Ricardo Valenzuela

Cuando a finales de la década de los 70, un gran visionario hiciera esta atrevida afirmación. “Este siglo 20 será recordado por la caída del comunismo y será identificado como el experimento social, económico y político más doloroso y destructor de la historia de la humanidad.” Creo que, en estos momentos, esta frase se le puede aplicar a Venezuela. Porque lo que ha sucedido en ese país, es tan horripilante que, como afirmara J Edgar Hoover eterno director del FBI, es tan horrible que la gente se niega a creerlo y lo califican como mentiras del imperialismo.
Sin embargo, ayer me golpearía con fuerza una increíble realidad fellinesca, atestiguaba cómo, en mi ciudad natal de Hermosillo, Sonora en México, un estado conservador cuna de estadistas inteligentes y visionarios, surgía una protesta de zombis por el arresto de Maduro, ya en una prisión en Nueva York, blandiendo la bandera de la gran injusticia y agresión abusiva de parte EU contra un país ejemplar, solo impulsado por su insaciable codicia por el petróleo de ese admirable país, ¡no lo podía creer!
Porque sucede al mismo tiempo que, un Maduro, como el cobarde que es, en su realidad ya ha iniciado a escupir una verdadera avalancha de información. Con ello ha estado surgiendo un verdadero apocalipsis identificando, producto del expolio de su país, activos por unos $4 billones de dólares representados por propiedades en EU, República Dominicana, España, Canadá etcétera, depósitos billonarios en bancos suizos, panameños y en infinidad de otros países del mundo, aviones, joyas. Se ha identificado que, bajo sus órdenes, fueron enviados a Suiza más de 200 toneladas de oro con instrucciones de venderlo y su producto depositarse en cuentas de la pandilla.
Pero, estos $4 billones que se han identificado, es solo una pequeña parte de la fortuna acumulada por Maduro producto de su saqueo. Una fortuna que se estima pueda llegar a más de $20 billones. Ahora, si se considera que el nivel de expoliación que ha ejercido Maduro es el mismo que han mantenido por lo menos otros cinco rufianes (Cabello, Padrino López, Nicolacito, los hermanos Rodríguez, Cilia) estamos hablando de no menos de unos $50 billones robados por esos líderes socialistas tan compasivos y preocupados por su pueblo. Y en estas estimaciones no se incluye la fortuna de Chaves.
Se ha identificado, también, un saqueo permanente de la compañía petrolera nacional PDVSA, con el objetivo primario de seguir sosteniendo la ineptitud y el socialismo fracasado de Cuba, otros billones de dólares para apoyar candidaturas socialistas en toda AL, como en México, Argentina, Perú, Chile, Nicaragua, Honduras, Bolivia en un carnaval estilo marineros borrachos que, al estimar tal esfuerzo, surge una cantidad espeluznante e increíble.
Se han identificado por lo menos otros $20 billones que, para continuar la herencia de Chaves, se le han pagado a Irán por sus servicios de asesoría política, militar, al mismo tiempo que se le ha permitido establecer empresas manufactureras de drones militares y otro tipo de armas letales prohibidas, ante una inacción de instancias internacionales corruptas. Y, todavía más grave, una base militar en su territorio que se considera latente amenaza para EU, lo que ha ubicado a Venezuela en la mira del Mossad de Israel, detectando la venta de miles de pasaportes a iraníes que circulan por todo el mundo.
Pero, el caso de Cuba ha sido muy especial cuando, el enfermizo amor de Chaves por Fidel Castro había provocado mucho más que sus regalos de millones de barriles de petróleo. Cuba ha recibido una serie de inversiones billonarias, desde infraestructura, hasta una pequeña ciudad para sus altos oficiales, toda cortesía del acomplejado comandante. Y, cuando Fidel Castro se hartó de las manifestaciones amorosas efusivas de Chaves y, sobre todo, de sus preocupantes coqueteos con Soros, simplemente decidió asesinarlo para tener al verdadero pendejo útil a su mando, ya sin estorbos, el papel de Maduro, su ahijado desde su juventud.
Ahora se estima que, en él más de un cuarto de siglo del chavismo en Venezuela, las ventas de petróleo alcanzaron unos $800 billones de dólares, de los que nadie puede dar cuenta a donde fueron. Pero claramente el dinero venezolano ha viajado hacia tantos países con etiqueta de enemigos de EU. Con ese dinero se ha estado promoviendo los cuasimodos de Chaves como Amlo y Sheinbaum en México, Boric en Chile, Petro en Colombia, los Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Sánchez en España, su confederación criminal.
Y, algo alarmante, con sus avalanchas de dinero han comprado en EU, no solo congresistas de ambos partidos, sino una serie de burócratas que han utilizado como espías cuya información venden por el mundo. Han reclutado políticos del calibre de Zapatero que, sin dignidad, lo han hecho millonario, al presidente de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, al presidente socialista de la ONU, Gutiérrez, a traidores en el equipo de Trump como Richard Grenell, al mismo Biden (Obama) que ordenó la liberación de los sobrinos mafiosos de la primera combatiente, Cilia, aprehendidos con toneladas de cocaína.
Tienen una sociedad con Soros, experto en narcoterrorismo, aprovechando su experiencia, pues ya había financiado la presidencia del candidato pro-drogas Toledo en Perú. En el proceso, Soros ha adquirido participaciones de control en bancos (Banco Provincial, Banco de Caracas) empresas como Fondo de Valores Inmobiliarios y Electricidad de Caracas, inversiones que se iniciaran con la llegada de Chávez al poder. Soros fue quien lo instruyera en su modelo para la dominación total de sociedades con su principal ingrediente, las drogas. Le mostraría su plan en Colombia, una sociedad con la familia Gilenski y su Banco de Colombia, la gran lavadora del dinero narco y luego a Wall Street.
Pero ¡Cuidado, Soros es el verdugo de los Rothschild!
Y esto es la primera visión completa de una apocalíptica situación que estaba ya a punto de explotar, y Trump la ha detenido, por el momento. Y es cuando se me revuelve el estómago viendo tanto descerebrado, tanto ignorante que, su fabricado odio contra Trump, los ha cegado para no ver el infierno en el que el mundo está a punto de caer. Por favor paisanos y no paisanos, despierten de ese sueño revolucionario antes de que sea tarde. Pues el destino a donde nos quieren llevar no tiene boleto de regreso.
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