Ricardo Valenzuela

El día de ayer, al llegar el presidente Trump a la sede de las Naciones Unidas sucedió algo increíble y, debo repetir, increíble que esto suceda en el supuesto altar de todas las naciones del mundo. Al tomar la escalera eléctrica en el lobby del edificio, misteriosamente su maquinaria se detuvo ante la atónita mirada del equipo que lo acompañaba. Pero, si eso no fuera suficiente, cuando se disponía a iniciar su mensaje a la asamblea, ahora sería el monitor que tampoco funcionara. De nuevo ratifico lo increíble de un par de acciones desesperadas demasiado obvias,
Porque, esos incidentes que, sin duda, son preocupantes, para mí son un mensaje similar al de don Quijote dirigido a su escudero: “Si los perros ladran mi querido Sancho, es señal que avanzamos hacia nuestro destino.” Pero, que le haya sucedido al presidente de la nación que hace las aportaciones más grandes para es nido de burócratas socialistas propiedad del Nuevo Orden Mundial, es porque ya están sintiendo el filoso machete de Trump apuntando a todo lo perverso que representan. Están ya invadidos por ese virus.
Porque el mundo ante Trump está explotando invadido por una enfermedad similar a la resistencia de los habitantes de esa isla Sentinel del Norte ubicada en el Golfo de Bengala, en donde viven en las mismas condiciones de sus ancestros cuando aparecieron en ese lugar hace 60,000 años. Y quienes han tratado de contactarlos, lo único que encuentran son bandas de feroces guerreros desnudos que los repelen con la fiereza de sus prehistóricas armas.Después de cientos de años tratando que estos primitivos seres abandonen la edad de piedra y abracen la modernidad y, por supuesto, con los mismos resultados, el gobierno de la India decidió prohibir que los molesten e, inclusive, activaron una ley para que nadie se aproxime a menos de 5 millas de sus playas. En 2006, dos pescadores que se acercaron demasiado fueron asesinados. En 2018, fue cuando ese atrevido misionero estadounidense intentó ingresar a la isla y le costó la vida. No utilizan tecnología, no se conoce su idioma y, como las bandas descerebradas de los demócratas, quieren permanecer así.
Y, ante el mundo actual en vías de caer bajo la moderna esclavitud del Nuevo Orden Mundial, las acciones temerarias y nunca intentadas como las de Trump, son enfrentadas con hostilidad, no por los habitantes de esta isla llamada Tierra, sino por quienes durante siglos han estado lucrando de esa increíble situación que la defenderán con la misma ferocidad, como lo han mostrada ya en muchas ocasiones. Era muy obvio que, por todos los medios, tratarían de que Trump no dirigiera su mensaje.
Y que mejor forma de comprobarlo que escuchar ese mensaje ante una asamblea llena de odiadores del presidente. Porque el presidente de frente les reclamaba la forma en que la ONU, después de un largo proceso, lo que ha emergido es una burocracia inepta, corrupta, al servicio del NOM, a la cual le quedaría como traje a la medida las palabras que Gilberto Valenzuela dirigió a Mexico a su retiro de la Suprema Corte de Justicia de Mexico.
“Tengo para mí que el cumplimiento del deber, dentro de los cánones del honor, de la moral y de la ley, debe ser una religión en las almas puras. Devoto fiel de este postulado, no he vacilado en actuar, en todas las situaciones de la vida, exclusivamente de acuerdo con mi criterio, mis convicciones y mi conciencia, sin preocuparme de si, al procede de esa forma, voy hacia el triunfo o la derrota. El hombre no está obligado a triunfar siempre, pero si está obligado a ser leal, ante todo y, sobre todo, con sus convicciones, su moral y con su conciencia.”
“Pero, todavía existen en Mexico funcionarios públicos como aquel coronel revolucionario que afirmaba: De que me sirve ser coronel si no he de cometer abusos. Funcionarios que consideran lícito aprovechar su investidura para enriquecerse y enriquecer a sus amigos. Funcionarios que consideran lícito impedir que el pueblo manifieste en libertad su voluntad soberana para nombrar sus mandatarios. Autoridades que se niegan a cumplir su misión de mantener el orden social en armonía con la sacra libertad individual, castigando los delitos que cometan estudiantes, agitadores, millonarios o mendigos.”
Esas ideas le habían valido su destierro. Porque eran de libertad y gobierno acotado y en aquella era fueron consideradas como ilusas, peligrosas e irrealizables. Pero, años después, asistía a la primera Asamblea de la Sociedad de Naciones en Ginebra, como Enviado Extraordinario y ministro Plenipotenciario de Mexico, para encontrar sus ideas de filosofía jurídica caminaban hacia su realización, pero, desgraciadamente, con indecisión y con ciertas reservas, luego se archivarían. Advertía luego esa reacción contra los derechos del hombre que a futuro inocularía guerras.
Luego gritaba contra regímenes totalitarios y dictadura del proletariado. “La divinización del estado, con autoridad ilimitada sacrificando al individuo, con su bandera del bien común aboliendo la propiedad privada y colectivizando, no solo los medios de producción, sino también el espíritu y la conciencia de los hombres. Es el gran peligro para el país y la posibilidad de caer en manos de una dictadura de bandoleros.”
Gilberto Valenzuela fue un hombre idealista y comprometido, como Trump, y como Trump, no lo controlaría ningún partido ni grupo de interés, solo sus ideas como única arma para rescatar su país, un hombre que, como Trump, quiso ser presidente muy peligroso para el poder naciente y, como a Trump, tratarían de eliminarlo y, en un Mexico al filo del abismo, no tuvo el apoyo como el de Trump, y tendría que abandonar su pais. Una diferencia fue que don Gilberto operaba en un pais donde un 10% podía leer empistolados, en los EU de Trump, casi un 50% tienen un cerebro petrificado, pero más de un 50% son soldados de Trump.
Un hombre que a su regreso a Mexico, nombrado por el nuevo presidente como representante del país, acudiría a San Francisco para participar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional del 25 de abril al 26 de junio de 1945, que fuera el debut de la ONU. Y, años después afirmaría, como Trump, que desde su inicio ya lucía como una enorme burocracia y arma de movimientos globales que sería, no solo una carga, sino un gran peligro para EU. Esa cueva de gusanos socialistas que no pudieron evitar que Trump los exhibiera.
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