RICARDO VALENZUELA

“Denme el monopolio de emisión de monedas, y no me importa quien haga las leyes”.
Mayer Rotschild
Aquel año de 1929 permanece todavía como un gran trauma en la conciencia de EU que, como una herencia maldita, se ha estado trasmitiendo a las generaciones que surgirían en los casi cien años que le siguieran. Porque el impacto de la Gran Depresión de 1929 al consciente y subconsciente nacional fue gigantesco y, con el tiempo, las razones serían claras. Lo normal es que las depresiones duren un año o dos, los precios y el crédito se contraen de forma agresiva, se liquidan las posiciones erróneas, el desempleo aumenta de forma transitoria. Y se inicia la recuperación. Todas las recesiones de la historia habían tenido ese comportamiento.
Sin embargo, la Gran Depresión de 1929, además de su duración de once años, violentamente se estamparía en la mente de la sociedad por su continuo desempleo. Mientras que la intensidad de la caída de precios y la contracción monetaria no fuera algo inesperado, la intensidad y la duración de ese desempleo era un calvario para todo mundo. El nivel del desempleo en EU nunca había llegado al 10%, ni siquiera en lo peor de las depresiones pasadas. Sin embargo, cortesía de esta superaba el 20%, y permanecería arriba del 16% hasta el inicio de la segunda guerra mundial. Por eso mi insistencia en conocer la historia, pues, fue la que habría definido la era en que vivimos.
Fue cuando, para iniciar ese control total, en EU debutaría otro monstruo burocrático, Bureau de Investigación Económica. Un instrumento formado para engañar a la gente que se atreviera a estudiar e interpretar la economía en formación. Una práctica que permanece hasta la fecha que ha convertido la realidad económica, en un vil y descarado engaño donde participan, desde la media inmoral, hasta las universidades, Hollywood, Silicon Valley, y las grandes fundaciones que se establecieran para solidificar sus mentiras. Y, la gran desgracia, con el debut de políticos verdaderamente ignorantes, su ruta luciría segura.La fórmula que aplicaran era especialmente complicada para alejar a esos estudiosos. Eso les permitía fabricar la gran mentira que iniciaba opacando el boom de 1920s bajo el esquema del Bureau, y en su lugar señalara la sin pingues recesiones de 1923 y 1926. Es más, podríamos estar de acuerdo con el Bureau, de que el golpe más fuerte de la Gran Depresión fue en 1932-1933. Pero, nunca permitimos que una metodología artificial nos impidiera percibir que, el auge de 1933-1937, tuvo lugar dentro de una continuidad. Cuando desempleo permanece arriba de15% es insensato referirse al 1933-1937 como periodo de prosperidad.
Y es cuando surge la diabólica verdad que hasta la fecha condena a la humanidad. El impacto devastador de la Gran Depresión en la consciencia de la sociedad americana fue aceptar el peor engaño de su historia, convencidos que el gran culpable de su desgracia era el capitalismo laissez-faire. El que había hecho grande a EU en solo cien años. La idea que les inocularan fue que ese Capitalismo Salvaje había cabalgado en los 20s, y la Gran Depresión mostraba que el viejo laissez-faire ya no funcionaba. Y, por supuesto, el gobierno debería intervenir para salvar a esa humanidad. Y hasta hoy día, en una ceguera desesperante, la gente culpa al capitalismo de todas sus desgracias.
Y para que no lucieran tan pendejos, los hicieron memorizar y recitar que el ciclo de negocios y depresiones, surgen de la profundidad del mercado libre en las economías capitalistas. Porque Marx fue el primero expresando esa idea. Y le seguiría la capirotada de keynesianos. Pero, hay otra teoría de pensamiento económico. La idea expuesta que las tormentas de ciclos de negocios y depresiones emergen en el mercado generadas por intervención monetaria. Esta teoría monetaria afirma que dinero y expansión del crédito, lanzado por el sistema bancario, causan los auges y quiebras. La teoría que, con su sabiduria, fuera desarrollada y corregida por Mises.
La economía durante los 20s era, de hecho, una mezcla de dos muy diferentes, además, muy conflictivas fuerzas. Por un lado, EU había experimentado una genuina prosperidad basada en un saludable ahorro e inversiones de capital altamente productivo. Este avance elevaba los niveles de vida de la gente. Por otro lado, se sufría de una expansión de crédito, lo que provocaba una acumulación de capital mal invertido que finalmente provocara la inevitable crisis económica. Dos grandes fuerzas económicas, una que era buena, y otra mala—separadas, pero interactuando provocarían ese resultado.
Precios, producción y comercio eran índices del material de los efectos. Podríamos haber recordado los errores de suficiencia y complacencia en que incurrieron los economistas durante el gran auge. Estudiando esos errores podríamos haber dado un escarmiento a nuestra actual hornada de sabios económicos que presumen identificar el futuro sin errores. Y, sin embargo, no deberíamos burlarnos en exceso de quienes, incluso en 1929, componían odas sobre nuestro sistema económico. Pues, en la medida en que tenían presente la primera vertiente —la auténtica prosperidad generada por fuertes ahorros e inversiones, ellos tenían razón. Pero donde se equivocaron fue ignorando lo segundo, el siniestro aspecto de la expansión del crédito.
Y en esa ruta hacia la esclavitud global, jugaría el papel fundamental su nueva arma, Fondo de la Reserva Federal, experto en la expansión de crédito. Sin embargo, para ellos no sería suficiente. Así la segunda guerra mundial les presentaría la solución final con los Acuerdos de Bretton Woods. Ese nuevo entarimado producto de la mente de dos economistas socialistas, JM Keynes y Harry White, donde parián el FMI, Banco Mundial, el nuevo sistema monetario mundial liderado por el dólar, los saqueadores acuerdos de libre comercio. El freno y el cencerro.
De inmediato esa nueva esclavitud se instalaría en Europa con su Union, pero, no era de su cosecha, era el sueño de Hitler que en su libro lo describiera como Mi Nuevo Orden Mundial, la receta a seguir para el resto del mundo. Y, el verdadero premio que ellos siempre han aspirado, la sumisión de EU donde, después de tenerlo casi en su jaula con el presidente falso que instalaran, Obama, se les apareció el ubermensch de Nietzsche para rescatarlo del fatal nihilismo con el que creyeron ya lo habían logrado.
Y ya los amenaza de no pagar el endeudamiento falso e ilegal que le han instalado al pais. ¡el pleito grande ya viene!
No hay comentarios:
Publicar un comentario