LA EPIDEMIA QUE AMENAZA A LOS PENDEJOS

Ricardo Valenzuela 

 What is the 'deep state' that Trump keeps talking about? | The Bottom Line

Extremismo en defensa de la libertad no es un vicio. Como tampoco la moderación en búsqueda de justicia no es virtud.” 

                                Barry Goldwater  

 

Recientemente, recibí una gran noticia. Finalmente, alguien se ha atrevido para definir el odio visceral hacia Trump como una verdadera enfermedad mental y etiquetarla con su nombre, Síndrome del Trastorno Trumpeano. Una enfermedad definida como reacciones negativas hacia el presidente que claramente son irracionales y nada tienen que ver con posiciones políticas reales ni con sus acciones. Aquel admirado y recordado, Charles Krauthammer, gran psiquiatra profesional, lo definía como una aguda paranoia como reacción a las desconocidas políticas del presidente y a su existencia. 

 

Ahora, es importante definir que las acciones de Trump no han sido las que la gente ha atestiguado y aceptado en los últimos 62 años. Acciones iniciadas desde el asesinato de Kennedy para abrir las puertas a esas fuerzas que han estado en control total de la oxidada maquinaria gubernamental. He decidido tocar este tema después de tener una conversación con una persona que respeto, admiro, y hacía años que no lo veía. Alguien que fuera de los primeros alumnos de mi padre en los años 40. Y cuando le planteara el problema por mi apoyo a Trump que con tanto me ha enfrentado. Después de escucharme iniciaba.  

 

Me decía que no debería de sorprenderme porque tuve la fortuna de crecer con un padre quien, por su formación tan diferente, tendría siempre las verdaderas herramientas para sus feroces críticas de los gobiernos que, en el caso de México, eran reales y dramáticas, que ahora lo ubican en la grave realidad presente. Herramientas adquiridas iniciando con su partida a los 11 años, desde su pueblo en la sierra de Sonora hacia aquella Europa que, después de la Primera Guerra Mundial, estaba en medio de la efervescencia de los inconformes con el resultado. 

 

La Europa en la que viviera los siguientes 15 años, recibiendo su educación entre las ciudades de Bruselas y Londres. Un hombre quien, al regresar a su país, lo encontraría herido de muerte por la insensata revolución que lo había destruido y, al penetrar por la aduana de Agua Prieta, los agentes lo describieran a sus jefes como el hermano de los traidores, refiriéndose a sus hermanos Federico y Arturo, quienes, al apoyar la candidatura presidencial del otro hermano, Gilberto, quien se había rebelado contra la tiranía de Calles y el asesinato de Obregón, fueran perseguidos provocando su salida del país y se terminara el sueño de un México libre. Tu padre había llegado a un país ya condenado, no al que había visualizado durante tantos años. 

 

Aquel sueño que tanto platicara con su hermano Gilberto, quien, siendo unos veinte años mayor y hubiera asumido esa figura paternal cuando su padre muriera en esa revolución. Dese que tu padre abandonara su pueblo de Sahuaripa, tu tío Gilberto haa sido su guía todos aquellos años que fuera embajador en Bélgica, Inglaterra, y luego en Holanda miembro de la Suprema Corte Internacional de Justicia. Es decir, aquellas lecciones en la Universidad de Bruselas y el London School of Economics que a diario recibía, siempre eran comentadas con su hermano, pues él había sido la fuente más importante de su formación. 

 

Aquellas ideas filosóficas, legales, ideológicas, siempre cuajadas del bello liberalismo que estaba ya feneciendo en Europa. Sus conversaciones discutiendo la sabiduría que él recibía de esas mentes inmortales residentes del LSE como las de su profesor Hayek, las del gran Karl Popper contenidas en su Lógica del Descubrimiento Científico. Una imagen que hacía justicia al efecto liberador de la revolución Einsteiniana en la física y su gran impacto sobre el pensamiento científico e, inclusive, en el concepto del Dios de Spinoza. En el LSE había conocido al gran Lionel Robbins donde ya flotaba el aroma de Keynes quien, al surgir, dictaría las condiciones económicas del siglo.  

 

Este hombre casi gritando me decía, tu padre en el fondo era también economista y, desde su regreso a México, furiosamente comentaba el peligro que representaba Keynes para el mundo. Y cuando los acuerdos de Bretton Woods fueran asumidos después de la guerra, tu padre afirmaba que era el tiro de gracia para la economía mundial. Y muy recién llegado de Europa, también había criticado ferozmente el famoso New Deal y, si haces una profunda reflexión, te darás cuenta de que todas esas ideas también sentarían tus bases. La labor de tu padre al educarte no fue solo inculcarte su gran virtud y sus valores, sino la verdadera economía que él conocía muy bien, y todo eso ha sido lo que te impulsa a presentarte como eres, no como otros quisieran que fueras. Porque, además, como le escribiste en aquella carta a tu gran amigo, el Guaty, tienes las armas más poderosas, la justicia, la razón y la verdad.  

 

Finalizaba. Estoy consciente de la gran relación que tuviste con tu abuelo, aquel gran ranchero que tanto admirabas, pero, tal vez, no sepas que él admiraba profundamente a tu padre. Porque ambos eran hombres de integridad, de principios, de palabra, de lo que era correcto. Y yo que en el fondo tienes mucho de los dos, no eres lomo de liebre que se mueve pa todos lados. 

 

Abandoné el restaurante donde nos habíamos tomado un café de varias horas, con nueva fortaleza y un revivido propósito de, no solo seguir adelante con mi soporte incondicional del presidente que molesta con su temeridad, haciendo lo que otros nunca se atrevieran, sino darle más fuerza a mis posiciones que tantos enemigos me han creado. Y lo abandoné más seguro que nunca de mi ruta. Los últimos dias, siguiendo los consejos sabios de mi amigo ranchero, en mis reflexiones me invadían recuerdos de tantos decretos de mi padre empolvados por el tiempo.    

 

Con la seguridad de mi propósito en medio de esta batalla, leía uno de los más bellos pensamientos de Emerson: “La guerra educa los sentidos, llama al propósito y a la voluntad a la acción, perfecciona la constitución física del guerrero, lleva a los hombres a un enfrentamiento tan explosivo y cercano en esos momentos críticos en que el hombre mide al hombre.” 

 

 

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