LA MAYEUTICA DEL PUP GLOBAL Y TALIBERTARIOS

 Ricardo Valenzuela

Evi Kokalari shares cartoon showing George Soros and the Rothchild dynasty  as Trump's main enemies 

El día de ayer, en medio del mundo fellinesco en que vivimos, emergían dos noticias que vale la pena analizar y, sobre todo, comparar las diferentes e increíbles interpretaciones que se les han dado, por un motivo importante, nos deberá llevar a la profundidad de las raíces que motivan, no análisis inteligentes, sino reacciones atropelladas. La primera sería la confirmación de lo alguien describiera como jugada maestra de Trump para, lejos de lo que pronosticaban había iniciado otro Vietnam, enfrentaba, no con abrazos, a los criminales que han controlado Irán. Y emergía esa realidad que, para quien no odia, ha sido una jugada maestra. 

Pero también surgía otra verdaderamente increíble. Un grupo de elementos neandertales chilenos, llevaban a cabo una concentración para celebrar la “exitosa historia cubana” de casi 70 años de la tiranía castrista. Algo que, en una primera vista, pudiera parecer una broma de mal gusto, pero era la realidad de lo que por mucho tiempo ha atentado contra la lógica, la razón, la luminosidad del budismo, la voluntad de poder de Nietzsche, la ética de Spinoza y hay que explorar.

Es decir, la pregunta de cualquier ser pensante debería ser ¿Cómo es posible que dos eventos tengan interpretaciones tan diferentes? Y, al invadirme la frustración ante lo que Eistein definía como lo ilimitado de la estupidez humana, para darle alguna avenida a mi frustración y no fuera destructiva, debería hacer una pausa y pasar a darle sentido a las dos facciones participantes a las que me refiero. Porque es increíble cómo la segunda emergencia de Trump haya provocado ese ataque más feroz que el de la obra de Spinoza, Tratado Final del Universo Consciente, abriendo la puerta a la lógica cuántica que le valiera sus excomuniones. 

El que Trump haya provocado el cimbrado global y la demostración más grande para la sublimación del Profesor Hermeregildo Torres, el fundador del PUP, partido para la unificación de pendejos, afirmando era consecuencia del segmento más grande e importante que formaba la sociedad mexicana, orgullosamente con la etiqueta de pendejos. Afirmaba el profesor, era tan grande que ni se daban cuenta de su filiación. Y, además, era algo que complementaba al mexicano enano de Monroy, pero, todo esto llevado al nivel internacional. Porque la figura del mexicano enano siempre le urge el poder y lo persigue, lo trama en la oscuridad, lo compra, lo caza. Es la única forma para ocultar la pobreza de su realidad. El único ropaje para ocultar su desnudez de mal actor empobrecido por el triste papel que juega su dignidad. 

Entonces, a Trump, entre todos los calificativos que le han dedicado, le podemos agregar la fundación del enano internacional en sus varias versiones. El enano libertario economista. Ese que ha tomado un par de frases y brillantemente las deambula en la metafísica personal. Y las aprendió en la peluqueria. Su verdad es la única. Y para todo drama inventado tiene su frase y se olvida de una realidad que nunca podrá entender. Opera fuera de control pues no conoce la voluntad humana, en donde ese enano nunca podrá penetrar y vive siempre en el laberinto de oscuridad, pero gritando libertad, sin saber lo que significa porque nunca la han conocido.     

El enano global es imitativo. Tan imitativo que nunca se distingue en las actividades nobeles. Perezoso para el esfuerzo que implica crear algo original, por eso se aprende las frases. Pero los haraganes no son creadores, son protestadores de todo, es impenetrable a los procesos de inspiración. Así los vemos furiosamente colgando etiquetas a Trump que no las mereciera ni Hitler y, como los pendejos de Chile, prefieren mantener su adoración por Castro y, de forma automática, alimentan su odio a Trump. Los de la sección mexicana son los que insultan desde la barrera, humillan y proyectan la realidad de ese trasfondo pasional de su raquítica alma sin correr riesgos y arremeten contra Trump. 

Son esos patrioteros que siempre operan quemando pólvora que produce ruido y tenues luces para suplir la ausencia de luz interior. Es ese patriotero de banderita en la solapa, de brindis por alguno de sus héroes. El socialista-talibertario mexicano odia a los gringos que le robaron la mitad de su país. Pero, no ve que lo robado era solo geografía, territorio abandonado, ahora es voluntad, esfuerzo y lo han hecho grande, y, en el fondo, es la gran acusación a su ineptitud y a su espíritu de perdedor. Siempre la culpa de todo es el gringo, esa mentalidad del empequeñecido por sus odios y de ello tiene la culpa Trump. 

Esos enanos europeos que perdieron todo el continente, que los esclavizaron y odian a Trump. Esos “cuatro líderes” que le negaron ayuda ante la posible catástrofe del estrecho de Ormuz, que le negaron usar los cielos para sus aviones, pero ya liberado por Trump con su fuerza Delta, ahora están listos para proceder, no con ayuda de socios solidarios, sino porque quieren salir en la foto. Y ellos odian a Trump porque no es como Obama, tampoco como Clinton, lo odian porque es temerario y los exhibe como lo que son, un grupo de cobardes cabresteados por Rothschild y solo juegan un papel indecoroso, siendo que desde hace mucho entregaron sus países empaquetados en esa vergonzosa Union edificada falsamente. 

Los supuestos genios libertarios, odian a Trump porque no es refinado como ellos, porque a sus mensajes les faltan puntos y comas, porque, según ellos, es populista, ignorando que hubo un populismo en Atenas. Un movimiento iniciado con la rebelión de los pequeños propietarios y las clases medias contra el poder opresivo del gobierno, contra impuestos abusivos, el internacionalismo, el rechazo del imperialismo, las guerras foráneas, y su preferencia por la libertad en lugar de la igualdad forzada. Y, sobre todo, porque defiende su país, aunque tenga que utilizar las armas.   

El populismo de la revolución americana no el de la francesa, del Tea Party en lugar de Antifa, de los hermanos Gracchi durante el siglo 2 AC, en lugar del pan y circo de Juvenal los tiempos romanos. Es decir, un populismo depredador contra aquel populismo creador, rebelde, de la libertad. Ese fue el populismo que le diera vida, primero a las colonias, y después a los EUA como república independiente. Ese populismo enemigo de las monarquías, de su mercantilismo, de los títulos de nobleza, de la aristocracia por nacimiento. Ese populismo que tirara las barreras entre nobles y plebeyos para que todos fueran igual, ¡ante la ley! 

Trump lo quiere revivir y por eso lo odian.

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