LA MAYEUTICA MILITAR DE EE. UU.

Ricardo Valenzuela

Fuerzas Especiales de Estados Unidos en Irak, ¿una misión imposible? ›  Mundo › Granma - Órgano oficial del PCC 

Hace unos días sucedió algo sorprendente y deberá tener repercusiones globales importantes. Nos informaba la media tradicional del ataque de las fuerzas militares de EUA, a todas las instalaciones donde Irán estaba a punto de lograr su capacidad militar nuclear, ya con una cantidad de uranio listo. Y, ante algo tan alarmante, Trump daba la orden y se procedía. Pero lo más impactante fue ver el resultado provocado por las armas utilizadas que penetraron todas sus instalaciones subterráneas atravesando una capa de roca, acero, concreto reforzado de un increíble grosor de 80 metros, ante un mundo sorprendido. 

Sin embargo, ese ataque no fue el más importante que se llevara a cabo en la zona de Ormuz ese día. Hubo otro que no se le ha dado la difusión, pero, sin duda, fue mucho más importante pues se ejecutó contra el cerebro militar de Irán que, igualmente, ha sido totalmente destruido dejando a ese país terrorista acéfalo y desarmado. Un ataque ejecutado por miembros de la fuerza Delta que, no solo era también instalación subterránea, era un complejo que estaba protegido con un esquema que definía su importancia. Un contingente de sus fuerzas especiales con radares por todas partes. Un buen amigo me enviaba un video de la revisión del evento.

Y al haber tenido acceso a esa información, me doy cuenta de que, sin lugar a duda, la fuerza militar de EUA es la más avanzada y potente del mundo. Este ataque fue perpetrado por solo 90 elementos de la fuerza Delta, la misma que atrapara a Maduro. Arribaron desde un lugar secreto en nuevos helicópteros con capacidad de 35 soldados, que puede volar a solo unos metros de altura inmunes a radares, a una velocidad de 450 millas, sin ruidos que los pudieran detectar. Los miembros de la fuerza Delta portando equipo militar nunca visto, desde rifles silenciosos, gafas para ver en la oscuridad, comunicaciones de vanguardia, siempre cubiertos por el silencio. 

Al llegar al sitio del ataque, los soldados bajaban y los helicópteros se retiraban a un lugar cercano a esperar. Los deltas avanzaban en grupos de 4 y todos ellos con una función específica. Cada grupo tenía ya su blanco establecido y avanzaban coordinados con una precisión milimétrica. De inmediato neutralizarían a todos los ocupantes de la instalación, recogerían las memorias de computadoras, establecían cargas explosivas en todas las unidades. Avisarían a los helicópteros y, con ellos a bordo, al despegar del lugar sin alguna baja, activaban la explosión y todo quedaba destruido. Una operación que les había tomado menos de 20 minutos lo que demuestra una eficacia casi milagrosa.     

Con esa acción Irán quedaba realmente desarmado con su cerebro militar destruido y, más importante, EUA había mostrado un nuevo estilo de guerra donde, 90 deltas causaran un daño mayor que todos los bombardeos anteriores. Pues, además de la fuerza Delta, tienen los Seals, los Boinas Verdes, los Rangers, todas formadas por ese tipo de soldado que, del 100% que aplican, solo un 8% son aceptados al haber pasado todas las pruebas. Esta operación, más que un acto de guerra, parecía ser una gran orquesta de virtuosos miembros ejecutando bellas melodías. 

Y ahora yo pregunto ¿Quién permitió que Irán llegara a este punto? Porque son más de 45 años que han ejercido el oficio de promotores de terrorismo con repercusiones por todo el mundo, y nadie se había atrevido a zarandear el panal por el miedo a las ponzoñas de abejas nucleares. Esas situaciones anormales que, al ignoradas por tanto tiempo, se llegan aceptar como normales. Pero Obama no solo lo permitiría, los apoyó entregándoles billones que han usado persiguiendo su sueño nuclear. Y ante tal parálisis, ya era hora de hacer estimaciones, no solo de lo que han destruido, sino también, lo que no han permitido crear. 

Son esos graves pecados de la historia que nadie se atreve a dimensionarlos, mucho menos hacer lo correcto para componerlos y es cuando debemos preguntar. ¿Cómo luciría Cuba y toda America Latina si en 1962 se hubiera detenido la destrucción de ese criminal Fidel Castro? ¿Cómo luciría Europa y el mundo si los oligarcas no hubieran llevado a Hitler al poder en 1933? Porque las guerras no solo se pueden ganar, se pueden evitar y ello reditúa. Y no propongo ese el clásico llorar por lo que ya no hay remedio, es tener las dimensiones de esas tragedias y refregarnos en la cara los pecados cometidos y lo que nos han costado.   

Porque hay toda una filosofía para olvidar los pasados que sufrimos, siendo que ese pasado nos ha crucificado y lo hemos permitido. Y, lo más grave, nos acostumbramos etiquetándolo de irremediable y hasta normal. Y cuando surgen los atrevidos que no lo aceptan, nunca han terminado bien. Nietzsche no solo lo denunció, lo bautizó y lo describió, Nihilismo. Es cuando valores supremos pierden su validez y la civilización se enferma. Y la enfermedad es tan grande que la humanidad se convierte en un baile de disfraces donde se consuelan entre ellos mismos mientras el mundo arde. 

Fue la suerte de John F Kennedy, de Jordano Bruno, Lincoln, de Anuar Sadat, el precio por sus pecados de no aceptar ese Nihilismo. Y una humanidad embriagada por sus titiriteros, ahora su nuevo apostata se llama Donald Trump y su deber es llevarlo a la hoguera donde mantienen sus llamas vivas, ante una ridícula realidad de seguir perdiendo el tiempo en reuniones vacías y declaraciones cantinflescas. Pero ese odio hacia Trump no emerge de su patriotismo, surge de algo muy popular entre los timoratos encorbatados. Donald Trump los enfrenta a esa cobardía de su Nihilismo, la de los ocasionados, los hace sentir culpables y el atrevimiento de este hombre provoca sus odios sigan creciendo. 

Los horroriza lo que hace en Venezuela, Mexico, Cuba y, sobre todo, en Irán. Porque ellos quisieran mantener la eterna parálisis de los prisioneros en la cueva de Platón. Esas tiranías que entre todas suman 127 años de sus criminales opresiones y nadie, repito, nadie se había atrevido a salir de sus cuevas de confort intelectual, para continuar intercambiando patadas en las nalgas y se felicitan. Yo no se si Trump está bien o mal, mi arrogancia no llega a ese nivel, lo que si se y lo seguiré afirmando es que Trump está siguiendo los dictados de su conciencia, el amor por su país y eso se llama honestidad, integridad y verdadero patriotismo.  

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