Ricardo Valenzuela
Creo que no es un secreto que, prácticamente toda mi vida, he criticado agresivamente a quienes he bautizado con varios títulos, desde Talibertarios, Libertarios de escaparate, Evangelistas de lo que no practican, etcétera. Esos ruidosos agentes de las noticias que se pasan la vida criticando y, a veces, agresivamente atacando, lo que, al buscar con su potente lupa, identifican como gran afrenta a su personal filosofía libertaria y al manual de Carreño, y de inmediato surge su nuevo blanco y atacan. Sin embargo, ellos nunca arriban a los verdaderos campos de batalla porque se pueden despeinar, se les puede correr el maquillaje.
Por eso yo admiro hombres como Trump, Milei en Argentina, e, inclusive, la intención de Ricardo Salinas Pliego en México, quienes, hartos de los corruptos, analfabetas políticos y económicos e, inclusive, los fracasos de políticos que ellos mismos apoyaron, se remangan sus camisas para ejecutar ellos mismos las ideas que, con evidencias, han comprobado que son las adecuadas. Y, de forma especial, admiro el experimento de los Chicago Boys en Chile que, lejos de archivar sus libros, llegaron armados a la batalla y triunfaron al rescatar a su país.
Pero no hay muchos, y si los buscamos, obviamente los encontramos en esos templos de sabiduría como las universidades, fundaciones, pero con el mismo defecto: “farol de la calle, oscuridad en tu casa”. Son muy pocos esos elementos portadores de sabiduría y también la habilidad para convertir esa sabiduría en acciones y resultados. Fue el caso de Milton Friedman y el injustamente relegado Arnold Harberger, a quien muchos consideran el verdadero padre de los Chicago Boys, tanto que terminó casándose con una chilena. Friedman y Harberger aportaron las ideas, pero también vigilaron que se aplicaran siempre con una magia especial, el apoyo incondicional de un militar que entendió el problema, Pinochet.
En el caso de EU ya se había atestiguado algo muy interesante. Yo lo había observado pues tuve asiento especial en la primera administración de Trump. Siendo buen amigo de Arthur Laffer y de su socio, Steve Moore, desde su debut estaba muy seguro de que las cosas se harían bien. Trump era abanderado de Supply-Side, la famosa invención de Laffer. Fue una gran lección el estar cerca de Laffer, porque pude ver cómo esos tres hombres llegaron a una coordinación que le diera vida a lo que luego se ocultaría; Trumponomics, cuando inmediatamente surgieran las hogueras para su sacrificio.
Larry Summers, el economista de Obama, en junio de 2016 afirmaba: “Bajo Trump, puedo predecir una prolongada recesión en los siguientes tres años. El daño será enorme y su destrucción se sentirá en todo el mundo”. Paul Krugman, el economista más admirado de la izquierda, el día de la elección de Trump afirmaba: “En estos momentos realmente se está anunciando que el presidente Trump y los mercados estarán sufriendo una caída pavorosa. ¿Cuándo podemos esperar una recuperación? La respuesta es nunca; entonces, estamos atestiguando el inicio de una grave recesión global, y no veo cuándo se termine.”
Sin embargo, para finales de 2009, la economía operaba con toda su potencia y rendimiento. Una economía saludable como no había estado en los últimos 20 años, pero bloqueaban informes. Laffer afirma que el haber trabajado con Trump fue una experiencia similar a la que había tenido con Reagan, siendo miembro del Consejo de Asesores Económicos del presidente. Pero, además, Trump, con la ventaja de ser un exitoso emprendedor, conocía muy bien ese ignorado proceso administrativo y, sobre todo, la responsabilidad del presidente de ejecutar asumiendo toda la responsabilidad. Porque no es político.
Cuando yo platicaba con Laffer, con la experiencia que tuviera con Trump, le preguntaba por qué muchos economistas nunca salen de los salones de clase para llevar sus evangelios a donde se deben aplicar. Y me daba una respuesta que me dejaría pensando varios meses. Iniciaba: “Es muy difícil tener en el mismo recinto economistas con las verdaderas ideas, que sean hábiles para hacerle ver al presidente sus virtudes. Además, hay extraordinarios economistas con un arsenal de sabiduría, con sus coeficientes de inteligencia superiores, pero normalmente son soberbios y malos para formar parte de grupos. Y, tú conoces el cincelado de presidentes; hay pocos como Trump que realmente escuchan, entienden, debaten, aceptan y ejecutan.
Trump se había convertido en un peligro grande y presente para Soros. Él había ejecutado acciones temerarias. El recorte de impuestos apoyando el crecimiento más grande desde los 80. Había eliminado muchas de las fatales regulaciones de Obama. Un grupo de jueces —como el magistrado de la Corte Suprema Neil Gorsuch— que, como los describía nuestro amigo Leonard Leo, experto en derecho constitucional, era el mejor conjunto de jueces jamás propuesto para los tribunales federales. Políticas energéticas proamericanas que harían a EU el productor de petróleo y gas más importante del mundo. Había retirado EU del fatal acuerdo climático de París, con el sello socialista de la UE, antiamericano, otra celda de la prisión global.
La visión de Trump siempre ha sido global, combinando siempre el presente y el futuro. Algo verdaderamente raro entre los políticos profesionales. Y al ser global, nunca ha ignorado todos los peligros que ya estaban empujando la puerta en este país, porque no se deben ignorar, pues las consecuencias pueden ser y seguramente serían muy graves, las estamos viendo en Venezuela. Y los narcos mexicanos eran los que la empujaban más fuerte.
Las acciones de Trump, en medio de los anticonstitucionales ataques que sufriría, ordenados por los amos de Soros, ataques tan increíbles que surgían del interior de su propio gobierno, desde el FBI, la CIA, el Departamento de Justicia, el Congreso con sus intentos de desaforarlo, los jueces criminales de Nueva York, y Obama siempre tras bambalinas, algo jamás visto en toda la historia del país. Y todo tenía una explicación muy clara.
La magnitud del peligro que ya calibraron representa Trump, la única fuerza con el poder para desrielar los planes de los peores enemigos que los EU ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial. Porque lo que esconden esas fuerzas es de una magnitud que los empuja a un abismo, pues en ello va, desde la desintegración de la Unión Europea, el acuerdo comercial con México, hasta la desaparición del FED, poreso le han puesto precio a su cabeza como su única salvación.
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