POCOS HOMBRES SUPERIORES, MANADAS DE INFERIORES

Ricardo Valenzuela

35-frases-de-confucio-que-cambiaran-tu-vida-2 – Educación Infantil 

Uno de los grandes problemas actuales de la humanidad, es algo que el filósofo chino Lao Tzu definía cómo una ausencia total en los seres humanos de su autosuficiencia psicológica para erigirnos como nuestros propios jueces, para dejar esa dependencia del juicio que la gente haga de nosotros. El sabio siempre aconsejaba dejar de dar ese falso valor a la imagen pública que tenemos o, más grave, la que quisiéramos tener. La libertad no debía ser el que nos elogien o critiquen, porque eso establece una autoestima dependiente, o contingente, sino la autoestima verdadera que es la de nosotros mismos. 

Veremos que dice Confucio. 

El hombre superior siempre es totalmente firme, no medio firme. El hombre superior piensa en virtud, el hombre inferior piensa en confort. El hombre superior religioso no es parte de la manada del gobierno, el hombre inferior religioso siempre camina con ese rebaño. El hombre superior es digno, pero no arrogante. Es sociable, pero no exclusivista. Es afable pero no adulador. El hombre superior tiene dignidad y tranquilidad sin orgullo; el hombre inferior tiene orgullo sin esa dignidad. 

El hombre superior no apunta su mente hacia favorecer algo. Pero tampoco en contra de algo más. El hombre superior es silencioso y calmado, él siempre está esperando las citas del cielo, mientras que el hombre arrogante camina rutas peligrosas buscando sucesos que surta la suerte.

Durante mucho tiempo ha sido difícil alcanzar la humanidad perfecta. Pero solamente el hombre superior ha sido capaz de alcanzarla sin buscarla en el reflejo de otros. Por eso, él no presiona a otros exigiéndoles lo que solo él puede hacer, tampoco los culpa por lo que no pueden hacer. El sabio al establecer las reglas de conducta no trata de convertirse él en la regla, él da instrucciones a los demás para estimularlos en su empeño, y deberá avergonzarse si ellos no tratan de seguirlas. Él disfruta las reglas de ceremonia para regular conductas, buena fe para vincularlos a ellas, actitud correcta para desactivarlas, lo justo para distinguirlas, amistad para perfeccionarlas. Él desea de esta forma provocar unión entre la gente. 

El hombre superior fija su atención hacia lo que es radical, no lo tradicional. Y ya establecido, espera seguro que todos los cursos naturales deberán fluir. Piedad filial y fraternal sumisión –son la raíz de todas las acciones benevolentes. 

El hombre superior tiene nueve cosas que son objeto de su cuidadosa consideración. Sus ojos, con los que espera ver claramente. Sus oídos, con los que desea oír directamente. Su semblante con el que ansía su apariencia sea de paz. Su comportamiento que deberá ser respetuoso. Su lenguaje, que sea sincero. Conducción de negocios, siempre deberá ser cuidadoso. Dudas, para preguntar a otros. Cuando lo invada la furia, pensar en los problemas que acarrea ese estado. Cuando vea algo en lo que puede ganar, actuar correctamente. 

Es solo el sabio quien posee esa clara discriminación y gran inteligencia que lo convierte en merecedor de grandeza, el que posee esa liberalidad y firmeza apacible que lo capacitan para soportar a los hombres inferiores. El que manifiesta la firmeza y magnanimidad que le permite aferrarse a los buenos principios, él actúa con benevolencia, justicia, propiedad y conocimiento, él que comanda reverencia, que es tan erudito en el aprendizaje y los buenos principios, con lo que califica para discriminar. 

Vastos y extensos son los beneficios de esta virtud tan escasa. Es como un manantial profundo y viviente que fluye sin cesar. Es tan amplio como el cielo y tan profundo como los grandes abismos. Dondequiera que los barcos navegan, donde los carruajes corren, dondequiera que los cielos eclipsan lo que la tierra sustenta, dondequiera que brillen el sol y la luna, donde caiga escarcha y el rocío, entre todos los que tienen sangre corriendo y respiran, no habrá quienes que no lo amen, admiren y lo veneren. 

Donde las cualidades sólidas superan a los logros, tenemos rusticidad inmóvil. Donde los logros exceden las sólidas cualidades, tenemos comportamientos y el panorama del oficinista burócrata. Cuando los logros y las sólidas cualidades se han mezclado en esa fuerza, entonces tenemos finalmente el hombre superior de valores y virtudes completos. 

El hombre superior se queda en casa y envía sus palabras. Si son buenas, recibirán respuesta desde cualquier distancia. ¿Qué mejor respuesta encontraría en un círculo más estrecho?  Si está en casa y envía lejos sus palabras. Si son diabólicas provocarán lo negativo en una distancia igualmente infinita ¿Qué tanto más negativa sería la reacción en un círculo más cercano? Las palabras emanadas del individuo afectan a la gente. Las acciones surgen de lo que está cerca o lejos y sus efectos son sentidos en todos los espacios. Las palabras y las acciones son el resorte y la bisagra del hombre superior. El movimiento de esa bisagra y del resorte determinan la gloria o la desgracia. Sus palabras y acciones mueven cielo y tierra. ¿Debería ser descuidado con respecto a ellas? 

El hombre superior hace lo que es propio en la posición en que se encuentra. En una posición de riqueza su conducta es adecuada a esa posición tan especial. En pobreza hará lo propio. Entre las tribus de bárbaros, actúa acorde, en la tristeza, resurge. En posición superior no insulta ni oprime a quienes están en lugares inferiores. Si él está en posición inferior, no se adhiere a limosnas ni depende de los que tienen niveles superiores. Él es recio y no busca nada de otros. No murmura contra el cielo. Él no encuentra faltas en otros hombres, vive tranquilo en calma. Mientras que el inferior hace todo lo contrario. 

El hombre superior, en su relación con lo sobrenatural, no usa la adulación ni algún tipo de aval, y en su trato con los niveles terrenales, abraza su libertad. Es consciente de los primeros manantiales que son indicios de buena fortuna. El hombre superior los mira y actúa en consecuencia sin demora. 

Lo que el hombre superior busca está dentro de sí mismo y él lo sabe y lo encuentra. Lo que el hombre diabólico busca mora en otros. Al hombre superior lo aflige su falta de habilidad. El no es afligido por cosas superficiales. El hombre superior en todo considera que la rectitud es esencial. El actúa siempre de acuerdo con las reglas de la naturaleza. Las exhibe siempre con humildad. Las completa con sinceridad. El hombre superior tiene su propio altar interior en dimensión superior. 

El problema es muchos hombres inferiores y pocos superiores.

 

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