LOS REVISIONISTAS MEXICANOS

Ricardo Valenzuela

The Mexican Revolution: November 20th, 1910 | NEH-Edsitement Hace ya más de veinte años, recibí una invitación en la ciudad de Nueva York para conocer tres hombres que yo admiro profundamente. Peter Kann; Presidente del Consejo, Paul Staiger; Managing Editor, y Robert Bartley; Editor y economista; todos ellos del Wall Street Journal. Ellos me animaron a iniciar mi actividad como editorialista, puesto que, según tan distinguidos miembros del mundo de las ideas, tenía esa habilidad. Solo me dieron un consejo y una advertencia: “Escribe siempre con gran conocimiento de los temas, y aporta ideas. Prepárate para que tus ideas de libertad, sean agresivamente rechazadas y te cierren las puertas de muchos medios” 

En el desarrollo de esta tarea, he sido testigo de una importante transformación en ese mundo de la comunicación en nuestro país. Desde el ansiado tránsito del bozal impuesto de parte del establishment priista, traducido en un control total de la información, hasta el haber logrado una relativa libertad de expresión, concepto fundamental en las sociedades libres. En ese proceso también he sido testigo de la transformación de las comunicaciones y los comunicadores. Desde la desaparición de pioneros en esta lucha por la libertad, el surgimiento de los nuevos, hasta llegar a los que no han sabido qué hacer con esta nueva referencia.

 Por otra parte, estos mismos comunicadores en los pocos momentos de atrevimiento que muestran al tibiamente ofrecer “soluciones,” simplemente al tronar contra el presente, suspiran por el pasado. Para ellos los salarios mínimos no son suficientes—y “el gobierno debe de aumentarlos.” El presupuesto federal no tiene suficientes partidas para “el gasto social.” A los agricultores no se les  dan los suficientes apoyos—. Las fronteras se han abierto aniquilando a la industria nacional. El peso está sobrevaluado. Nos dicen que “debemos de repasar el pasado histórico para no permitir que se reincida en los mismos errores,” al tiempo que ofrecen las soluciones de ese turbio pasado.

 Sin embargo, hay ocasiones en que sentimos ha llegado la sabiduría para iluminarnos. Hace unos días, mi buen amigo sinaloense, el Arq. Eduardo de la Vega, mostrando no es solo un empresario exitoso sino un hombre inquieto en busca de las mejores ideas, me hizo llegar un escrito producto de la brillante mente de un libertario español, Fernando del Pino. Este hombre, de forma realmente brillante hace una exposición de lo que califica, Los Cinco Experimentos, que han vivido las sociedades occidentales y cita el primer problema. Siendo experimentos, ahora los hemos convertido en inmovibles realidades y, sin verdaderamente calificar sus efectos, los consideramos como grandes avances, y son protegidos por la mano de hierro de la corrección política.

Pasa entonces don Fernando a exponer el primer experimento: La democracia ilimitada y de sufragio universal. Inicia luego un análisis crítico asentando como alrededor del mundo, la gente la considera como el objetivo supremo. Al igual que yo lo he manifestado en muchos de mis escritos, y tomando como ejemplo los EU, describe el objetivo supremo de un sistema político es lograr libertad, orden y justicia, bajo un esquema que promueva la virtud. La democracia es solo una pieza de la gran maquinaria para conseguir esos objetivos, pero no debe ser el objetivo en si, y no debemos confundir democracia con libertad. El levantarle un altar, ha provocado situaciones como la de Venezuela, Ecuador, Bolivia y hoy día, el mismo EU. 

El segundo experimento que identifica el Sr del Pino; es El Gobierno Expansivo sazonado con Estado de Bienestar. En los sistemas democráticos los políticos necesitan seducir a las masas, y tradicionalmente lo han hecho ofreciendo dinero público a cambio de sus votos. Sin embargo, los impuestos son la otra cara de la moneda y su aumento es una consecuencia natural. Con la creación de una democracia sin límites, las promesas de los políticos se multiplicaron y, por lo mismo, los impuestos siguieron la misma ruta cuando igualmente se multiplicaron.

El ejemplo clásico lo encontramos en EU en donde naciera la teoría del Public Chooice, con la cual Buchanan ganara el premio Nobel, demostrando que, lejos de lo que tradicionalmente se pensaba, los políticos operan teniendo su propio interés en sus objetivos, no el de la sociedad. A principios del siglo pasado el estado consumía el 5% de su PIB, siendo que en estos momentos se ubica en un 50%. La deuda era casi inexistente, mientras que en estos momentos representa el 100% de su PIB. El impuesto sobre la renta se ubicaba en 3%, mientras que hoy día el ciudadano común en EU, debe de pagar casi el 50% de sus ingresos en impuestos. 

El tercer experimento ha sido; La expansiva deuda pública y privada. Los políticos primero prometen, luego nos arropan con impuestos. Pero cuando el dinero no les alcanza, acuden al endeudamiento. Los gobiernos tradicionalmente solo se endeudaban en tiempos de guerra, y los particulares solían ser conservadores ante la posibilidad de endeudarse. Sin embargo, hoy día tanto deuda pública como privada permanecen a niveles históricos. Se ha perdido un análisis fundamental en estos procesos. La verdadera necesidad de endeudarse y, más importante, el manejo de esta deuda ¿va a crear más valor? ¿será utilizada para formación de capital? O ¿simplemente nos endeudamos para gastar? Finalmente ¿tenemos capacidad de pago para la deuda que estamos adquiriendo? 

El cuarto experimento ha sido; La locura de los bancos centrales y las monedas sin respaldo. Este experimento se remonta a 1971 cuando, el presidente Nixon, unilateralmente, cancelara la libre convertibilidad del dólar—oro. En esos momentos el sistema financiero internacional se convertía en el casino más grande del mundo. En estos momentos el mercado diario de monedas, casi arriba los 5 trillones de dólares, de lo cual 20% es comercio internacional y 80% es pura especulación. 

La historia de las monedas es muy simple: Los poderosos primero prometen, después nos crucifican con impuestos para cumplir con esas promesas, luego llega el momento en cual las promesas son superiores al dinero en los cofres, entonces es cuando acuden a la deuda. Pero cuando las avenidas de financiamiento se les cierran, simplemente se dedican a imprimir más dinero fiat. Es fácil y pareciera ser inofensivo, sin embargo, el final es muy predecible; destrucción de monedas y economías. El dinero tiene límites y demanda finita, pero cuando el suministro de ese dinero es infinito, su valor rápidamente llega a cero. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario