LA MALDICIÓN DEL SECUESTRADO DESTINO MANIFIESTO

Ricardo Valenzuela

El destino manifiesto y la unión Sudamericana - Río Bravo Entre Ríos 

En medio de tantas diferentes reacciones ideológicas, religiosas, sociales y, sobre todo, emanadas a nivel global, Trump continúa avanzando sin recular, el programa en Venezuela recibiendo los dardos envenenados de los que más ha cimbrado, y ahora sale a la luz otro instrumento de sus agresiones. ¿Qué puede haber más poderoso que la Doctrina Monroe invocada por Trump? Nada como un crucifijo santo contra los arcontes, ahora Monroe vuelve a la vida para salvar a la humanidad. Pero, como siempre sucede cuando los despistados tienen prisa, toman lo primero que encuentran que suene poderoso, y se dan a utilizarlo. 

Es claro que la idea de Trump no se limita a Venezuela, pero, al mencionar la Doctrina Monroe, de inmediato saltan expertos por todas las latitudes del campo y, en medio de su conocida ignorancia, con sus interpretaciones inician sus cargas de caballería contra el gran enemigo. Han tomado de forma literal la línea con lo que lo define como preámbulo: “América para los americanos.” Es decir, todo el continente solo para los gringos. Yo primero aconsejo enterarse de lo que están atacando. En primer lugar, la doctrina no emanó de Monroe, él era presidente de EUA cuando fue aprobada por el Congreso. 

La idea que le dio vida emergía de John Quincy Adams, hijo de segundo presidente, John Adams, el principal ideólogo de la constitución libertaria del país que, en sus palabras, debería ser para hombres morales. Al junior se ha calificado como el presidente de EU con el coeficiente de inteligencia más alto en toda la historia (180), un verdadero iluminado que con su mente genial se adelantaba a los tiempos y nunca fuera entendida.   

Una política exterior de EU establecida en 1823 declarando que las potencias europeas no debían colonizar ni intervenir en América, y a cambio EU no se involucrará en asuntos europeos, todo bajo la consigna "América para los americanos," para proteger la independencia de las nuevas naciones y su seguridad. Pero de inmediato surgía en las mentes de los paranoicos latinoamericanos, como solo una justificación para la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental, incluyendo intervenciones para explotarlos. Es decir, el desigual encuentro entre ese abusivo Mohamed Alí vs el Ratón Macias. 

John Quincy Adams, en su genialidad, primero pretendía detener las intenciones de los europeos para aprovecharse de las otoras colonias españolas en el continente en medio de sus destructivas revoluciones. En segundo lugar, en la genialidad que lo distinguía, tenía la visión futura de un Continente Americano estructurado a imagen del Reino Unido Británico, pero, con un tinte libertario especial que en aquellos días lo definían como “una gran idea moral—la idea de libertad—y la unión de los países que debía preservarse cementada en estos puntos. Una convicción de que la celestial prioridad del hombre justo debería ser un alto sentido de su deber y la obligación de elevar al pueblo (a través de educación) y la consciente necesidad de realizar el trabajo como un servicio social entre para clase trabajadora.” 

Es decir, JQ Adams con claridad entendía que el éxito de sus colonias al darle vida a EU, en gran parte se debía a la operación privada con que se habían establecido a través de corporaciones que, inclusive, se cotizaban en la Bolsa de Valores de Londres. Una idea basada en la famosa East India Corporation, una sociedad de la monarquía y capital privado que, en la práctica, gobernaba grandes partes de la India con sus propios ejércitos y le generara grandes ganancias al imperio. 

Esas corporaciones propietarias como la Compañía de Londres (Virginia Company) y la Compañía de Plymouth, con cartas reales para financiar exploraciones, comercio, buscando ganancias económicas y estableciendo asentamientos permitiéndoles la autogobernanza, marcando un modelo de colonización con capital privado, donde tendrían gran autonomía y derechos patrimoniales. Esto significaba permitir grupos de individuos “autoorganizarse” y adquirir o enajenar bienes, celebrar contratos vinculantes, demandar y ser demandado. 

Inglaterra abandonaba sus colonias, pero, dejándoles el gran legado de libertad donde surgiera la propiedad privada, concepto totalmente desconocido para sus inmigrantes quienes, por primera vez en sus vidas, eran dueños de algo. A diferencia de las colonias españolas con sus virreinatos controlados por la burocracia, su poderosa área militar y la iglesia católica con su sagrada inquisición quemando libros de Adam Smith, Bastiat etcétera y, ya independientes, buscando soluciones en imperios. 

JQ Adams quería establecer esa sociedad continental pues, conociendo bien esa realidad, como después surgiría el Destino Manifiesto de EU. Esa cruzada para convertirlo en el faro que iluminara al mundo difundiendo la democracia y el estilo de vida americano de mercados libres. Desgraciadamente, los Rothschild, a través de su agente, Hamilton, ya habían sembrado su semilla que fructificara al desaparecer quienes le habían dado vida al país. JQ Adams, jamás hubiera permitido a un Polk cercenar a Mexico para arrebatarle la mitad de su territorio.

La insipiente fuerza libertaria de la madre patria, que podría haber sido la salvación de México, con la invasión francesa de España en 1808, el hermano de Napoleón la frenaba como lo ordenaban las logias masónicas ya instaladas en la Nueva España, y a España le costaría perder Florida. Así, la Nueva España le daba la bienvenida a un virrey masón, Juan de O’ Donojú, con la receta clara de facilitar lo que sería el triunfo de Polk, la mitad del territorio mexicano y la condena que nos encadenara hasta la fecha y no nos hemos dado cuenta. 

El frustrado sueño de JQ Adams de un continente libre como habían nacido las colonias americanas, moría con el avance de los Rothschild en el nuevo pais. Y el destino manifiesto sería tomado por quienes escribieran la receta que ahora nos amenaza con otro nombre, el Nuevo Orden Mundial de una sociedad entre The City of London Corp. The Vatican Corp, The USA, CON LETRAS MAYUSCUAS y The Crown Corp. 

Una receta que al pie de la letra han seguido las fuerzas de la oligarquía global en sus cuevas como Bilderberg, fundado por un nazi, Skull & Bons, fábrica de presidentes de EU, el Council of Foreing Relations, la Commision Trilateral, ambos Rockefeller y, sobre todo, el partido marxista demócrata de EU, se le diera potente velocidad durante los últimos 30 años. Y el único atrevido para enfrentarlos, prácticamente solo, ha sido Donald Trump con su propósito superior de rescatar la verdadera doctrina de JQ Adams, mientras lo siguen cazando. 

Y como diría el churi, esta mula no se deja curar parada.

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