Ricardo Valenzuela
Hay veces en la vida que, como el poderoso rayo de una tormenta en la media noche nos hace despertar de un profundo sueño, saltar de la cama, no provocado por lo que se pudiera ligar a cierto peligro, sino por algo más especial y darnos cuenta de que, aun ante lo que parecen esas infernales conductas de la naturaleza, nos presenta la oportunidad para que, con una visión especial, podamos apreciar la belleza que nos ofrece, nos invada una calma desconocida y nos impulsa a salir para que la lluvia nos acaricie el rostro.
Hace unos días tuve una experiencia como esa que necesité meditar para realmente apreciarla. Yo aceptaba, casi a regañadientes, participar en una reunión cibernética organizada por un amigo respetado y admirado y, después de establecer la conexión, casi como un culto secreto, sin presentación o identificación de los que asistíamos, el anfitrión hace la presentación del primer expositor.
Esta charla estaría a cargo de un hombre llamado, John Davis, un individuo que a primera vista no impresionaría. Un tipo totalmente calvo que yo adivinaba con algunas libras de exceso, de barba muy poblada casi con apariencia de Santa Claus. De inmediato se identificaba como católico en rehabilitación. Al ir avanzando su charla, yo me di cuenta de que era un verdadero experto en religión. Lo que este hombre exponía, no solo me impactaba, provocaba que el nivel de mi atención explotara como pocas veces. Con gran respeto hablaba de otras religiones e inclusive, con admiración por el hinduismo y particularmente del famoso Yogananda.
Pasaba a centrarse en la iglesia católica y la infinidad de mitos que durante siglos se han manejado. Iniciaba luego, una descripción de lo que llamaría una intervención con una médium de prestigio internacional y aquí se iniciaba la balacera. Describe, cómo, a través de una profunda meditación, lo llevaría hasta los días que Jesús caminaba por la tierra y haberlo conocido. Esa experiencia que relata es muy larga y tal vez en otra nota profundice porque definitivamente vale la pena. Este hombre pasaba a afirmar que los famosos años perdidos de Jesus, los había pasado en la India aprendiendo hinduismo y, sobre todo, meditación.
El haberse transportado, mediante profunda meditación, a la era que le permitió conocer a Jesús, le dio la oportunidad para darse cuenta de que no era el hijo de Dios, y él jamás lo había asegurado. La decisión de coronarlo con ese título había surgido siglos después en uno de los concilios de la iglesia. De lo que, si está convencido, es que Jesús era un hombre “común”, un gran filósofo, un ser espiritual, y alguien quien, a través de la meditación, había logrado penetrar esos escondidos rincones que todos los seres humanos tenemos, en los que se encuentran empolvados esos grandes poderes que Dios nos había entregado al crearnos a su imagen y semejanza. Y con esas herramientas salía a rescatar almas.
Como segundo expositor aparecía otro individuo tal vez más impresionante que el primero. Su nombre, John De Souza, un agente que fuera retirado del FBI cuando protestara por los crímenes que cometían sus agentes, y en su charla, con gran conocimiento hablaba del Estado Profundo y, sobre todo, la Cabal, integrada por los oligarcas globales tratando de subyugar al mundo cada vez de forma más agresiva y descarada. Nos informaba de la estrategia seguida para penetrar el FBI, estableciendo como presidente a Comey, una pieza neurálgica para haber logrado que un marxista del calibre de Obama llegara a la presidencia de EU. Y el FBI se entregaba a ellos.
Afirmaba luego que el plan de la Cabal, preocupados por la llegada de Trump a la presidencia hace casi 8 años y, sobre todo, la amenaza de su posible regreso, los ha llevado a intensificación de la última etapa de su plan pasando ya a las graves provocaciones con lo que pretenden explote una histeria enfermiza de la población de todo el mundo, lo que ya había incluido la pandemia y el mantener latente la amenaza, las guerras donde participan Rusia contra Ucrania y toda la OTAN, tiroteos cada vez más seguidos y violentos, olas de ilegales invadiendo EU cuando se les han abierto las puertas. Y la gente, en medio de su histeria, entienda que necesitan su gobierno global.
Casi al cierre de su charla, hizo afirmaciones que a mi me preocuparan profundamente. Él está seguro de que, para incrementar el nivel de angustia y desesperación, han estado soltado la falsa amenaza de una posible invasión de extraterrestres a punto de iniciarse y, para darle fuerza a la mentira, van a incluir el derribo de aviones comerciales y militares ya incurriendo en los niveles de temeridad que se usaron en los ataques a las torres gemelas. Recordemos la frase de Obama: “Nunca hay que desperdiciar una buena crisis”.
