Ricardo Valenzuela
En los años 90 tuve la fortuna de conocer a un verdadero genio, Gordon Tullock, en aquella época profesor en la Universidad de Arizona. Un hombre que muchos piensan debería haber sido incluido en el premio Nobel de economía recibido por James Buchann por el desarrollo de la teoría de “Public Choice”, el proyecto en el cual Gordon Tullock fuera su socio. En una ocasión me invitaba a una reunión en su casa, donde, entre los invitados, estaría Vernon Smith quien, en 2002, recibiría ese famoso Nobel en economía por el desarrollo de su Laboratorio Experimental para el estudio de alternativas al mecanismo del mercado.
Gordon me conocía bien y sabía que siempre me habia gustado lo inexplorado, la fuera de lo tradicional y, además, como un eterno enamorado de la economía, alguien que siempre buscaba algo diferente a lo habitual que tanto se repetía en diferentes universidades, fundaciones, profesionales de la consultoría, pero invariablemente bajo el concepto de libertad y, sobre todo, algo que fuera más allá de la teoría que tanto se vocifera y pocos se ocupan de aplicarla. Y las ideas de Vernon llenaban todas mis pretensiones con eso, un laboratorio para probarlas, en lo que ahora se conoce como economía experimental.
Y, al llegar mucho antes que el resto de los invitados, Tullock me sorprende al decirme, tengo un regalo para ti. Me entrega entonces un pequeño libro de su autoría titulado; “La Economía de las Sociedades no Humanas”, y procede diciéndome. “Mucho de lo que logran sociedades de animales son extraordinarios ejemplos de cooperación y adaptación a los cambios. Y lo hacen sin las dos técnicas organizacionales usadas por seres humanos, control central o el mercado. Quien vea un gran hormiguero, nunca se podría dar cuenta de lo difícil que ha sido ese tipo de coordinación, dado que las entidades coordinadoras tienen cerebros microscópicos”.
Fue cuando me di cuenta de que biólogos y economistas están cada vez más conscientes de los notables paralelismos entre sus dos ramas del conocimiento, anteriormente bastante separadas. La creación de una nueva ciencia llamada bioconomics, en gran parte se ha debido al trabajo pionero de Tullock, un homenaje póstumo para quien fallecieran en 2014. Después claramente pude entender el esfuerzo de este hombre para usar herramientas económicas y analizar la estructura social interna de las hormigas, que, definitivamente es superior a la de Morena en Mexico, al Chavismo de Venezuela
La bioeconomía integra la economía y la biología para formular teorías que explican fenómenos económicos con una base biológica, y viceversa. Se trata de una rama con el tinte del progresismo bueno, no el de los socialistas, de las ciencias sociales que busca mejorar nuestra comprensión y gestión del comportamiento socioeconómico y de los recursos naturales de manera sostenible y rentable. Porque el gran problema de agricultura y ganadería es que desde épocas remotas han dependido de los gobiernos (subsidios, precios de garantía, bancos rurales)
La bioeconomía desempeña un papel fundamental en todos los sectores agropecuarios no solo agricultura y la gestión de los recursos marinos. Como disciplina, amplía los límites de la teoría económica clásica al modelar las interacciones como si fueran ecosistemas naturales, con el fin de desarrollar explicaciones para los comportamientos económicos. Una nueva ciencia que en mucho se inspira con otro de sus libros; Coordinación sin Comando: La Organización de Sociedades de Insectos
Los practicantes y ya defensores de la bioeconomía sostienen que los mismos patrones observables en la evolución biológica pueden aplicarse al comportamiento del mercado de valores, dado que en este ámbito —al igual que en la naturaleza— se encuentran muchas de las mismas interacciones causales y elementos de supervivencia. Una de sus corrientes apunta a la creación del concepto empresarial moderno en actividades rurales.
En la naturaleza, observamos grupos de organismos diversos que colaboran para aprovechar al máximo los recursos necesarios para sustentar la vida, manteniendo al mismo tiempo una dinámica de «supervivencia del más apto». Al igual que las finanzas conductuales y otras corrientes de economía aplicada, la bioeconomía constituye un ejemplo más de cómo la teoría económica trasciende los límites clásicos en un intento por explicar mejor las complejas economías actuales.
Las abejas son realmente admirables, no solo por la miel que producen construyendo valores en los billones de dolares, sino también en su relación con la naturaleza. Dentro de una colonia trabajan juntas como las células en el cuerpo humano. Estas calientan la colonia en el invierno al vibrar sus alas generando calor. A su vez enfrían la colonia en el verano al transportar gotas de agua para batir sus alas sobre ellas forzando el flujo de aire. Las abejas obreras abanican aire hacia adentro y hacia afuera de la entrada de la colmena en inhalaciones y exhalaciones reconocibles. Las colonias se reproducen al enjambrar para crear colonias hijas las que se termo regulan, respiran y reproducen como un organismo autónomo lo haría.
La organización de la colonia
La colonia es el organismo que forman las abejas que trabajan de manera conjunta: cooperando, distribuyendo tareas e intercambiando alimentos para asegurar su supervivencia.
Dentro de una misma colonia claramente vemos la división del trabajo, diferenciaremos tres tipos de abejas:
- La abeja reina: su tarea se basa en ser fecundada y poner huevos durante toda su vida. En cada colmena sólo puede haber una, que se alimenta únicamente de jalea real. La abeja reina desprende una feromona con la que controla el comportamiento social de la colmena.
- Las abejas obreras: son la mayor parte de las abejas que forman la colonia. Son hembras que no pueden ser fecundadas y son las encargadas de desarrollar todas tareas dentro de la colmena, menos la fecundación.
- Los zánganos: su principal función es fecundar a la reina cuando ella lo reclame mediante el vuelo de fecundación. También contribuyen en la regulación térmica de la colmena, saliendo cuando las temperaturas son elevadas, de manera que su vuelo proporciona ventilación a la colmena.
Las tareas de las abejas obreras
Una vez que es depositado el huevo, una abeja tarda en nacer 21 días y pasa por tres estados: huevo, larva y pupa. Desde que la abeja obrera nace, realiza diferentes tareas según su edad.
Cuando la abeja obrera nace, todavía no puede salir de la colmena hasta pasados unos 20 días aproximadamente; mientras, las diferentes tareas a desarrollar dentro de la colmena las dividen en los siguientes grupos:
- Limpiadoras: mantienen limpia la colmena y las colmenas de cera de inventario vigente con un sistema casi militar.
- Nodrizas: son las productoras de jalea real y las encargadas de alimentar a las crías.
- Constructoras o cereras: desarrollan las glándulas cereras y son las encargadas de construir los panales de cera, reparaciones y la eliminación de infraestructura dañada.
- Almacenadoras: son las que esperan en la colmena para recibir el alimento que transportan las pecoreadoras y lo distribuyen por los panales.
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