Ricardo Valenzuela

Miro embelesado ese perfil tan fino
Como las diosas adoradas en Atenas
Que solo al verla aliviaban sus penas
Con su destello alumbraba su camino
Y de noche soñar sería bello destino
Figura tan frondosa como bello pino
Lo más bello de esos bosques verdes
Al entrar ese brillo ofusca, te pierdes
Embriaga como lo hace un buen vino
Y le da energía al cansado peregrino
En la noche más oscura sus destellos
Provocan que la oscuridad parezca día
Sientes invitación a una osada correría
Azabache como sus hermosos cabellos
Princesa dueña de enormes ojos azules
Color que envidian todas las mariposas
Labios rojos son la envidia de las rosas
Mirarla invita a perderte y tú deambules
Cuando camina temprano no hay albores
Al pasar el mar detiene esas furiosas olas
Porque quiere admirarla tranquilo a solas
Sigue caminando y así marchita las flores
Diosa de amor que cura todos los dolores
Las del cuerpo y los que sangran el alma
Ordena que ese bravo mar siga en calma
Y así cumplas entregándome tus amores
Para que desaparezcan todos mis dolores
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