REFLEXIONES LIBERTARIAS
PRIMERA PARTE
Ricardo Valenzuela

Al asomar la década de los años 80, el mundo iniciaba un histórico parte aguas cuando electo Ronald Reagan, consolidaba el trío con Margaret Thatcher y Juan Pablo II ya prestos en la trinchera y, procedían al rescate de gran parte de la humanidad cautiva de gobiernos que se expandían sin control, mientras las libertades se encogían.
Entusiasmados por los vientos reformadores que melodiosamente movían las ramas de las naciones en una bella coordinación similar al baile de los sauces, previo a la tormenta. Con el propósito de sumarnos a esta nueva revolución, decidimos darle vida a un centro de producción y distribución de ideas: Liberty Americas Foundation.
Nuestro objetivo era el promover la filosofía liberal, la cual, durante los últimos 200 años había cimentado las sociedades más prosperas y avanzadas del mundo, hasta que el New Deal de Roosevelt la maniatara, misma que con timidez y totalmente deformada, por primera vez asomaba a nuestro país ante el asombro de muchos, coraje de otros, y el pánico de los monopolistas del poder que lo ejercían para llenarse los bolsillos.
Navegamos las aguas borrascosas de una cultura cincelada por siglos de mercantilismo, una iglesia suspendida en la era medieval, modelos de educación deformadores de mentes, todo ello con el toque final de un nacionalismo el cual, destruía la sociedad civil configurada una dependencia universal de un gobierno corrupto. Una cultura que interpretaba competencia—piedra angular del mercado libre—como, “entre menos burros, más olotes” y cuyo popular moto ha sido: “que te mantenga el gobierno.”
Pero la ola derrumbando el muro de Berlín, la Unión Soviética, e inspirando el libro de Fukuyama: El Fin de la Historia, pensamos liberaba también a los mexicanos cuando Vicente Fox, ungido con la banda presidencial, se disponía a expulsar a los mercaderes y pecando de ingenuidad, levantáramos el campamento sin percibir la resiliencia de los enemigos de la libertad, y sobre todo, la enfermiza sumisión de conciencias atrapadas por una cultura de la entrega y la derrota. La del conformismo con envidia, la de la exigencia sin derecho, de recompensa, sin motivo.
Olvidábamos las palabras de Jefferson: “El precio de la libertad es la eterna vigilancia.” “El árbol de la libertad debe ser regado de vez en cuando con la sangre de los mártires…y de los tiranos.”
Ante el renovado avance de los Perfectos Idiotas Internacionales, el mundo ahora se divide entre los soldados custodios del liberalismo y, los agresores del futuro que se aprestan a destruirlo. Los países que se aferran al pasado, intoxicados por un misticismo social, ungido de resentimiento y añoranza ante la desaparición de una era que fallece. Y los que, al mirar un arco iris en el horizonte, caminan al encuentro de un noble destino con la seguridad de alcanzarlo a base de trabajo y talento, ya no en su vergonzosa entrega al Estado.
Desafortunadamente, México de nuevo parece avanzar hacia la dirección de los perdedores y, cargando esos distorsionados conceptos de orgullo y dignidad ante sus fracasos, camina la ruta del destino equivocado para ingresar a la manada de los Venezuelas, Argentinas y el resto de América Latina, con una admirable excepción: Chile.
Cuando los EU se consolidan con una economía de 12 trillones de dólares, cuando China, la India, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, algunas repúblicas de Europa Oriental se dirigen hacia ese esplendoroso futuro; México, después de comprobar Fox no era el Mesías cargando sus tablas de salvación, y por lo contrario, pone en las manos de los mexicanos la tarea de convertirse en sus propios salvadores, no aceptan esa pesada carga y añorando su confortable GULAG, con los machetes en las manos e invasiones al congreso, exigen de nuevo sus cadenas.
Mientras que regiones como la Siberia, la costa de China, el sur de la India, Australia entera se convierten en paraísos de oportunidades similares al oeste americano del siglo XIX, Europa se hunde cada día más en su gris letargo y ni siquiera con suficiente crecimiento de su población, se entrega lentamente a la ola de musulmanes que la invaden, como a la España del siglo V, para darle un nuevo nombre: Eurabia y, en países como Francia, abren los nuevos frentes de su demente lucha. Mientras que lugares como Siberia y China experimentan un renacer espiritual, científico, cultural, Europa se cubre de lama y enmohece.
Mientras EU monopoliza el 60% de los premios Nobel, produce el 30% de la riqueza mundial, Japón el 70% de las nuevas patentes, Europa reduce su jornada de trabajo a 30 horas a la semana cuando, ahogados por las cargas impositivas, los europeos prefieren no trabajar que seguir alimentando la voraz burocracia de Bruselas. Cuando la India invade el mundo con ingenieros y científicos producidos por su IIT acumulando fortunas, en México una nueva ola de intelectuales resentidos, cuya única aportación al PIB nacional son confusiones y odios, se sitúan en la primera fila de nuestros autóctonos enemigos del futuro, arrimando leña a la hoguera de la inmolación.
Pero el futuro pertenece a esas naciones que abren la puerta a la libertad y de la mano de los EU, construyen el nuevo bloque queriendo dejar atrás la pobreza y la marginalidad, cuando los imitan. Con adaptaciones, agregados o supresiones, los países que quisieron cortar el círculo de la miseria han copiado sus instituciones, su forma de trabajar y hasta sus vicios. Pero México no es parte de este grupo, somos nacionalistas.
Y como escribe Carlos Mira: “Los EU saben son diferentes, sólo trescientos millones de personas con pareceres culturales distintos al resto del planeta. Saben ser una minoría mundial correcta frente a una mayoría que puede elegir entre seguir viviendo en el error o imitarlos, con o sin culpa. Los que quieran persistir en el error serán las “Venezuelas”, los que los imiten con culpa serán las “Francias” y los que sigan su modelo con regocijo serán las “Australias”. Pero hay algo seguro: el mundo no será ideológicamente no-norteamericano. Podemos aceptar esto con alegría o con tristeza. Pero así será.”
¿Y México? ¿Zarpamos o nos ahogamos? ¿Continuamos con los Monsivais, Poniatowskas y fabricando economistas como Marti Batres? ¿Seguimos con los ojos húmedos gritando lo estúpido de los gringos reeligiendo a Bush, o nos colgamos del último carro en tren de la esperanza? Porque como afirma Ramy Schwartz, en los últimos 4 años, Microsoft produjo riqueza superior al incremento del PIB nacional, la cual, 20% fue acumulada por Slim…..y no precisamente en un mercado libre cuando se convierte en la gran historia del éxito mexicano, y se olvidan de un Eugenio Garza Sada. Y como decía El Churi, mayordomo de los ranchos de mi abuelo; “agárrense fuerte y aprieten bien las corvas con la segunda de Bush.”
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