio destino en libertad. Con ese tipo de ciudadano libre y responsable y esa clase de sociedad igual, no se necesita que el poder, la fuerza ni la riqueza estén centralizados. Todo lo que necesario para lograr ese destino, es verlo, creer y salir a lograrlo. Esa es la ruta hacia aquel destino manifiesto.
Ese destino que los pioneros encontraron en estas tierras de libertad que habían soñado, donde fueran propietarios, sin monarquía, sin clases, sin títulos de nobleza, sin iglesias ricas y monopólicas. Este destino que ahora estos tiranos, psicópatas y asesinos usurparan y están tratando que nunca luchemos para recuperarlo, porque eso sería el final de su cruel piratería. Y eso es por lo que Trump está luchando y a ellos les provoca su incontrolable temor y lo tratan de asesinar. Porque saben que si no lo detienen va a lograr, no solo detenerlos, va a cambiar el mundo.
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