Ricardo Valenzuela
En estos momentos la oligarquía global se encuentra sobre el lomo de un monstruo que pocas veces han montado, el pánico. Esa horrible criatura que siempre ha sido la peor compañera de ese caminante en rutas peligrosas que decida transitar. Y el creador de ese monstruo se llama Donald Trump. Ese hombre que, ante tantos ataques, grita como el Quijote. “Calma querido Sancho, si los perros ladran es que estamos cerca de nuestro destino.” Y el destino a la vista se adivina con ese caminante rescatando a Venezuela, que provoca la locura de los oligarcas globales con todos sus perfectos idiotas latinoamericanos.
Y el destino a la vista es algo que, por primera vez, surge como una potente fuerza real amenazando el naufragio del buque de la esclavitud propiedad de la oligarquía global, ese buque con su bandera Nuevo Orden Mundial. Y el destino se ha plantado con un título viejo, pero con un nuevo arribo. Una confederación de los países del continente americano, pero, con una fisonomía diferente a la pretendida con ese Nuevo Orden Mundial, la fisonomía de libertad y moralidad. Esa libertad que nunca ha existido en esta región saqueada desde que lograran sus independencias. Donde los arcontes, no solo quieren mantenerla, sino llevarla a su domicilio final, la servidumbre humana.
Pero, para poder establecer la plataforma de su despegue, primero debemos hacer algo fundamental. Algo que la corriente de la lógica siempre ha exigido con insistencia. Para resolver problemas, primero hay que identificarlos y aceptarlos. Un ejercicio en el que la lógica y la razón se deban acompañar de una sabia humildad, recuperando su intuición, para aceptar la dolorosa realidad de la ruta del continente que ha sido una cadena de fracasos. Porque, si este paso no se lleva a cabo, nunca podrá despegar alguna solución inteligente para nuestra elevación.
Ese proceso que nos recuerde el camino de ese invisible portal hacia la verdadera liberación. Ruta hacia elevación de la conciencia que hemos mantenido, empolvada sin uso y, ante esa incapacidad que nos han construido, entregar nuestro destino a esos verdugos para que nos lo fabriquen. Solo así lograremos esa revelación interior que siempre la hemos buscado en el exterior. Así nos daremos cuenta de que no somos seres defectuosos, incapaces, sin las armas para lograr esos sueños que permanecen imposibles. Y ante tal vacío, requerimos de algo que nos lleve de la mano, porque nuestra ceguera no permite que naveguemos solos en ese mar violento que ellos nos dibujan.
Y ante esa inconsciencia que hemos vivido durante toda nuestra historia, debemos saber que se ha iniciado una revolución espiritual, y no es un movimiento clásico sostenido por la exigencia de la fe ciega, sino una nueva espiritualidad que ahora se acompaña de la ciencia. Un movimiento ya identificado por los eternos dueños de nuestras estructuras mentales, que, haciendo a un lado los blancos de sus concesionarios como Soros, Obama, y la constelación de arcontes apuntando a lo visible, el verdadero horror se los está provocando esta nueva revolución. La misma que en estos momentos ya causas temblores a las iglesias.
Una revolución que está rescatando mentes como Spinoza, Nietzsche, Einstein que confesara creer en el dios de Spinoza, Descartes, Voltaire, Rousseau, Diderot, John Locke que lo llevara a Holanda para conocer a Spinoza. Está también rescatando a María Magdalena en toda su grandeza, la conjuga con Tesla y sus ideas, energía, vibración y frecuencia. Todos apóstoles de la nueva idea que afirma las verdades no se revelan, se encuentran y se recuerdan. E, inclusive, entender simpatizaría con Hegel, Foucaut. Y para locos como yo, de alguna forma con Ayn Rand.
Una revolución que nos devela un Jesús de Nazaret como gran experto en la física cuántica. Esa rama de la ciencia que afirma el pensamiento puede crear realidades. Nos devela al genio Jacobo Grinberg, gran creyente de Jesús, que lo ligaba con sus estudios de la infinita capacidad del cerebro humano en sociedad con el corazón y la glándula pineal, que puede crear milagros, pues todos son generadores de campos electromagnéticos, para alcanzar niveles superiores de conciencia como los de Jesús.
Porque ellos, al igual que Jesús, conocen el potencial infinito del ser humano que se le ha expropiado, esa divinidad interior que Jesús insistiera debíamos encontrar para que, como aseguraba, así podríamos hacer lo mismo que él hacía. Todas ideas contrarias a los mensajes de la iglesia del eterno pecador que se debía redimir. Jesús se enfrentaba a la iglesia afirmando, “si encuentras lo que está dentro de ti, te salvará, pero si no lo encuentras, te condenará.” No hablaba de templos. Confucio acudía al hombre superior, para Espinoza era el hombre liberado de la brujería, y para Nietzsche era el ubermensch.
El ubermensch de Nietzsche con su voluntad de poder que debería ser el nuevo motor del mundo. No esa vida de sufrimiento que siempre describía Schopenhauer, sino una vida asumiendo un proceso de exploración, expansión, de innovación, de construcción. Esa fuerza creativa ausente que debe empujar a los seres humanos para desarrollar ese cambio y el verdadero progreso sin manipulaciones. Abandonar ese mundo de manifestación ciega que ha mantenido a la humanidad en esos sufrimientos, todo como resultado de una fuerza trágica incontrolable.
Pero, ante nuestra realidad de un continente en manos de los peores arcontes, no sugiero esperar a que esas masas descerebradas que lo han permitido, milagrosamente se conviertan en seres iluminados. Un caballo mal amansado, se puede corregir, pero nunca se rehabilitará totalmente, pero, cuando menos, se le pueden quitar las mañas destructoras. Por eso la lucha de Trump es tan difícil, es Daniel contra Goliat, pero un Goliat rebosante de los peores esteroides surtidos por los demonios.
Pero aun ante infiernos como Venezuela, veo su gente buena sufriendo, pero firmes en su propósito. Ellos deberían ser ejemplos para seguir, no Hollywood. Esa será la demostración que, lejos de limitar los poderes divinos interiores que señalaba Jesús, al aplicarlos, veremos que reditúan con las altas calificaciones que ellos merecen y el salvador de su país. Otras con el castigo de criminales como Maduro, en infiernos similares a los que establecieron. Pero, lo más importante, yo sueño con el inicio del anhelado despertar y la formación natural de sociedades científicas-espirituales, que estoy seguro transformarán el mundo.
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