Ricardo Valenzuela
La historia de la humanidad ha sido la historia de un proceso interminable de esa lucha para domesticar a la gente de acuerdo con propósitos criminales de los poderes que siempre han existido. Isaias Berlin en la introducción de su libro, Libertad y su Traidores, hace estas preguntas ¿Por qué un individuo obedece a otro individuo? ¿bajo qué circunstancias alguna gente obedece? ¿Cuándo la gente deja de obedecer? Pero aclarando que, a este potaje, además de obediencia, acudían otras especies como que significa el Estado, la sociedad, el individuo, las leyes etcétera. Pero, para propósito de filosofía política, la pregunta permanece ¿Por qué alguien debe obedecer?
Y en esta era en que finalmente nos abraza la revolucion del conocimiento liberador de la tecnología, las mismas fuerzas que siempre han coartado la libertad son las que han aprovechado esta tecnología para apretar las cadenas de la humanidad, cadenas cada día más invisibles y potentes. Y para poder entender mejor este proceso sumisión debemos partir de algo.
Una historia que surge de la popular idea de esa lucha de capitalistas versus comunistas totalmente falsa. Pero la historia también nos muestra la realidad de una sociedad entre el capitalismo internacional monopólico y la revolucion internacional del socialismo, para beneficio de ambos. El costo humano final de esta alianza siempre ha caído sobre los hombros de los individuos a nivel global. El concepto del emprendedor fue disputado y desprestigiado para impulsar al mundo hacia una planificación socialista ineficiente, como resultado de estas maniobras monopolísticas creando el mundo falso de la política y la revolución.
Los alemanes habían desarrollado psicología y psiquiatría con varias aplicaciones en mente, una sería aplicación en la guerra, inclusive, explorando practicas del ocultismo que les redituara con soldados invencibles, pero drogados. Hitler describía la ideología nazi inspirada en ocultismo de la Thule Society y afirmaba: “Quien interprete el nazismo solo como un movimiento político no lo conocen. Es algo más que una religión; es la determinación de crear un nuevo hombre.”
En 1930, antes de la guerra, el líder de esa ideología del ubermensch del filosofo Nietzsche, viajaba a Washington para presentar un proyecto llamado; La Importancia de Eugenics y Genética en la Higiene Mental. Algo que sería bienvenido por líderes americanos, especialmente entre los globalistas quienes fueran seducidos por las ideas racistas y elitistas de los alemanes. Para los nazis la genética era de gran importancia para el desarrollo de su sociedad superior. Pero, era desconocido el sentimiento compartido por las elites y, sobre todo, admiración del nazismo que incluía al presidente Roosevelt.
De inmediato, los Rockefeller se daban a construir un imperio estableciendo instituciones como la Universidad de Chicago, la Rockefeller University en Nueva York, el General Education Board, Rockefeller Foundation, el Lincoln School (la formación de maestros). Y una serie de organizaciones que les aseguraban su invasión de campos como medicina, farmacéuticas y, en especial, su principal logro debería ser el monopolio de educación.
La agenda de su General Education Board era revelada por su presidente afirmando: “Tenemos recursos ilimitados para la tarea y la gente se somete dócilmente a nuestras manos moldeadoras. Las convenciones educativas actuales se eliminan de sus mentes y, sin el obstáculo de la tradición, trabajamos con gran voluntad sobre una gente rural agradecida y receptiva. No tratamos hacer de esta gente ni de sus hijos filósofos, hombres sabios de ciencia. No queremos forjar autores, editores, poetas o escritores. No buscamos embriones de artistas, pintores, abogados, doctores, estadistas pues ya hay muchos.”
“Nuestra tarea es muy sencilla y al mismo tiempo hermosa, entrenaremos a esa gente tal como los encontramos en una vida ideal perfecta y feliz, pero allí mismo donde se encuentran. Así nosotros tomaremos control de sus hijos para organizarlos, entrenarlos, motivarlos, darles todas las herramientas y puedan hacer de forma perfecta, lo que sus padres y madres siempre lo han hecho y siguen haciendo de forma imperfecta, pero en sus casas, en sus talleres, en sus pequeñas granjas.”
Era algo que ya se estaba llevando a cabo en la Universidad de Yale donde residía la secta secreta Skull & Bones, los pioneros al establecer exitosamente la filosofía de Hegel en educación con el objetivo del apendejamiento de la sociedad. La destructiva filosofía raíz del marxismo y el nazismo que ya habia infectado al gobierno republicano constitucional. Ese hegelismo glorificando al Estado como el ser supremo, y el individuo solo debe existir para servirlo. Pero, mas grave, las dos corrientes ya dominan la educación en todos los niveles. Y si ubicamos en el mismo potaje el esfuerzo Rockefeller, el de Skull & Bondes y el Humanismo de la Comision Trilateral, tal vez entendamos el horroroso declive que los EU ha sufrido y sigue sufriendo. Los demócratas ya con su descarado socialismo destructor, los republicanos donde cada día toman más poder esos RINOS y confunden.
Una sociedad contagiada por ese humanismo que afirma libertad no es solamente algo opuesto a la restricción, todo lo contrario, requiere y debe restringirse pues es peligrosa. O que el individuo puede ser “libre” aun cuando está siendo coaccionado, y aunque no acepte ser forzado, debe seguir la voluntad popular. La gente parece haber olvidado las reglas y las ignoran, otros las acomodan a su favor, nada es bueno o malo, todo es indefinido y surgen esos todes indefinidos.
Y cuando se ha
perdido esa referencia, es el preludio de las naciones fracasadas pues, como
afirmara Tocqueville: “EU es grande y próspero porque lo habitan hombres libres
y morales, pero, si algún día pierde su moralidad, de inmediato perderá su
riqueza, su grandeza y su libertad.
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