El haber estado en el FBI como responsable de investigar el fenómeno OVNI, asegura que la mayoría de las apariciones que se reportan no son verdaderos OVNIS, sino naves de una avanzada tecnología terrestre que están construyendo los miembros del Complexo Militar-Industrial, pero no son pedidos de gobiernos, sino para su propia fuerza militar que quiere rivalizar a la de EU y tener su particular fuerza letal. Con gran seguridad afirma los verdaderos OVNIS son controlados por seres que se mueven en otras dimensiones o en mundos paralelos. Y ellos tienen una tecnología que les permite materializarse y desmaterializarse cuando lo decidan. Esos seres, lejos de la imagen que les han creado los oligarcas, no son peligro para nuestra civilización, todo lo contrario, nos están vigilando para que no hagamos pendejadas que puedan destruir este mundo, por eso, muy seguido aparecen cerca de las plataformas de lanzamiento de esos misiles.
Al final de su participación, afirmaba que el Estado Profundo es la subsidiaria americana de la Cabal. Y la Cabal está integrada por esas familias que siempre han tenido lazos de sangre que los han unido durante siglos y aun antes del nacimiento de Jesus. Han sido siempre responsables de “todos” los grandes acontecimientos históricos, siempre con el objetivo de llegar a poseer el mundo que, en gran parte, ya lo tienen arrodillado. La estrategia de la Cabal es la misma que utilizó Hitler para, como él mismo lo afirmara en su libro, construir su Nuevo Orden Mundial. Ellos habían iniciado la modernización de sus objetivos promoviendo y ejecutando la Revolución Francesa. Y, lo más increíble, también habían metido su mano en la Revolución Americana.
Era la hora del siguiente expositor, Gregg Barden, alguien que impresionara de la misma forma que los anteriores. Geólogo, físico, filósofo, matemático, para hablar del mismo tema, pero, además, hacer su introducción afirmando que la historia aceptada del inicio de la humanidad, establecida ubicando las pirámides de Egipto con unos 5,000 años de antigüedad, estaba equivocada. Y, con las fisuras encontradas en sus bases que provocara el análisis de su material. Se debe establecer su origen en 10,000 años. Así se desenfunda la posibilidad que las pirámides sean más antiguas. Las fisuras, se afirma, fueron causadas por fuertes corrientes de agua. Y, la única posibilidad para tal suceso es que se provocaran cuando la tierra sufriera un calentamiento derritiendo la nieve de los desiertos en África.
Barden, quien acepta y se suma a las afirmaciones del agente FBI, pasa a tocar uno de los temas mas interesantes de esta convocatoria. En acuerdo con el primer expositor, el alza la voz para puntualizar que, el daño mas grande que ha sufrido la humanidad ha sido un proceso agresivo y permanente para mantener los seres humanos a nivel de los animales. Mantenernos preocupados, inseguros, presos del miedo, perdidos en la oscuridad. Y, para complementar el cuadro, acuden las iglesias para convencernos que somos unos gusanos pecadores, que nacemos ya en pecado. Ello se ha traducido en una humanidad controlada por el más horripilante de los sentimientos, el de una culpa que nos paraliza.
Pasa entonces a describir el seguimiento del plan, utilizando sus armas silenciosas para que jamás abandonemos esa creencia que nos clasifica como seres inútiles, que solos no podemos lograr nada que sea admirable o valioso. En las escuelas nos dan los toques para asegurar la profunda creencia de que somos inútiles, ineptos y necesitamos entregar nuestras vidas y futuros a una fuerza superior. Durante años recientes nos han invadido con tecnología especial para lograr nos hagamos adictos, y nuestros potenciales se sigan marchitando como plantas que no se riegan.
Ya no podemos hacer nada sin el celular, sin la computadora que nos lleva a la prisión de las redes sociales, sin el internet, si la TV que nos encadena a telenovelas de sufrimiento y su piadosa aceptación. A las cadenas de TV para, de forma subliminal, consolidar nuestras creencias de perdedores y, como afirmara HD Thoreau; “La mayoría de los seres humanos viven vidas de una silenciosa desesperación”. Porque nos han destruido el gran tesoro de la creatividad, de la imaginación, la habilidad para sumar y restar. Y para enfrentar los estados depresivos que nos promueven, nos empujan a caer en las garras de la medicina que es la prisión final de sumisión, aceptación, dependencia. Y nos encadenen con el destino que ellos nos asignaron por nuestra cobardía espiritual.
Apagaba mi monitor con ganas de llorar
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