Ricardo Valenzuela
En medio de esta jungla impenetrable que nos arropa para sofocarnos con las murallas de una economía mundial cada vez más explotadora y, sobre todo, tan fellinesca que nos acaba de mostrar criminales como Castro en Cuba, Maduro en Venezuela, el Mencho en México, que tenían y todavía tienen, los países al borde del precipicio. Solo porque pudieron ser capaces de adueñarse de tres países ante una comunidad internacional paralizada. Un continente latinoamericano de millones de seres humanos hambrientos y miserables y no haya quien los ayude.
Pero a veces surge una rara luz de esperanza. Un grupo de economistas está llevando a cabo un esfuerzo para revivir un concepto económico muy ligado a la filosofía. Un concepto inspirado por filósofos como David Hume, Immanuel Kant, John Stuart Mill. Y en tiempos más recientes Weber y el gran Karl Popper y me parece lucir prometedora. La nueva Filosofía de la Ciencia y la Economía con total fundamento en el ser humano.
Porque la economía es una ciencia muy particular. Muchas de sus premisas están enraizadas en opiniones como: “individuos pueden clasificar opciones, o individuos prefieren más bienes que menos o, pueden elegir la opción que prefieran. Otras premisas son simplificaciones como: los bienes son infinitamente divisibles o, individuos tienen información perfecta. Sobre esas premisas y simplificaciones se asumen esas posiciones sin evidencias, o, a pesar de ellas, y los economistas han erigido ese gran edificio teórico. Un edificio portador de inmensa sofisticación matemática, pero, sus conclusiones, aunque no necesariamente erróneas, no son aplicables. ¿Es esto una ciencia?
Esta es una ancestral y oscura cuestión, puesto que no es tan obvio el significado de afirmar que la economía es una ciencia. El llamarla ciencia es un honor. Y a medida que las credenciales científicas de la economía crecen, crecen los precios de su consulta. Pero aun así persiste las preguntas ¿es una ciencia? ¿Investiga los objetivos de la empresa? ¿Los métodos empleados? ¿Es acerca de la estructura conceptual de su teoría o acerca del grado en que la disciplina puede unirse a la física? Al afirmar economía es o no ciencia ¿debe haber una afirmación necesaria que es la misma clase de ciencia como las ciencias naturales, o podrían las ciencias sociales ser una especie de ciencias naturales?
Aunque estas dudas nunca han sido desenredadas, han preocupado y ocupado a filósofos y economistas durante los últimos dos siglos y permanecen sin respuestas. De hecho, durante las últimas generaciones ha resurgido el interés en cuestiones metodológicas y filosóficas acerca de la economía. Es algo que se ha desarrollado ampliamente. Filósofos, economistas, científicos sociales y ciudadanos ordinarios, han sentido la urgente necesidad de entender qué clase de disciplina intelectual es la economía y, sobre todo, qué clase de credibilidad tiene su contenido, porque sienten es algo en lo que deban participar.
La razón principal de su interés es haberse dado cuenta que las economías han tenido un comportamiento atroz y los buenos tiempos han quedado en el pasado. Al final de los años 60 muchos economistas creían que el problema de regulación del esquema de la moderna economía de libre empresa que había detenido su comportamiento, estaba resuelto. El comportamiento de las economías desarrolladas durante las dos décadas después de la Segunda Guerra Mundial había sido superior a cualquier otro periodo. La confianza y aceptación la teoría económica llegaba a su pico más alto durante esos años 60.
Pero al analizar los comportamientos actuales, vemos no sólo una perspectiva totalmente sombría, sino una ola de dudas cubriendo al mundo de que no haya alguien con las herramientas para recobrar aquella prosperidad, las recetas sólidas para no agravar problemas como endeudamiento y déficits del presupuesto, rehabilitar los mercados lejos de los controles infames del estado. Alguien con la habilidad de encontrar de nuevo el camino y evitar un colapso económico, de aliviar el continuo incremento de la miseria ya presente en los llamados países desarrollados. Porque la gente ya no confía en economistas, puesto que los economistas ya dudan de ellos mismos.
Algunos economistas, ante la crisis de su ciencia, con la manipulación del estado y sin una sobria evaluación sistemática de su comportamiento, se han dado cuenta hay algo torcido con su disciplina y quieren resolverlo. Han descubierto tres importantes teoréticas razones. Independiente de cualquier crisis económica ellos miran hacia la nueva metodología económica. Economistas, antropólogos, científicos políticos, psicólogos sociales, influenciados por economistas han descubierto un nuevo enfoque económico. Ya evaluado se considera el único legítimo para enfrentar el reto orientado a la conducta humana. La economía es el modelo que todas las ciencias sociales deberían seguir.
Una afirmación provocativa que ubica la cuestión metodológica relativa a la economía como la más significativa para coordinación con otras ciencias sociales. No es algo nuevo, es algo modificado. Como la más avanzada de las ciencias sociales, la economía está ligada al trabajo de todos los habitantes del mundo y a las posibilidades de cualquier ciencia del comportamiento humano. La segunda razón surgió durante el periodo que se decretó la economía y su nueva liga con el enfoque económico del comportamiento humano, psicólogos cognitivos y economistas impresionados por los resultados han estado sometidos a quejas fundamentales para practicantes de esta economía dominante, pidiendo rigurosas pruebas psicológicas.
La razón especial que los filósofos se han convertido al estudio de la metodología en economía. Es que se convencieron de que pueden aprender cómo la ciencia debería mantenerse lejos de estudiar cómo se estructura esa ciencia. Ellos elaboraron un estudio sistemático y detallado de la historia de la ciencia y de su estado contemporáneo. Así, su filosófica atención a la economía ha crecido, puesto que, economía es una ciencia interesante del nuevo enfoque del filósofo. Los filósofos morales atraídos por la economía han tenido que cambiar algunas posturas. Y algo interesante, afirman que el nuevo enfoque de la economía debe ser directo hacia la conducta humana, ya no las matemáticas.
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