NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA (SEGUNDA)

 Ricardo Valenzuela



Y en este proceso he llegado a la conclusión de que la vida siempre ha sido un campo de batalla permanente que, en estos momentos, enfrenta una amenaza superior a la de los clásicos poderosos actores que siempre han estado presentes. Porque esta batalla nos enseña una fisonomía diferente; una se ha estado gestando y ha explotado, no por razones ideológicas, religiosas, económicas, etc. Es algo mucho más complicado y amenazador y, sobre todo, de una configuración que hace imposible no solo entenderla, sino descubrir su verdadero origen que, en lo personal, me parece diabólico. 


Yo la he definido como consecuencia de algo que se iniciara con un claro propósito, y a sus autores se les ha salido de control. Pues, el eterno esfuerzo para mantener la humanidad en una esclavitud sin esperanza de liberación, sin ser el propósito, ha dado vida a dos grupos muy diferentes. Dos segmentos que yo identifico: uno como espíritus libres, y otros serían los esclavos tradicionales con un perfil exagerado. Y algo que no se puede identificar como grupo, los dueños de este circo de maldad.

Y a esos dueños del circo les ha brotado un problema importante que, sin lugar a dudas, los ha estado invadiendo una peligrosa histeria, pues, al sentir que su batalla estaba ganada e inclusive habían fijado la fecha, Agenda 2030, puesto que la resistencia, según ellos, se había terminado con la eliminación total de los rebeldes, se encuentran con una sorpresa. Aquellos espíritus libres están vivos y combatiendo. Esos soldados libres que han caminado solos. Porque ellos tienen su propio código de honor y de valores, no el que les han querido imponer. Y no son pocos, y han llegado de nuevo al campo de batalla con un potente líder.


Y para conocer el contenido moral del primero, el ejemplo que yo les daría es el de Marco Aurelio, el hombre que nos heredara la belleza de sus Meditaciones. Porque esos espíritus libres son los autores de sus propios destinos, pues tienen esa fortaleza de carácter única y no caminan con las multitudes, por eso son tan peligrosos, pues son impredecibles ante sus enemigos. Ellos son los que operan con sus cinco reglas y no dan explicaciones a las falsas autoridades de lo que hacen; son soldados que no pueden ser influenciados como los otros, y asumen las consecuencias de sus acciones.


Tienen un gran poder interior que alguien llamaría alquimia de su psicología y, como Jesús de Nazaret se refería a nuestro reino interior espiritual, ellos acuden a la fuerza interna de su carácter y amor por su patria. Esa fuerza interior de un poder invencible que solo los espíritus libres alcanzan. Esos guerreros que llegan al campo de batalla con el coraje de un héroe y la gran sonrisa de un conquistador. Son los herederos de Patton, de Napoleón, de Alejandro Magno, de Marco Aurelio 


Esos soldados que han conquistado las conductas que dominan a esos mediocres, la represión moral que a unos los obliga a sus conductas solo por el miedo. Y otros ubicados al extremo con su libertinaje, pero ambos son ejemplos de su esclavitud moral que a unos les provoca las falsas reglas impuestas, y a los otros para  seguir sus impulsos operando sin límite, no como los moralistas reprimidos; estos son hipócritas disfrazados con su virtud. Y ese moralista reprimido lo irradia y lo grita, pero el libertino con su disfraz se cree libre para seguir sus impulsos y no siente culpa.


Es cuando debemos acudir a las verdaderas fuentes de sabiduría y moralidad requeridas para los grandes propósitos. Y de esa forma podemos encontrar la transmutación del Übermensch de Nietzsche para visualizar la gravedad que estamos viviendo, el enfrentamiento final del bien contra el mal. Podemos visualizar el enfrentamiento del bien, Marco Aurelio, contra el mal y toda su depravación, Calígula. Porque es ejemplo de la lucha moderna en la que se deberá definir el futuro de la humanidad. Pero, para el sabor final, me gustaría agregar a Maquiavelo: piensa siempre mal, y te irá bien.


Porque las huestes del mal ya invaden las calles con el No King, su gran aval para la condena que muy pocos ven. La condena que nos impulsa a justificar a Obama, a Maduro, que le enviemos ayuda a Cuba y sus tiranos revivan, el que a Mexico lo controlen la sociedad de narcos y los politicos del Peje. Esta es la última llamada.  


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